25/08/2026
Mi historia con Betterware
Hola, soy Miriam Cervantes, tengo 33 años, soy mamá, ama de casa, repostera y desde hace dos años soy distribuidora Betterware.
Tengo 11 años de casada y un hijo adolescente que es mi mayor motivación. Antes de conocer Betterware trabajaba en una maquiladora. Cuando mi hijo era pequeño, durante un tiempo sus abuelos me ayudaban a cuidarlo, pero después nos mudamos un poco más lejos y tuve que llevarlo a una guardería. Para él fue muy difícil; muchas veces salía llorando o hacía alguna travesura para que yo fuera por él y lo llevara a otro lugar. Como mamá, eso me hacía sentir muy mal.
Además, siempre me ha apasionado la repostería. Como repostera me iba muy bien haciendo pasteles personalizados, pero un día mi salud me obligó a detenerme. Tuve que pasar por varias cirugías, estuve más de un mes en reposo y, aunque quería regresar a hornear, tuve que esperar más de tres meses antes de poder acercarme nuevamente al horno.
Fue justamente en ese momento cuando conocí Betterware.
Desde mi primera semana me sorprendió lo que podía lograr. Mi primer pedido superó los $3,000 pesos. En mi primer catálogo logré clasificar y, aunque el segundo fue un poco más pesado, también lo conseguí. Gracias a eso obtuve mis primeros premios, ¡entre ellos una recámara!
Recuerdo especialmente mi primera Navidad con Betterware. Ese año ya no tuvimos que gastar dinero en el regalo de Navidad de mi hijo, porque con los mismos puntos que había generado pude conseguir su regalo. Para mí, eso significó muchísimo.
Hoy sigo haciendo mis pasteles porque tengo clientes maravillosos que no me han dejado abandonar la repostería. Pero Betterware llegó a mi vida para darme algo todavía más importante: confianza en mí misma y en todo lo que soy capaz de lograr.
Actualmente soy Distribuidora Máster. He llegado a vender hasta $90,000 pesos en un solo catálogo, estoy amueblando mi casa prácticamente con los premios que he logrado conseguir y hoy tengo una nueva meta: llegar a Círculo Presidente.
Pero mi historia no termina ahí.
Betterware también me regaló una experiencia que jamás imaginé vivir: viajar por primera vez en avión y conocer Cancún. Fue una experiencia mágica y uno de esos momentos que me hacen recordar todo el camino que he recorrido.
Si algo he aprendido durante estos dos años es que muchas veces necesitamos una oportunidad que nos ayude a descubrir de lo que realmente somos capaces.
Betterware no solamente cambió mi manera de generar ingresos; cambió la manera en que me veo a mí misma.
Y hoy puedo decir con mucho orgullo:
Sí se puede.
Sí podemos crecer.
Sí podemos cumplir nuestros sueños.
Esta es mi historia… y apenas estoy comenzando. ❤️
Miriam Cervantes
Distribuidora Máster Betterware