Ángelus Dómini Rosarios

Cómo llegar

Ángelus Dómini Rosarios Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Ángelus Dómini Rosarios, Librería religiosa, Guatemala City.

Siete domingos en preparación a la fiesta del glorioso patriarca señor San José.Esta maravillosa tradición, cuyo origen ...
01/02/2021

Siete domingos en preparación a la fiesta del glorioso patriarca señor San José.

Esta maravillosa tradición, cuyo origen se remonta al siglo XVI, consiste en dedicar los siete domingos anteriores a la fiesta de San José a acudir con especial detenimiento al Esposo de María Virgen, para expresarle cariño y pedirle mercedes. Los ejemplos que se presentan a consideración fueron tomados del libro El devoto josefino, de la autoría del padre Enrique de Ossó.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DOMINGOS

¡Dios y Señor mío, en quien creo, en quien espero y a quien amo sobre todas las cosas! Al pensar en lo mucho que habéis hecho por mí y lo ingrato que he sido yo a vuestros favores, mi corazón se confunde y me obliga a exclamar: ¡Piedad, Señor, para este hijo rebelde y perdonadle sus extravíos, que le pesa de haberos ofendido, y desea antes morir que volver a pecar! Confieso que soy indigno de esta gracia; pero os la pido por los méritos de vuestro padre nutricio San José. Y Vos, gloriosísimo abogado mío, recibidme bajo vuestra protección, y dadme el fervor necesario para emplear bien este rato en obsequio vuestro y utilidad de mi alma. Amén.

PRIMER DOMINGO

DOLOR: Cuando estaba dispuesto a repudiar a su Inmaculada esposa. - GOZO: Cuando el Arcángel le reveló el sublime misterio de la Encarnación.

MEDITACIÓN

María y José, fieles al voto de virginidad que habían hecho, vivían como ángeles en su pobre casa de Nazaret; cuando por obra del Espíritu Santo concibió María en sus castísimas entrañas al Hijo de Dios, José ideó el proyectó de separarse de su esposa, y de hacerlo ocultamente, para que no resultase infamia para María. Aunque en general los Doctores explican esta resolución fundándola en que José ignoraba el misterio de la Encarnación.

Turbado con estos pensamientos, pensaba el humilde José huir de su casa y de su esposa virginal, cuando he aquí que el ángel del Señor se le aparece, y le dice: «José, hijo de David, no tengas recelo en recibir a María tu esposa, porque lo que se ha engendrado en su seno es obra del Espíritu Santo».

San Juan Crisóstomo nos declara que el arcángel Gabriel llamó a José por su nombre para infundirle confianza, y le recordó su origen de David para que tuviera en cuenta el cumplimiento de la promesa que Dios había hecho al Rey Profeta: que el Mesías nacería de su descendencia.

Las palabras del ángel inundaron el corazón de José de inefable júbilo. Recobrado de su turbación, fue tan grande su gozo, que exclamaría como el Salmista: «Vuestros consuelos, oh Señor, me han regocijado tanto el alma cuanto era grande la muchedumbre de mis padecimientos». Así pues, en un instante apaciguó Dios la tormenta que agitaba el corazón de José, y le restituyó acrecentada con mucho su dulce tranquilidad. Ved aquí lo que acontece a las almas que se someten a la voluntad de Dios con entera confianza. «Por obra de vuestra misericordia, oh Señor, habéis querido que a la tempestad siga la calma, y que después de la aflicción y de las lágrimas, venga la alegría a los corazones». Así se expresaba en su agradecimiento aquel santo varón Tobías, tan afligido con trabajos, y tan grandemente consolado por el Señor.

¡Oh Patriarca Señor San José! Por este dolor y gozo vuestro, alcanzadnos la gracia de conformarnos siempre y en todas las cosas con la justísima, altísima y amabilísima voluntad de Dios. Amén.

ORACIÓN

Oh castísimo esposo de María, glorioso San José, ¡qué aflicción y angustia la de vuestro corazón en la perplejidad en que estabais sin saber si debíais abandonar o no a vuestra esposa sin mancilla! Pero ¡cuál no fue también vuestra alegría cuando el ángel os reveló el gran misterio de la Encarnación! Por este dolor y este gozo os pedimos consoléis nuestro corazón ahora y en nuestros últimos dolores, con la alegría de una vida justa y de una santa muerte semejante a la vuestra, asistidos de Jesús y de María, y la gracia que solicitamos si es a mayor gloria de Dios y salvación de nuestras almas. Pater, Ave y Gloria.

EJEMPLO:

Una distinguida señora escribía con fecha 29 de enero de 1866, a una amiga suya, participándole el favor que acababa de recibir de San José.

Una persona ya entrada en años, por la cual ella se interesaba mucho, vivía en un completo olvido de sus deberes religiosos, de suerte que hacía más de treinta y cinco años que no había recibido ningún sacramento ni practicado acto alguno de devoción. Ni las instancias reiteradas de varios amigos influyentes, ni los avisos providenciales enviados a aquella oveja descarriada, fueron bastantes para ablandar su corazón empedernido. Cayó enfermo el infeliz, y púsose de cuidado: entonces fue cuando la caritativa señora, alarmada por el estado crítico de su querido anciano, buscaba medios para que no se perdiese aquella alma, que tanto había costado al divino Redentor; y acordándose del grande poder del Patriarca Señor San José (de quien era muy devota) para socorrer a los moribundos, le suplicó que viniese en su ayuda, y llena de fervor le prometió hacer la devoción de los Siete Domingos en memoria de sus dolores y gozos, esperando que le alcanzase la conversión del enfermo que ella tanto deseaba. ¡Cosa admirable! Ya en el primer domingo sintió la eficacia de su oración: fue un sacerdote a visitar al enfermo; éste lo recibió muy bien; le insinuó que quería confesarse; hizo en efecto una confesión entera y muy dolorosa, y pidió le administrasen los demás sacramentos al día siguiente. A pesar de su extrema debilidad, el buen anciano recibió de rodillas en la cama a su Dios, a quien había olvidado por tan largo tiempo, y desde entonces no cesó de demostrar la alegría de que estaba llena su alma. Había perdido la fe, pero la recobró y con ella una prenda de la gloria.

Ojalá este nuevo favor, obtenido por medio de la devoción de los Siete Domingos, mueva a otras buenas almas a practicarla para conseguir la conversión de aquellas personas por las cuales se interesan!

OBSEQUIO:

Callaré y sufriré sin replicar cuando me culpen sin motivo.

JACULATORIA:

Glorioso Señor San José, sed mi abogado en esta vida mortal.

(Abundantísimo fruto espiritual se sacaría de esta práctica de los Siete Domingos consagrados a honrar al excelso Patriarca Señor San José, si los obsequios y jaculatorias de cada domingo se practicaran con cuidado en todos los días de la semana.)

GOZOS DEL GLORIOSO PATRIARCA Y ESPOSO DE MARÍA, SAN JOSÉ

Pues sois santo sin igual
Y de Dios el más honrado:
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Antes que hubiéseis nacido,
Ya fuisteis santificado,
Y ab ætérno destinado
Para ser favorecido:
Nacísteis de esclarecido
Linaje y sangre real.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Vuestra vida fue tan pura
Que en todo sois sin segundo:
Después de María, el mundo
No vio más santa criatura;
Y así fue vuestra ventura
Entre todos sin igual.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Vuestra santidad declara
Aquel caso soberano,
Cuando en vuestra santa mano
Floreció la seca vara;
Y porque nadie dudara,
Hizo el Cielo esta señal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

A vista de este portento,
Todo el mundo os respetaba,
Y parabienes os daba
Con alegría y contento;
Publicando el casamiento
Con la Reina celestial.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Con júbilo recibísteis
A María por esposa,
Virgen pura, santa, hermosa,
Con la cual feliz vivísteis,
Y por Ella conseguísteis
Dones y luz celestial.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Oficio de carpintero
Ejercitásteis en vida,
Para ganar la comida
A Jesús, Dios verdadero,
Y a vuestra Esposa, lucero,
Compañera virginal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Vos y Dios con tierno amor
Daba el uno al otro vida,
Vos a Él con la comida,
Y Él a Vos con su sabor:
Vos le disteis el sudor,
Y Él os dio vida inmortal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Vos fuisteis la co**ha fina,
En donde con entereza
Se conservó la pureza
De aquella Perla divina,
Vuestra Esposa y Madre digna,
La que nos sacó de mal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Cuando la visteis encinta,
Fue grande vuestra tristeza;
Sin condenar su pureza,
Tratábais vuestra jornada;
Estorbóla la embajada
De aquel Nuncio celestial.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

“No tengáis, ¡oh José!, espanto
–El Paraninfo decía–:
Lo que ha nacido en María
Es del Espíritu Santo”:
Vuestro consuelo fue tanto,
Cual pedía caso tal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Vos sois el hombre primero
Que visteis a Dios nacido;
En vuestros brazos dormido
Tuvisteis aquel Lucero,
Siendo Vos el tesorero
De aquel inmenso caudal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Por treinta años nos guardásteis
Aquel Tesoro infinito
En Judea, y en Egipto
A donde lo retirásteis;
Entero nos conservasteis
Aquel rico mineral.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Cuidado, cuando perdido,
Os causó y gran sentimiento
Que se os volvió en contento
Del Cielo restituido;
De quien siempre obedecido
Sois con amor filial.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

A vuestra muerte dichosa,
Estuvo siempre con Vos
El mismo humanado Dios,
Con María vuestra Esposa:
Y para ser muy gloriosa,
Vino un coro angelical.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Con Cristo resucitásteis
En cuerpo y alma glorioso,
Y a los Cielos victorioso
Vuestro Rey acompañasteis,
A su derecha os sentasteis
Haciendo coro especial.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Allá estáis como abogado
De todos los pecadores,
Alcanzando mil favores
Al que os llama atribulado:
Ninguno desconsolado
Salió de este tribunal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Los avisos que leemos
De Teresa nuestra madre,
Por Abogado y por Padre
Nos exhorta que os tomemos:
El alma y cuerpo sabemos
Que libráis de todo mal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Vio vuestro poder, y un día
El Pontifice Pío noveno
A Vos como a su Patrono
Toda la Iglesia confía;
Humilla, pues, la osadía
Del ejército infernal.
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Pues sois santo sin igual
Y de Dios el más honrado,
Sed, José, nuestro abogado
En esta vida mortal.

Antífona: ¡Oh feliz Varón, bienaventurado San José! A quién le fue concedido no sólo ver y oir al Hijo de Dios, a quién muchos quisieron ver y no vieron, oir y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurado San José.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

ORACIÓN

Oh Dios, que, con inefable providencia, te dignaste elegir a San José para Esposo de tu Santísima Madre: haz, te suplicamos, que al que veneramos en la tierra como Protector, merezcamos tenerle por intercesor en los cielos. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Tomado de: https://wwwmileschristi.blogspot.com/?m=1

Es un gusto comunicarles que nuevamente contamos con rosarios 'memento mori'.Cráneos blancos en acrílico.Cuentas howlita...
27/01/2021

Es un gusto comunicarles que nuevamente contamos con rosarios 'memento mori'.

Cráneos blancos en acrílico.
Cuentas howlita blanca 8mm
Cadenilla de acero inoxidable.
Crucero de San Benito Abad.
Crucifijo del Perdón.
Q.120.

Domine Iesu Christe, Filii Dei. Miserere mei, pecatoris.Señor Jesucristo, hijo de Dios. Ten misericordia de mí, pecador.
27/01/2021

Domine Iesu Christe, Filii Dei. Miserere mei, pecatoris.

Señor Jesucristo, hijo de Dios. Ten misericordia de mí, pecador.

Toda hermosa eres MaríaTota pulchra es, Maria,et macula originalis non est in te.Tu gloria Jerusalem, tu laetitia Israel...
07/12/2020

Toda hermosa eres María

Tota pulchra es, Maria,
et macula originalis non est in te.
Tu gloria Jerusalem, tu laetitia Israel, tu honorificentia populi nostri.
¡Oh! María, virgo prudentissima, mater clementissima,
Ora pro nobis, intercede pro nobis ad Dominum Jesu Christum.

Eres toda belleza, Maria
y el pecado original no está en tí
Tu, la gloria de Jerusalén, tú, alegría de Israel, tú, honor de nuestro pueblo,
¡Oh! María, virgen prudentísima, madre clementísima.
Ruega por nosotros, intercede por nosotros ante nuestro Señor Jesucristo.

CORONA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL O CORONA ANGÉLICA. En una aparición a la ilustre sierva de Dios, Antonia d´Astonaco en Por...
02/12/2020

CORONA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL O CORONA ANGÉLICA.

En una aparición a la ilustre sierva de Dios, Antonia d´Astonaco en Portugal. Pidió el Arcángel San Miguel que se compusieran en su honor nueve salutaciones, correspondientes a los nueve coros de los Ángeles, las cuales consistieran cada una en la recitación de un Padrenuestro y tres Avemarías.

Prometió el glorioso Arcángel que quien le honrase de esta manera antyes de la Sagrada Comunión, sería acompañado a la Sagrada Mesa por un ángel de cada uno de los nueve coros. Y quienes rezasen todos los días estas nueve salutaciones, les prometió además su asistencia y la de los santos ángeles durante su vida y que después de la muerte los libraría del Purgatorio a ellos y a sus allegados.

MODO DE REZARLA.

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

℣. Dios mío, ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primero: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, que el Señor encienda en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Segundo: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, que el Señor se digne darnos su gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Tercero: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, que el Señor derrame en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Cuarto: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, que el Señor nos conceda elseñorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Quinto: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, que el Señor infunda en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Sexto: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, que el Señor se digne proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Séptimo: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, que el Señor no nos deje caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Octavo: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, que el Señor nos conceda el don de la perseverancia en la fe y buenas obras, de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Noveno: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, que el Señor se digne darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén. Padre Nuestro y 3 Avemarías.

Al finalizar, cuatro Padrenuestros en honor de San Miguel, San Gabriel, San Rafael, y el Ángel Custodio que Dios nos ha asignado.

Antífona: Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti, y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

℣. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

ORACIÓN
Omnipotente y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos, de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo conducidos en tu presencia. Te lo rogamos por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

INDULGENCIAS CONCEDIDAS A ESTA DEVOCIÓN.

El 8 de Agosto de 1851, mediante decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, Nuestro Santísimo Padre Pío IX concedió las siguientes indulgencias a esta práctica devota:

1. Siete años y siete cuarentenas cada vez que se rece.
2. Cien días por cada día para quienes lleven consigo la Corona o besaren la medalla de los Santos Ángeles que cuelga de ella.
3. Plenaria una vez al mes, a aquellos que la rezaren diariamente, el día que escogieren, verdaderamente contritos, confesados y comulgados, rogando por la exaltación de la Santa Madre Iglesia.
4. Plenaria, con las condiciones acostumbradas, en las siguentes fiestas:
Aparición de San Miguel Arcángel (8 de Mayo)
Dedicación de San Miguel Arcángel (29 de Septiembre)
San Gabriel Arcángel (24 de Marzo)
San Rafael Arcángel (24 de Octubre)
Santos Ángeles Custodios (2 de Octubre).

Corona de San Miguel Arcángel.
Cuentas de jade verde 6mm
Cuentas de piedra jaspeada azul 6 mm
Uniones en cadenilla de acero inoxidable
Medallas de San Miguel Arcángel
Crucero de San Benito abad
Crucifijo del Perdón
Q. 130.

Primer Domingo de Adviento - Primeras VísperasHimno.Creador altísimo de los astros,luz eterna de los creyentes,Jesús, Re...
29/11/2020

Primer Domingo de Adviento - Primeras Vísperas

Himno.

Creador altísimo de los astros,
luz eterna de los creyentes,
Jesús, Redentor del humano linaje,
oye las preces de los que te suplican.

Para que el mundo no pereciera
por las asechanzas del demonio,
con un acto de amor te hiciste
remedio de nuestros males.

A fin de expiar los pecados
de nuestro linaje, Tú ¡oh víctima inocente!
sales del seno de María,
para dirigirte hacia la Cruz.

En presencia de tu poder y de tu gloria,
con sólo pronunciar tu nombre,
se prosternan temblando
los cielos y los abismos.

Juez soberano del último día,
te suplicamos que nos defiendas
de nuestros enemigos
con el poder de la celestial gracia.

Alabanza, honor, poder y gloria
a Dios Padre, y a su Hijo,
lo propio que al Espíritu Santo Paráclito,
por todos los siglos de los siglos.
Amén.

V. Derramad, ¡oh cielos! desde lo alto vuestro rocío, y lluevan las nubes al Justo.
R. Que se abra la tierra y brote el Salvador.

* * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Creátor alme síderum,
Ætérna lux credéntium,
Jesu, Redémptor ómnium,
Inténde votis súpplicum.

Qui dǽmonis ne fráudibus
Períret orbis, ímpetu
Amóris actus, lánguidi
Mundi medéla factus es.

Commúne qui mundi nefas
Ut expiáres, ad crucem
E Vírginis sacrário
Intácta prodis víctima.

Cujus potéstas glóriæ
Noménque cm primum sonat,
Et cǽlites et ínferi
Treménte curvántur genu.

Te deprecámur últimæ
Magnum diéi Júdicem,
Armis supérnæ grátiæ
Defénde nos ab hóstibus.

Virtus, honor, laus, glória
Deo Patri cm Fílio,
Sancto simul Paráclito,
In sæculórum sǽcula.
Amen.

V. Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant justum.
R. Aperiátur terra, et gérminet Salvatórem

Pidamos a la Misericordia de Nuestro Señor que socorra  a nuestros hermanos que han sido azotados por la tormenta. Colec...
17/11/2020

Pidamos a la Misericordia de Nuestro Señor que socorra a nuestros hermanos que han sido azotados por la tormenta.

Colecta para pedir el buen tiempo.

Ad te nos, Dómine, clamántes exáudi: et áeris serenitátem nobis tríbue supplicántibus; ut, qui juste pro peccátis nosotros afflígimur, misericórdia tua praeveniénte cleméntiam sentiámus. Per Dóminum nostrum Iesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivir et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia saécula saeculórum. Amen.

Escúchanos, Señor, a los que clamamos a Ti: y danos la serenidad del aire a los que te suplicamos; para que, los que somos afligidos justamente por nuestros pecados, preveniéndonos tu misericordia, sintamos tu clemencia. Por Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Temas para la meditación cristiana.Recuerda alma cristiana, pensar sobre  esto en este día, y cada día de tu vida:Hay un...
02/11/2020

Temas para la meditación cristiana.

Recuerda alma cristiana, pensar sobre esto en este día, y cada día de tu vida:

Hay una Dios que glorificar,
Un Jesús que imitar,
Una eternidad que preparar,
Un alma que salvar,
Unos Ángeles y Santos que invocar,
Prójimos que edificar,
Un tiempo que aprovechar,
Un mundo que desdeñar,
Un cuerpo que mortificar,
Pecados que expiar,
Un demonio que combatir,
Pasiones que subyugar,
Una muerte por sufrir,
Virtudes que adquirir,
Un in****no que evitar,
Un cielo por ganar,
Y un juicio que afrontar.

El Salmo De Profúndis en sufragio de las almas de los fieles difuntos.Este Salmo, que en la Vulgata difiere del hebreo e...
02/11/2020

El Salmo De Profúndis en sufragio de las almas de los fieles difuntos.

Este Salmo, que en la Vulgata difiere del hebreo en varios pasajes, ha sido aplicado a la Liturgia de Difuntos, no porque trate de los mu***os, sino a causa de la misericordia y perdón que en él abunda. “En pocas palabras, verdaderamente divinas, encierra toda la religión: la caída del hombre y su miseria; su impotencia para salir de ella si no es por la misericordia de Dios puramente gratuita; la verdadera justificación que comienza por el arrepentimiento y la fe en el Salvador (Marcos 1, 15); la solidez de esa fe apoyada sobre la Palabra divina: la revelación del Salvador prometido y la plena confianza que todos los pecadores han de tener en el precio con que han sido rescatados” (Ed. Babuty).

Indulgencias concedidas.

I. 100 Días, a todos los fieles, cada vez que, al toque de la campana de difuntos, digan devotamente de rodillas el Salmo De profundis o Pater, Ave y Requiem æternam.

II. Plenaria, una vez al año, si se dice a diario.
En los lugares donde no hay repique de campana de difuntos, estas Indulgencias pueden obtenerse recitando lo anterior al anochecer.

III. 50 Días, tres veces al día a todos los que digan el De profundis con el responsorio Requiem æternam.

Aprobadas por: Clemente XII, agosto de 1736; Pío VI, 18 de marzo de 1781; Pío IX, 18 de julio de 1877;León XIII, 3 de febrero de 1888.

SALMO 129
De Profúndis

Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor.
Oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias.
Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia: y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor.
En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma: En el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor.
Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espirítu Santo.
℟. Como era en el princípio, y ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

℣. Dales, Señor el descanso eterno.
℟. Y brille para ellos la luz perpetua.

ORACIÓN
Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

℣. De las puertas del In****no.
℟. Libra, Señor, sus almas.

℣. Descansen en paz.
℟. Amén.

* * * * * * * * * * * * *

SALMO 129
"De Profúndis"

De profundis clamávi ad te, Dómine: Dómine, exáudi vocem meam:
Fiant aures tuæ intendéntes, in vocem deprecatiónis meæ.
Si iniquitátes observáveris, Dómine: Dómine, quis sustinébit?
Quia apud te propitiátio est: et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
Sustínuit ánima mea in verbo ejus: sperávit ánima mea in Dómino.
A custódia matutína usque ad noctem: speret Israël in Dómino.
Quia apud Dóminum misericórdia: et copiósa apud eum redémptio.
Et ipse rédimet Israël, ex ómnibus iniquitátibus ejus.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spíritui Sancto.
℟. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.

℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine.
℟. Et lux perpétuæ lúceat eis.

ORATIO
Fidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémptor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivis et regnas per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.

℣. A porta Ínferi.
℟. Érue, Dómine, ánimas eórum.

℣. Requiéscant in pace.
℟. Amen.


Tomado de: The Raccolta or collection of indulgenced prayers & good works. 1910. Traducción.

Fiesta de Todos los SantosHimno de las segundas vísperas.Perdona, ¡oh Cristo!, a tus siervos,en cuyo favor implora la cl...
01/11/2020

Fiesta de Todos los Santos

Himno de las segundas vísperas.

Perdona, ¡oh Cristo!, a tus siervos,
en cuyo favor implora la clemencia
del Padre, ante el tribunal
de tu gracia, la Virgen, su abogada.

Y vosotros, ejércitos celestiales,
que estáis agrupados en nueve coros,
ahuyentad todos los males, los pasados,
los presentes y los venideros.

¡Oh apóstoles y profetas!,
pedid clemencia ante el severo Juez
para los pecadores
sinceramente arrepentidos.

Vosotros, los que vais vestidos con la púrpura
del martirio, y vosotros, los que lleváis la blanca
vestidura de vuestra confesión, llamadnos
a la patria a los que estamos desterrados.

Coros castos de las vírgenes,
y vosotros, a quienes transportó
al cielo el desierto, aposentadnos
en la mansión de los bienaventurados.

Alejad de los pueblos creyentes
a la gente sin fe, para que,
formando un solo rebaño,
nos apaciente a todos un solo Pastor.

Gloria sea dada a Dios Padre,
y a su Hijo Unigénito,
y al Paráclito Santo,
por los siglos sempiternos.
Amén.

V. Que los fieles festejen su gloria.
R. Y canten jubilosos en filas.

* * * * * * * * * * * * * * *

Placáre, Christe, sérvulis,
Quibus Patris cleméntiam
Tuæ ad tribúnal grátiæ
Patróna Virgo póstulat.

Et vos beáta, per novem
Distíncta gyros ágmina,
Antíqua cm præséntibus,
Futúra damna péllite.

Apóstoli cm Vátibus,
Apud sevérum Júdicem,
Veris reórum flétibus
Expóscite indulgéntiam.

Vos, purpuráti mártyres,
Vos candidáti prǽmio
Confessiónis, éxsules
Vocáte nos in pátriam.

Choréa casta vírginum,
Et quos erémus íncolas
Transmísit astris, cǽlitum
Locáte nos in sédibus.

Auférte gentem pérfidam
Credéntium de fínibus,
Ut unus omnes únicum
Ovíle nos Pastor regat.

Deo Patri sit glória,
Natóque Patris único,
Sancto simul Paráclito,
In sempitérna sǽcula.
Amen.

V. Exsultábunt sancti in glória.
R. Lætabúntur in cubílibus suis.

Dirección

Guatemala City

Horario de apertura

Lunes 09:00 - 17:00
Martes 09:00 - 17:00
Miércoles 09:00 - 17:00
Jueves 09:00 - 17:00
Viernes 09:00 - 17:00
Sábado 09:00 - 17:00
Domingo 09:00 - 17:00

Página web

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Ángelus Dómini Rosarios publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir