25/08/2026
EL CRECIMIENTO EVANGÉLICO EN MÉXICO TIENE EN TAMAULIPAS UNO DE SUS PRINCIPALES BASTIONES
Por: Luis Armando González Isas
El mapa religioso de México está cambiando y los datos oficiales muestran una realidad que merece ser analizada con seriedad: el cristianismo protestante y evangélico ha experimentado un crecimiento importante durante la última década.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, la población que se identifica como protestante o cristiana evangélica pasó de 7.5% en 2010 a 11.2% en 2020. En términos absolutos, en 2020 fueron contabilizadas 14 millones 95 mil 307 personas dentro de este grupo religioso. (Opera Capacitaciones)
Pero hay un dato particularmente relevante para nuestra región: Tamaulipas está muy por encima del promedio nacional.
En el estado, la población protestante o cristiana evangélica pasó de 12.2% en 2010 a 17.4% en 2020. Es decir, en una década aumentó 5.2 puntos porcentuales. El propio INEGI contabilizó 615 mil 505 tamaulipecos que se identificaron dentro de este grupo religioso. (INEGI)
Con ese 17.4%, Tamaulipas se colocó entre las entidades con mayor proporción de población protestante o cristiana evangélica del país, solamente por debajo de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo. (INEGI)
Y aquí comienza la verdadera reflexión. El crecimiento de la Iglesia evangélica no debería llevarnos únicamente a celebrar que tenemos más congregaciones, más templos o más personas asistiendo a los cultos. El crecimiento numérico representa también una enorme responsabilidad.
Porque no todo crecimiento es necesariamente madurez. Una iglesia puede crecer en número y permanecer débil en doctrina. Puede llenar auditorios y tener pocos discípulos. Puede multiplicar actividades y no transformar familias. Puede aumentar su presencia en redes sociales y disminuir su profundidad bíblica.
Por eso, la pregunta que debemos hacernos no es solamente cuántos evangélicos hay en Tamaulipas, sino qué clase de cristianos estamos formando.
El dato de 615 mil tamaulipecos identificados como protestantes o cristianos evangélicos representa una oportunidad extraordinaria para la evangelización, el discipulado y la formación bíblica. Pero también representa un desafío para pastores, maestros, institutos bíblicos y denominaciones.
México está cambiando religiosamente, pero también está aumentando el número de personas que se identifican como sin religión. A nivel nacional, este grupo pasó de 4.7% en 2010 a 8.1% en 2020. En Tamaulipas, las personas sin religión llegaron al 12.4%. (Opera Capacitaciones)
Esto significa que el crecimiento evangélico ocurre dentro de una sociedad donde también avanza la secularización.
Por eso, la Iglesia no puede conformarse con tener presencia. Tiene que tener respuesta.
Respuesta para los jóvenes que cuestionan la fe.
Respuesta para las familias que están siendo fragmentadas.
Respuesta para una sociedad marcada por la violencia, las adicciones y la desesperanza.
Respuesta para quienes buscan sentido, identidad y propósito.
El futuro de la Iglesia evangélica en Tamaulipas no dependerá únicamente de cuántas iglesias se abran durante los próximos años, sino de nuestra capacidad para formar discípulos que conozcan la Palabra, vivan su fe y sean capaces de transmitirla a la siguiente generación.
Jesús no nos mandó simplemente a llenar templos. Nos mandó a hacer discípulos.
Y quizá ésta sea la gran pregunta que los números del INEGI dejan sobre la mesa:
Si Dios nos está permitiendo crecer, ¿estamos preparados para administrar espiritualmente ese crecimiento?
Tamaulipas tiene una oportunidad histórica. El 17.4% registrado por el Censo 2020 no debe convertirse solamente en una estadística para presumir; debe convertirse en un llamado a trabajar más, evangelizar más, discipular más y formar mejor.
Porque el verdadero avivamiento no se mide solamente por la cantidad de personas que levantan la mano en un culto. Se mide por la cantidad de vidas que cambian, familias que se restauran, discípulos que permanecen fieles y generaciones que aprenden a seguir a Cristo.
El reto para la Iglesia tamaulipeca no es solamente crecer. Es crecer en número sin perder profundidad, crecer en influencia sin perder santidad y crecer en presencia sin perder el mensaje de la cruz.