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30/12/2023

buenos días!!
podrían publicar a este perrito , busco a sus dueños lo encontré en hacienda las fuentes sector 3 desde el día 25 , llevo publicando 4 días y no aparecen, extraña a su familia !!

27/02/2023

FERIA DE TECOMATLÁN. HERMANDAD ENTRE LOS PUEBLOS
Por Brasil Acosta

La Feria de Tecomatlán se ha convertido en una de las festividades más atractivas de la región Mixteca de Puebla; pero no solo de esta entidad, sino también, si se me permite escribirlo, del país entero. Una de las razones es que todas sus ofertas de distracción son gratuitas, incluidas las actividades culturales y deportivas, el jaripeo ranchero profesional, etc. ¿Por qué esto es relevante? Porque la mayoría de los tecomatecos son humildes y viven al día, porque no tienen dinero para pagar su acceso a los espectáculos; y si se les cobrara, no podrían disfrutarlos. Los boletos para asistir al teatro del pueblo, o al palenque de la Feria del Caballo de Texcoco, oscilan entre los 300 a los tres mil 500 pesos. En Tecomatlán, en cambio, la entrada al jaripeo, al teatro del pueblo y a los eventos deportivos (entre ellos los de beisbol, en los que participan jugadores de la Liga Mexicana de Beisbol) es gratuita.

Esto es posible debido a varios hechos que considero valiosos y que pueden servir como lección para el pueblo de México. El primero: que la Feria de Tecomatlán es el producto de un modelo de organización popular colectiva, en el que los individuos se ponen de acuerdo, concientizan, politizan y realizan acciones en común, eluden individualismos, egoísmos y vanidades para lograr cosas grandes. El segundo: que cuando se trabaja sin afán de lucro –es decir, sin cobrar, como ocurre en este mundo capitalista– es posible que la gente humilde pueda entrar a una plaza de toros para disfrutar un jaripeo ranchero o un concierto de carácter internacional, como el que recientemente brindó la Banda del Recodo de Cruz Lizárraga, de Sinaloa.

El tercero: que la Feria de Tecomatlán de este año evidenció que el Movimiento Antorchista es una organización viva y fuerte, pese a los más de 100 ataques lanzados en su contra desde el púlpito mañanero. Desde que llegó a Palacio Nacional, el Presidente ha intentado acabar con las organizaciones sociales, muy particularmente con la nuestra. ¿Por qué razón un personaje que había salido de la lucha social, una vez que llegó al poder, se puso en contra de las organizaciones sociales, incluidas las de su propio partido? Hay una sola respuesta: porque el Presidente no quiere ningún tipo de “contrapesos”; quiere tomar decisiones de manera unipersonal, que rayan en el autoritarismo, con lo que viola los Artículos 6°, 8° y 9° de la Constitución, que garantizan a los mexicanos los derechos de organización, de petición y de manifestación pública de las ideas.

La presencia de más de 10 mil espectadores el día de la inauguración de la Feria de Tecomatlán demuestra que Antorcha está viva y que, en 2024, justo cuando acabe el actual gobierno, cumplirá medio siglo de vida. Antorcha seguirá existiendo porque surgió para erradicar el problema fundamental de este país: la pobreza. La última lectura del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reveló que, en 2020, el 43.9 por ciento de la población (55.7 millones de personas) se hallaba en pobreza multidimensional, y en miseria extrema el 8.5 por ciento, porcentaje equivalente a 10.9 millones de personas. La carencia de acceso a la salud reflejó un aumento considerable ese año, pues pasó de 16.2 por ciento en 2018, a 28.2 por ciento en 2020.[1]

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que, en los últimos tres meses de 2021, como era de esperarse después de la pandemia de Covid-19, hubo una recuperación del empleo porque se sumaron más de 700 mil empleos, entre formales e informales, lo que propició una disminución del índice de pobreza laboral, que pasó del 40.7 por ciento, en el tercer trimestre de 2021, al 40.3 por ciento en el último trimestre de 2021. Sin embargo, la economista Valeria Moy escribió, en un artículo, que en “el primer trimestre de 2020, el último periodo que podríamos considerar pre-covidiano, la pobreza laboral afectó a 36.6 por ciento de la población. Al cierre de 2021 había cinco millones 511 mil 194 personas en pobreza laboral más que las que había hace poco más de año y medio”[2]. Como se ve, con este gobierno estamos peor que antes, y se supone que esta administración era la “buena” para atender primero a los pobres.

Antorcha está viva, fuerte y es la única opción que tiene el pueblo de México para construir una patria más justa y mejor. La Feria de Tecomatlán representa un ejemplo y, por eso, los antorchistas del Estado de México felicitamos al ingeniero Aquiles Córdova Morán, líder nacional y constructor de este gran proyecto social para hacer de México un país justo; al Comité de Feria por su ardua labor para llevar la festividad al éxito; a la presidencia municipal, encabezada por una antorchista, Araceli García Carreón; al pleno de Tecomatlán, al grupo antorchista y al pueblo tecomateco, que luce como ejemplo ante los demás pueblos de la región y el país.

¡Viva la Feria de Tecomatlán, cuyo objetivo consiste en unificar y hermanar a los pueblos del país!, para construir una patria más justa y más digna, es indispensable el trabajo conjunto. El día que Antorcha gobierne este país con los pueblos hermanados, todas las ferias de México serán populares, como la Feria de Tecomatlán; para que los desamparados gocen de ellas y se fomente la hermandad y la solidaridad de los mexicanos que tanta falta nos hace. ¡Adelante, antorchistas, hasta triunfar!

[1] Las cifras más recientes de pobreza (imco.org.mx)

18/11/2022

LA GUERRA EN UCRANIA Y LA MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

Abel Pérez Zamorano

Las guerras se libran, en lo fundamental, en el campo de batalla, y aunque es obvio decirlo, todas, por definición, causan horrores, dolor y excesos. Pero también hay otro frente, el mediático e ideológico, la lucha por las conciencias, a veces decisivo, pues cuando la opinión pública despierta, puede cambiar la correlación de fuerzas, como ocurrió en Estados Unidos cuando movilizaciones multitudinarias obligaron al gobierno a retirarse de Vietnam, o más recientemente, frenaron masacres en Medio Oriente.
Hoy estamos ante una nueva, enésima, aventura guerrera de Estados Unidos y la OTAN, aunque ahora no directamente (al menos en lo oficial) con sus soldados, sino con armamento, apoyo técnico, económico y de inteligencia, y empleando al ejército ucraniano y mercenarios. Y para desactivar toda posible reacción social contra la aventura guerrera norteamericana, se recurre descaradamente a ocultar información y se propalan rumores o “Fake news”, versiones fabricadas, imposibles de refutar, o verificar, por el ciudadano común. Nada nos dicen, por ejemplo, del origen real del conflicto, cuando desde la primavera del Maidan (el golpe de Estado) en 2014, los n***s ucranianos bombardearon sistemáticamente durante ocho años las repúblicas del Donbáss, dejando un saldo de 14 mil civiles rusos mu***os. Taimadamente, la prensa occidental hace aparecer como si todo hubiera empezado el pasado 24 de febrero, cuando Rusia lanzó su ofensiva, por lo demás, en legítima defensa. Todo habría surgido de la nada, nos hacen creer, o bien, del “afán expansionista de Vladimir Putin”. Nada se dice tampoco de la expansión de la OTAN hacia Oriente buscando poner en jaque a Rusia.
Con manidos clichés se adormece al público. Dicen, por ejemplo, los gobiernos europeos que ellos apoyan a Ucrania “para salvaguardar los valores de Europa”, aunque sin decir a punto fijo de qué valores se trata. No dicen que en el fondo esos “valores” son: el dominio y saqueo de los países pobres por los grandes corporativos; la “democracia” de los ricos; el mercado como mecanismo de distribución, que excluye a quienes no tienen dinero para comprar lo necesario; el cercar con misiles a Rusia, y armar a Taiwán contra China; el mandar tropas a donde deseen, sobre todo estadounidenses, para aplastar toda resistencia de países independientes; el masacrar afganos, iraquíes o pueblos de África… esos son sus “valores”. Además, recurren al slogan de llamarse “Occidente”, para enmascarar con esa palabra el interés de los monopolios de Estados Unidos y Europa; también hablan de que a Rusia y a China las rechaza “la comunidad internacional”, autodenominación que han adoptado los imperialistas para proclamarse representantes del mundo entero.
Las agencias noticiosas occidentales surten de material informativo a medios de prensa y noticieros mexicanos, les dictan sus contenidos, y manipulan así a la opinión pública a favor de Estados Unidos. Un ejemplo. Recientemente un conductor de noticias, de horarios “estelares”, comentaba eufórico la retirada rusa de la ciudad de Kherson, y concluía refiriéndose al “triunfo” ucraniano como ¡“un punto”! Pero ocultaba tramposamente información bien sabida, y de fuentes libres de toda sospecha, que aconsejan cautela ante la maniobra militar rusa, como ha hecho el ex oficial de inteligencia del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, y hoy analista militar, Scott Ritter en declaraciones a Sputnik. Contra la algarabía triunfalista del gobierno de Zelenzki y de la prensa occidental, dice Ritter: “… la decisión de trasladar las tropas rusas a la orilla izquierda del río Dnepr no debe verse como una ‘derrota rusa’, sino más bien como una victoria pírrica de Ucrania”. Otros analistas prudentes opinan igual.
En la andanada de rumores, con frecuencia nos “informan” que el presidente de Rusia está muy enfermo; por ejemplo, El Financiero publicó el 16 de junio: “Los rumores sobre un supuesto mal estado de salud del presidente ruso Vladimir Putin nuevamente han dominado la conversación en redes sociales […] En múltiples ocasiones, se ha captado al presidente ruso con temblores inusuales de pies y manos, lo que ha reforzado teorías [cursivas mías, APZ] que señalan que sufre del mal de Parkinson, incluso se ha asegurado que sufre o ha padecido de cáncer […] un exespía del KGB aseguró durante una entrevista con el diario británico ‘The Sun’ que Vladimir Putin padece demencia en ‘etapa temprana’ y Parkinson”. ¡Cuántas ganas tienen las agencias de prensa y sus padrinos de ver mu**to al presidente ruso! En el mismo tenor nos “comunican” que hay una “fuerte oposición” social en Rusia a la movilización de reservistas (total, averígüelo quien pueda); que Rusia ya no tiene misiles y necesita pedir drones a Irán; que su ejército tortura presos “por diversión”. Y así, hasta la náusea, todo esto mientras se pinta a los soldados ucranianos y sus mercenarios como blancas palomas.
Noticieros televisivos y prensa escrita en México, y en general en Occidente, están saturados de notas donde se reportan ataques rusos que destruyen edificios residenciales, y causan pérdidas de vidas civiles, donde destacan ancianas, o niños, lo que más impacte en la sensibilidad del público. Pero casualmente esos daños a civiles ocurren solo cuando ataca el ejército ruso, jamás cuando la ofensiva provino del ejército ucraniano. Solo se dice que Ucrania “tomó” tal o cual ciudad y fue recibida con alborozo. Una perla de esto la encontramos en un comunicado de prensa de Amnistía Internacional del 4 de agosto, donde decía: “Ucrania: las tácticas de combate ucranianas ponen en peligro a la población civil. Bases militares establecidas en zonas residenciales e incluso en escuelas y hospitales. Ataques lanzados desde áreas habitadas por civiles […] Las fuerzas ucranianas ponen a la población civil en situaciones de riesgo al establecer bases y operar sistemas de armas en zonas habitadas por civiles, incluso en escuelas y hospitales, para repeler la invasión rusa […] Hemos documentado un panorama en el que las fuerzas ucranianas ponen a la población civil en peligro y violan las leyes de la guerra cuando operan en zonas pobladas, ha afirmado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional”. Obviamente, el gobierno de Zelenski, apoyado por Estados Unidos, elevó su furibunda protesta contra el reporte, y logró acallarlo. El 8 de agosto, cuatro días después, AI retrocedió, y publicó: “Amnistía Internacional lamenta profundamente el dolor y el enojo que ha causado nuestro comunicado de prensa sobre las tácticas de combate de las fuerzas armadas ucranianas” (¡Sic!). Pero otros medios, que no se retractan, han documentado casos de hospitales vacíos, pero con la fachada de hospital, habilitados como cuarteles, almacenes militares, o utilizados para lanzar proyectiles. Y cuando viene la contraofensiva rusa, las agencias de prensa denuncian indignadas: ¡“Rusia atacó una escuela! ¡Rusia atacó un hospital! La verdad es que ¡eran cuarteles! Asimismo, el ejército ucraniano traslada material bélico en vehículos civiles, o en convoyes militares camuflados, y las agencias informativas denuncian las “atrocidades” de Rusia cuando su ejército actúa.
Un último ejemplo, el más reciente, de esta orgía de mentiras. Este martes cayó en territorio de Polonia, cerca de la frontera con Ucrania, un misil pretendidamente “de fabricación rusa” (aun en el supuesto de que fuera de fabricación rusa, ello no probaría en forma alguna que Rusia lo hubiera lanzado); con tal motivo se arengaba ya al mundo entero acusando a Rusia de haberlo disparado: ¡la primera vez que un país de la OTAN ha sido atacado directamente! (CNN dixit), y se anunciaban ipso facto “consultas de alto nivel en la OTAN” para definir una respuesta ante tan artero ataque; Joe Biden convocaba “a una reunión de emergencia”. Sin embargo, con el paso de las horas fue quedando claro, y admitido finalmente por la propia OTAN, que el proyectil había sido lanzado, supuestamente “por error”, por el propio ejército ucraniano; en realidad se pretendía atizar el encono de Rusia con Polonia, y azuzar a la OTAN a intervenir más directamente. Una maniobra demasiado burda y deleznable.
Podrían, en fin, llenarse volúmenes enteros con toda la basura informativa con que se intoxica a la opinión pública. En el frente de batalla la sociedad está inerme frente al bombardeo de noticias sesgadas desde Estados Unidos. Conviene estar alertas.

Texcoco, México, a 16 de noviembre de 2022

17/11/2022
29/10/2022

NO PERMITAMOS QUE MORENA DESTRUYA AL INE

Por: Homero Aguirre Enríquez

Ha iniciado en la Cámara de Diputados la discusión de la reforma electoral propuesta por el presidente de la república para controlar las elecciones y desaparecer el Instituto Nacional Electoral tal y como lo conocemos. No hay duda que el Presidente y sus operadores incondicionales echarán mano de todos los recursos a su alcance para eliminar al INE, el contrapeso más importante que le impide colocar en el poder a quien le dé la gana. Dicho en forma coloquial, AMLO quiere ser jugador electoral con un árbitro que le garantice el triunfo durante las próximas décadas, independientemente de la voluntad popular. La oposición no debe permitirlo.

La reforma enviada por los morenistas plantea que el Instituto Nacional Electoral se convierta en el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas; disminuir de 11 a siete el número de consejeros y que estos sean electos por voto popular; disminuir el financiamiento público a los partidos y eliminar de tajo los legisladores plurinominales (200 diputados y 32 senadores) así como los organismos electorales estatales. Todo lo anterior, que va envuelto en un falso discurso de austeridad y elevada democracia, es un plan para controlar al INE y convertirlo en un fiel instrumento operador de elecciones a favor del partido del Presidente, plan que ha sido antecedido por una larga campaña de ataques y descalificaciones contra el INE, su presidente y varios consejeros, encabezada por el propio López Obrador para enardecer a sus seguidores y mantener su apoyo en este golpe que ahora pretende darse contra la autoridad electoral constituida constitucionalmente y que es fruto de muchas luchas del pasado por lograr un árbitro electoral imparcial, tan imparcial que reconoció sin ambages el triunfo de AMLO en las elecciones de 2018.

De aprobarse la iniciativa, el gobierno federal tendría amplias posibilidades de inducir el voto popular para hacer que ganen los consejeros electorales afines al Presidente y su partido mediante el uso de los programas sociales de compra de votos que actualmente no tienen ninguna regulación legal y son usados cínicamente a favor de Morena, al mismo tiempo que se eliminaría la representación proporcional de muchos partidos actualmente en la oposición, lo que le daría mayora absoluta a Morena en ambas Cámaras. Los partidos de oposición desaparecerían o se verían reducidos casi a la inoperancia mediante un drástico recorte de recursos públicos, lo que aumentaría su vulnerabilidad ante los ataques y las operaciones para cooptarlos mediante dádivas y amenazas, o una mezcla de ambas. Es decir, mediante caminos formalmente distintos, volveríamos a los tiempos en que las elecciones en México eran controladas por la Secretaría de Gobernación. Algunos miembros destacados de la actual administración federal saben de eso; antaño fueron expertos en todo tipo de maniobras y mapacherías electorales, incluida la “caída del sistema” cuando los votos no les favorecían al PRI, partido al que vendían sus servicios.

La situación es grave y no debe verse con indiferencia por los mexicanos. El INE goza de mucha aceptación entre el pueblo porque es el resultado de una lucha tenaz contra el control gubernamental de las elecciones, lo que antaño volvía casi imposible un triunfo de la oposición, de izquierda o de derecha, contra los candidatos del partido tricolor. Eso hizo que los funcionarios de ese partido se eternizaran en el poder, alentó el surgimiento de actos de corrupción y de prepotencia en el desempeño de sus funciones, al mismo tiempo que se volvió crónica la apatía gubernamental para reducir los niveles de pobreza, la renuncia a su obligación de dotar de servicios a las colonias y pueblos, la proclividad a violar la ley y la indigna incondicionalidad hacia los poderosos grupos empresariales que se enriquecían a manos llenas.

Todos los gobernantes sentían que su futuro como funcionarios estaba asegurado, aunque perdieran las elecciones, porque controlaban a su antojo los procesos electorales. El pueblo sentía que la solución a sus problemas de pobreza, marginación y violencia tenían que pasar por lograr un organismo electoral que les permitiera hacer sentir su inconformidad a través de su voto y ver si así llegaba al poder alguien que cumpliera sus peticiones de salario digno, servicios, educación, salud, transporte y seguridad que eran burladas una y otra vez. Ese hartazgo popular fue lo que llevó a construir un organismo electoral imparcial que ahora lleva el nombre de INE, el mismo que López Obrador quiere dinamitar para volver al poder absoluto, a las elecciones de Estado de las que tanto se quejó cuando era oposición.

Es indispensable preguntarnos por qué quiere AMLO eliminar al INE. Sin exagerar, podemos afirmar que la situación del pueblo ha empeorado durante los cuatro años que lleva en el poder la pomposamente llamada 4T; hay más pobreza, más violencia en todas sus manifestaciones, más migrantes mexicanos que buscan huir de la pobreza y la miseria, un sistema educativo en franca caída y un sistema de salud del tercer mundo que mostró descarnadamente su ineficacia durante la pandemia donde perecieron más de un millón de mexicanos, tanto de Covid-19 como de diabetes y enfermedades cardiacas. Si eso no estuviera ocurriendo y en verdad nuestra patria viviera una transformación positiva, si el pueblo estuviera verdaderamente feliz y prosperando, López Obrador estaría seguro de su triunfo, no temería un descalabro electoral ni se le ocurriría estar buscando como controlar al árbitro electoral, al mismo tiempo que refuerza los controles militares a su favor y dota de cuantiosos recursos públicos a los programas de compra de votos. Morena enseña la zanahoria de los programas sociales y al mismo tiempo prepara un garrotazo si la gente se atreve a votar en contra de sus candidatos, que es votar contra su ineficacia como gobierno y la falta de principios de la que hoy hacen gala en sus vergonzosos pleitos intestinos por el poder.

Termino este texto con el llamado que hizo en mayo de 2021 el ingeniero Aquiles Córdova Morán, líder nacional del Movimiento Antorchista, cuando arreció la campaña morenista que hoy se escala aún más contra el principal organismo electoral de México: “Defendamos la autonomía del INE, tal como está o modernizado, porque es parte de nuestro Estado de derecho, pero también porque representa la única posibilidad de cambiar de hombre y de partido en el poder de forma legal y pacífica. Si el Presidente y Morena lo someten o suprimen, tendremos que conformarnos con una dictadura centralista de un solo hombre. ¿Ustedes creen, de verdad, que esta nueva dictadura será mejor que la dictadura perfecta del PRI? Si no lo creen, decídanse a luchar no sólo por más democracia, sino por una vida mejor para todos”.

27/10/2022

LA PANDEMIA HA EVIDENCIADO LA DESIGUALDAD SOCIAL EN EL MUNDO

Por: Aquiles Córdova Morán

En el mundo entero se han encendido las alarmas por el acelerado crecimiento de la pobreza y la desigualdad en la mayoría de los países a causa de la pandemia. Entre otros síntomas de alarma, destaca el informe de la Oxfam, la organización no gubernamental más reconocida sobre este tipo de problemas, publicado el 25 de enero del 2021, fecha coincidente con el inicio del Foro Económico Mundial que año con año se celebra en Davos, Suiza, y que esa ocasión tuvo que ser virtual para no poner en riesgo la salud de los participantes.

Pienso que el propósito de hacer coincidir ambas fechas fue llamar la atención del influyente Foro sobre la grave situación que aborda el informe al que me refiero. En principio, Oxfam pone de relieve las causas fundamentales que explican el gran incremento que está experimentando la desigualdad en todo el mundo. Desde el inicio de la pandemia, la fortuna de los hombres más ricos del mundo ha aumentado en 500 mil millones de dólares, una cifra que financiaría con creces una vacuna universal contra la COVID-19 y garantizaría que nadie cayera en la pobreza como resultado de ésta. La pandemia también ha desatado la peor crisis laboral en más de 90 años, y cientos de millones de personas se encuentran subempleados o desempleados. Esto quiere decir que el descontrolado aumento que está registrando la desigualdad en el mundo, alcanzando niveles desconocidos hasta hoy, obedece, por un lado, a que se ha incrementado la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos magnates y, por el otro, al crecimiento del desempleo, el cual registra niveles no vistos en épocas recientes.

En otro párrafo del informe de Oxfam se menciona que, en nueve meses, las mil mayores fortunas del mundo ya habían recuperado las pérdidas económicas originadas por la pandemia de la COVID-19, mientras que las personas en mayor situación de pobreza podrían necesitar más de una década para recuperarse de los impactos económicos de la crisis. Y, más adelante, añade: “El informe revela que la pandemia de COVID-19 tiene el potencial de aumentar la desigualdad económica en prácticamente todos los países del mundo al mismo tiempo, una situación sin precedentes desde que empezara a registrarse este tipo de datos hace más de un siglo. El aumento de la desigualdad podría provocar que la humanidad tarde como mínimo 14 veces más en reducir la pobreza hasta el nivel previo a la pandemia que el tiempo que han tardado las mil personas más ricas del mundo (en su mayoría hombres blancos) en recuperar su riqueza”.

Esto quiere decir que mientras los poderosos tuvieron un daño momentáneo, del cual se recuperaron rápidamente, pues hoy sus fortunas son mayores que antes de la pandemia, los pobres tardarían 14 veces más, lo que da un total de 126 meses o diez años y medio (nueve meses por 14 veces), para volver al nivel de ingresos que tenían antes, si es que llegan vivos. Este fenómeno retrata de cuerpo entero el egoísmo y la ambición que dominan en la sociedad de nuestro tiempo. Y hay otro tipo de daños: “La desigualdad se está cobrando vidas. En Brasil, las personas afrodescendientes tienen un 40 por ciento más de probabilidades de morir a causa de la COVID-19 que las personas blancas, mientras que en Estados Unidos, si la tasa de mortalidad de las personas de origen latino y afroamericano hubiera sido la misma que la de las personas blancas, aproximadamente 22 mil personas negras y latinas aún seguirían con vida. Las zonas más pobres de países como España, Francia e India presentan tasas de infección y mortalidad más elevadas. En el caso de Inglaterra, las tasas de mortalidad de las regiones más pobres duplican a las de las zonas más ricas.”

Es decir, en las zonas pobres de la rica Inglaterra mueren dos pobres por cada rico o simplemente acomodado. Estos datos demuestran que, en cualquier parte del mundo, son los pobres los que se están llevando la peor parte en la pandemia, tanto desde el punto de vista económico como del escaso interés que se pone en salvar sus vidas.

El portal Deutsche Welle recoge la siguiente cita del informe: “A escala mundial, los multimillonarios incluso vieron incrementar su fortuna en un volumen total de 3.9 billones de dólares entre el 18 de marzo y el 31 de diciembre de 2020, según Oxfam, que se apoya en particular en datos de Forbes y Credit Suisse. Estados Unidos, China y Francia registran los avances más importantes. En este último, por ejemplo, los multimillonarios –entre ellos Bernard Arnault, tercera fortuna a nivel mundial– “ganaron cerca de 175 mil millones de euros (213 mil millones de dólares) en el mismo periodo”.

Basta con esta breve reseña del informe de Oxfam para dejar claro que la desigualdad y la pobreza en todo el mundo (y México no es la excepción) se están acelerando y están alcanzando niveles de tragedia con motivo de la crisis provocada por la pandemia. Según Oxfam, es muy probable que la pandemia pase a la historia como la primera vez en que la desigualdad se incrementó al mismo tiempo en prácticamente todos los países del mundo; con esta puntualización, Oxfam subraya el carácter mundial del desastre, lo cual abre la posibilidad de que los pueblos del planeta se den cuenta, por primera vez, de que todos somos víctimas no de la pandemia, sino de la sociedad capitalista y de los gobiernos que la dirigen y representan. Es muy significativa, en este sentido, la información de Deutsche Welle que dice: “Mientras tanto, el temor a las consecuencias de un continuo distanciamiento entre ricos y pobres también ha llegado a los organizadores del Foro Económico Mundial. Están especialmente preocupados por los jóvenes y advierten que una “generación doblemente fracturada está creciendo en una época de oportunidades perdidas”. Además, en su último Informe sobre Riesgos Mundiales, el Foro Económico Mundial advierte que los perdedores de la pandemia, especialmente los jóvenes, están “perdiendo la confianza en las instituciones económicas y políticas actuales”.

O sea, el influyente FEM llega a una conclusión bastante parecida a la que acabo de señalar. Y es así porque, si leemos con atención el informe de Oxfam y algunas de las opiniones que ha despertado, como la del Foro Económico, nos daremos cuenta de que, para ellos, la pobreza y la desigualdad no llegaron con la pandemia, sino que ya existían antes de ella y ya presentaban perfiles agudos y preocupantes, es decir, que la pandemia no es la causa de esos flagelos, sino sólo de su incremento acelerado.

Por lo que señalan y cómo lo dicen, pienso que tanto Oxfam como el FEM no dudan de que la verdadera causa radica en la naturaleza misma del sistema, es decir, en la propiedad privada de la riqueza social, en la economía de libre empresa y libre mercado, que son los factores que determinan la concentración de la riqueza al mismo tiempo que carecen de mecanismos para regular y atenuar ese proceso pernicioso.

Oxfam afirma al respecto: “La crisis de la COVID-19 se ha propagado por un mundo que ya era extremadamente desigual. Un mundo en el que, durante 40 años, el uno por ciento más rico de la población ha duplicado los ingresos de la mitad más pobre de la población mundial. Un mundo en el que una pequeña élite de poco más de dos mil milmillonarios poseía más riqueza de la que podría gastar, aunque viviera mil vidas. Un mundo en el que casi la mitad de la humanidad tiene que sobrevivir con menos de 5.50 dólares al día y en el que perder tan solo un ingreso supone caer en la miseria.”

En otras palabras, el uno por ciento más rico ha acumulado, en 40 años, una riqueza que equivale al doble de la que posee en conjunto la mitad más pobre de la población mundial, esto es, cerca de tres mil millones de seres humanos. La causa de fondo de la desigualdad y la pobreza, entonces, no es la pandemia, sino el capital hambriento de utilidades. Antonio Guterres, secretario general de la ONU, abona en el mismo sentido: “Se ha comparado a la COVID-19 con una radiografía que ha revelado fracturas en el frágil esqueleto de las sociedades que hemos construido y que por doquier está sacando a la luz falacias y falsedades: la mentira de que los mercados libres pueden proporcionar asistencia sanitaria para todos; la ficción de que el trabajo de cuidados no remunerado –como el de la mujer en el hogar, aclaro yo, ACM– no es trabajo; el engaño de que vivimos en un mundo postracista –es decir, que el racismo ha desaparecido de la faz del mundo, cuando la lucha de los afroamericanos en Estados Unidos está diciendo a gritos lo contrario, digo yo–; el mito de que todos estamos en el mismo barco. Pues si bien todos flotamos en el mismo mar, está claro que algunos navegan en súper yates mientras otros se aferran a desechos flotantes.”

La pobreza y la desigualdad, pues, nacen de la entraña del modelo capitalista, del neoliberalismo impuesto casi a la fuerza a la mayoría de los países. Oxfam remacha esta tesis cuando afirma: “Esta desigualdad tan extrema se materializa en el hecho de que, incluso antes de la pandemia, miles de millones de personas ya vivían en una situación límite y carecían de los recursos y el apoyo necesarios para hacer frente a la crisis económica y social generada por la COVID-19. Más de tres mil millones de personas carecían de acceso a atención médica, tres cuartas partes de los trabajadores y trabajadoras no contaban con mecanismos de protección social, como la prestación por desempleo o la licencia por enfermedad, y más de la mitad se encontraba en situación de “pobreza laboral” en los países de renta baja y renta media-baja.” –como México, añado yo–.

Por último, cito lo dicho por la directora ejecutiva de Oxfam México, Alexandra Hass, refiriéndose a nuestro país: “La pandemia ha evidenciado la urgente necesidad de cambiar la forma en que vivimos. Sólo la cooperación y la colaboración nos podrán rescatar de sus efectos. Si se utilizara la riqueza acumulada durante la pandemia de las 12 personas más ricas de México, se podría cubrir dos veces el gasto programado del IMSS durante el 2021 en servicios de salud y alcanzaría para comprar las dosis suficientes para vacunar a toda la población.”
Indudablemente, tiene toda la razón la directora ejecutiva de Oxfam México, pero la cuestión radica en cómo, es decir, por cuáles medios o caminos, se puede lograr el cambio que ella propone, un problema nada sencillo, desde luego.

Sobre esta cuestión, Deutsche Welle dice que Oxfam hace suyas las proposiciones de los economistas Thomas Piketty y Gabriel Zachman, que se pueden resumir como una reforma fiscal progresiva, es decir, que paguen más impuestos los que ganan más. Esta propuesta coincide, básicamente, con uno de los cuatro puntos fundamentales en que los antorchistas hemos tratado de resumir nuestra propuesta para un México más igualitario, equilibrado, estable y justo. Pero 48 años de lucha tratando de lograr avances en este terreno nos han enseñado que tampoco eso se puede conseguir mediante la simple persuasión de los privilegiados para que renuncien voluntariamente a una parte de sus privilegios, es decir, que no está por allí la salida.

Marx dijo dos cosas que tienen que ver con la cuestión y que me interesa recordar. La primera: contestando a quienes mostraban datos sobre el progreso de la clase trabajadora en Inglaterra para refutar su tesis sobre el deterioro permanente de su nivel de vida bajo el capitalismo: “Nunca he sostenido el deterioro absoluto del nivel de vida de los trabajadores. Entiendo que, comparado consigo mismo, puede registrar mejoría; lo que considero como absoluto e imparable es el crecimiento de la desigualdad entre obreros y patrones; sostengo que el salario puede aumentar, pero nunca en la misma proporción, y menos en la misma cantidad, en que lo hace la riqueza del capitalista. De ahí nace la concentración de la riqueza social. Esa concentración tampoco es el mal absoluto, tiene su lado positivo: cuanto mayor sea la concentración de la riqueza, cuanto más pequeña será la élite rica y más gigantesca la masa proletaria, más cercano estará el momento de la revolución social, de la expropiación de los expropiadores.” Eso es lo que estamos presenciando hoy. Y la segunda: “Todo avance social verdadero y toda revolución verdadera sólo pueden lograrse con la participación organizada y consciente de los desposeídos. Cualquier otro camino está condenado al fracaso, no pasará de ser una quijotada.”

Ha llegado la hora de tomar en serio a Marx, como dijo el historiador británico Eric Hobsbawm. Para lograr una distribución más sensata y justa de la riqueza social, resulta indispensable, como dice Marx, “lanzarse a la dura, difícil e ingrata tarea de concientizar y organizar a las víctimas de la pobreza y la desigualdad”. Sólo eso, sólo la poderosa fuerza que nace de la unión en un único as de las miles y miles de voluntades, inteligencias y energías populares dispersas por toda la superficie del país puede hacer el milagro de convencer a los poderosos para que renuncien a una parte de su riqueza y privilegios en favor de los olvidados.

Convoco nuevamente a quienes me hacen el favor de prestarme su atención a realizar esta difícil pero noble tarea con más energía, entrega, abnegación y creatividad. Respecto a si los obscenos niveles actuales de concentración de la riqueza mundial son o no un síntoma de la proximidad de la revolución por una sociedad nueva y superior, dejo la respuesta al desarrollo de los hechos mismos, que nunca se equivocan, por cierto.

* Texto de uno de los pronunciamientos
que realiza el Ing. Aquiles Córdova Morán, los días jueves, vía redes sociales.

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