04/07/2026
Solo al creyente le está reservado alcanzar la victoria!
Creyente es la persona que vincula toda su energía a una idea o causa que entiende determinante para su vida.Existen pocos individuos que alcanzan el nivel de coherencia, voluntad y sacrificio para llamarse un creyente “genuino”. La gran mayoría son incrédulos o creyentes a “tiempo parcial”. Firmes en sus convicciones en tanto las circunstancias los favorecen...Quien no tiene fe en sí mismo, no tendrá fe en sus Òrìşà...Odun Ifá Oyèkún Irètè!
La vida ha demostrado que las únicas personas que salen airosas al enfrentar las continuas y duras adversidades, son los creyentes.
Los incrédulos son víctimas permanentes de la dinámica impersonal e impiadosa del vivir..La fe de los mortales,es probada en la adversidad...Odun Ifá Iròsún Irètè!
Conceptualmente el “creyente” no solo está asociado a un dogma o a una doctrina.El creyente, como el término lo indica, es la persona que “cree” en algo.
Mas no se trata solo de creer, se trata de vivir en función de lo que se cree. Y vivir en función de lo que se cree no es cosa simple, precisa carácter... Cuando no hay fe, no hay plan que llegue, ni oportunidad que lo asista...Odun Ifá Obàrà Iròsún!
Esto último reduce drásticamente el número de “creyentes”.
Los creyentes son personas coherentes consigo mismos, y muy fuertes. Sostienen una poderosa visión, se esfuerzan por alcanzarla. No miran sin necesidad a derecha o izquierda, y tienen mucha paciencia. Por el solo hecho de creer firmemente son personas seguras, luchan en primera línea y pocas veces miran /atrás.El tamaño del creyente es proporcional a su creencia. En tanto ésta sea mayor, también él es más grande...Invocar un Òrìşà con fe, es llamar al cielo como garantía...Odun Ifá Ògùndá Ògbé!
Por eso es necesario evaluar bien la naturaleza y la dimensión de aquello en lo que se cree. Por otra parte, en tanto mayor aquello en lo que se cree, más humilde es el creyente.
Grande es su capacidad de medirse honestamente y su respeto a las poderosas energías que gobiernan sus circunstancias.
Se debe reflexionar profundamente sobre las cosas en las que se cree, porque de ellas depende la calidad de vida y el destino..El hombre de poca fe, no hereda los frutos de su destino...Odun Ifá Iròsún Òsá!
El creyente ha sembrado en los demás aquello que ahora demanda y recibe para encarar con ventaja la adversidad. Sembrar en los demás lo que se quiere recibir de ellos es otra de las tareas que distingue la categoría. Pocos lo pueden hacer y sostenerlo en el largo y accidentado camino de la existencia...La semilla de hoy, será el árbol del mañana... Odun Ifá Oyèkún Òşé!
El creyente genuino (porque hay más creyentes falsos de lo que se puede suponer), piensa en positivo. Actúa en positivo y soporta la adversidad, el fracaso y la perdida en positivo.Si el creyente no se desenvuelve en positivo le quita poder a la propia creencia. Dado que es necesario CREER que las cosas suceden para bien porque uno mismo actúa bien.Lo negativo es como una corriente de agua que surca los cauces que el propio hombre establece. Y si se le brinda espacio en el dominio de la creencia, ingresa allí y lo corroe todo.La persona negativa no solo es producto de pensamientos pesimistas que emergen del cálculo “objetivo” de probabilidades. Es también víctima consciente de sus actos negativos, los cuales difieren mucho de los “errores”. Estos últimos se cometen siempre, y no tienen nada que ver con la actitud.El creyente debe tener la firme convicción que los actos de bien solo producen buenos resultados. Y de allí su seguridad de VIVIR en positivo. CREER esto último es parte esencial de reconocerse creyente...La gloria en este y aquel mundo sólo podrá ser vista, por aquellos que crean en la palabra de Ifá...Odun Ifá Ogùndá Òşé!
Para el creyente la gratitud es un arma, no sólo una actitud. Constituye el combustible que lo acerca al objetivo. La energía que lo vigoriza en el proceso. El alma que soporta el sacrificio y el esfuerzo...El que con fe y tesón siembra, tiene segura su cosecha...Odun Ifá Iròsún Owònrín!
La gratitud es remedio maravilloso contra la adversidad
Dice gracias cuando algo salió mal, porque de ello debe extraer alguna enseñanza, algún correctivo.El creyente grita gracias ante el fracaso y así lo anula, porque de ésta forma le priva de poder.Entiende que solo gana quien sabe perder y por ello da gracias en uno y otro caso.
Sabe que la victoria solo le está reservada a quien conoce la derrota, y por ello da gracias en uno y otro caso.
Lo hace, porque sabe que al poder hacerlo está con vida. Y si hay vida existe oportunidad para volver a pelear por lo que se cree.
Por eso el creyente ama profundamente la vida. Porque ésta le ha demostrado, una y otra vez, que tras cada noche oscura y fría siempre sale el sol...Para el que cree, todo es posible...Odun Ifá Ògbé Iròsún!
Awo Òrúnmìlá Òsálùgbéjò!