15/08/2026
¡Contrastes de historia! Un día como hoy, 15 de agosto, tres puntos del país emitieron billetes en circunstancias muy distintas, prepárate a aprender de la diferencia entre “billetes de banco” y “bilimbiques”.
En el primero de nuestros casos, Monterrey emitió en 1900 un billete bancario, avalado en plata (veinte onzas de plata) pagadera en el Banco Mercantil de Monterrey a cualquiera que lo presentara en alguna de sus cajas en cualesquiera de sus sucursales.
Los “billetes de banco”, como este, llevaban justamente el nombre de una institución financiera que se hacía responsable de pagarlos en efectivo; su prestigio iba de por medio en cada billete.
Para 1914, exactamente catorce años después, pero en Guadalajara, las cosas habían cambiado drásticamente y se emitían “bilimbiques”, sobrenombre despectivo dado por el público a los billetes que no tenían un aval real, fuera del plomo del metal de quienes los ponían en circulación.
Los bilimbiques tuvieron el valor que le asignado por los militares (en este caso Manuel M. Diéguez), los cuales circularon por necesidad, por no haber monedas ni billetes de banco disponibles debido a haberse escondido a efecto de los irtes y venires de “la” revolución (que fueron en realidad tres).
Se hicieron tal cantidad de estos “bilimbiques” en casi todo el país, que cuando las fuerzas de Carranza tomaron finalmente la Ciudad de México el 18 de agosto de 1915, lo primero que hizo fue una consolidación nacional de estos bilimbiques en una emisión de billetes (que a la postre también resultarían ser un verdadero fracaso), a los que él mismo nombró como “Infalsificables”.
Esto billetes “infalsificables” nos llevan al tercer sitio de emisión un 15 de agosto, Mazatlán, donde se emitieron billetes provisionales mientras llegaban los “infalsificables”, lo que habla de la tremenda incertidumbre que el público tenía en el circulante casi exclusivo de “bilimbiques”.
En tres imágenes te he mostrado lo que economías enteras tardan a veces siglos en ver, y fue en el espacio de apenas 16 años, en un día 15 de agosto: billetes reales y sólidos (los bancarios), billetes obligatorios y sin aval (“bilimbiques” o emisiones revolucionarias) y billetes provisionales que buscaban balancear el desestabilizado circulante público en un canje de billetes malos por unos de mejores intenciones.
Hoy por hoy, sin excepción, cualquier billete que lleves contigo lleva el nombre del Banco de México, una institución sólida y concreta, que se responsabiliza por cada billete que está en circulación, institución de la que hablaremos en otra ocasión, muy pronto. ¿Conocías de estos billetes?