Ruwächulew, "germinar de la tierra," es una tienda comunitaria en donde se pueden encontrar bienes de productoras y productores locales, tales como café, chocolate, miel, polen, kombucha, panela, frijoles, aceite de coco, mermelada, amaranto, chocolate, mantequilla de maní, choco crema, cerámica, velas, luces, sanación alternativa, tés, jabones, tejidos, arte, ropa, vestidos, bolsas, bálsamo, esencias, shampoo, material reciclado, porta títeres, espejos, canastas, vasos, varias y varios. Como objetivo la tienda intenta impulsar la construcción de otra economía a través, y con la inspiración del decrecimiento como pensamiento político, económico, social y cultural que se opone al desarrollo y al crecimiento infinito impuesto por el sistema de acumulación del capital. Ésta propone como alternativa la construcción de una nueva relación de equilibrio entre la naturaleza y las personas. El decrecimiento nos hace pensar, reflexionar y nos ofrece la alternativa para salir de esta economía y construir otra forma de relaciones. Rupturas para un nuevo mundo posible. Construcción autónoma e independiente que se fundamenta en la articulación sistemática de cambios interdependientes que se refuerzan unos a otros, como un círculo virtuoso que se sintetiza en ocho “R”: revaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reducir, reutilizar y reciclar. La relocalización, el enfoque de la tienda, impulsa la fabricación y distribución a escala local de los bienes que son esenciales para satisfacer las necesidades de las personas a través de una política de cercanía y respeto a la madre tierra.
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Cuando hablamos de decrecimiento no nos referimos al crecimiento negativo. Tendríamos que hablar de “a-crecimiento”, como se habla de ateísmo. Se trata precisamente del abandono de una fe o una religión, la de la economía, el progreso y el desarrollo. Si admitimos que la persecución indefinida del crecimiento es incompatible con un planeta finito, las consecuencias de esta constatación (producir menos y consumir menos) están todavía lejos de ser aceptadas. Pero, si no cambiamos de trayectoria, la catástrofe ecológica y humana es ineludible. Aún estamos a tiempo de imaginar, serenamente, un sistema basado en otra lógica: una “sociedad de decrecimiento”. Serge Latouche, 2009