10/12/2021
Los insectos en la dieta prehispánica.
Además del maíz, los insectos eran una parte fundamental en la alimentación prehispánica ya que la dieta no solo consistía en maíz, el fríjol, el chile y la calabaza entre otros.
La alimentación se adaptaba a los recursos que les proveía la naturaleza entre ellos; los insectos. Los cuales se utilizaban en la dieta rutinaria ya que algunos, contienen hasta tres veces más nutrientes que la carne, y son altamente ricos en vitaminas, minerales y proteínas. Los insectos, en contra de lo que podría pensarse, se consideran particularmente higiénicos, pues su fuente de alimentación consiste en hierbas, flores y frutos. No obstante, el uso de insecticidas y la destrucción de sus hábitats, ha puesto en riesgo la supervivencia de algunas especies sumandose a esto, la modernidad y los prejuicios. Esto ha causado que se pierdan algunas de las costumbres entre ellas; el tan preciado consumo de insectos incluidos en nuestra dieta, ya que en la actualidad, tenemos la falsa creencia que nuestros antepasados, comían insectos como último recurso pero no es así.
En muchas regiones del país la costumbre se ha mantenido, algunos mexicanos comen Chapulines, Jumiles, Gusanos de Maguey entre otros, por mucho más que su valor nutritivo o su sabor. Algo que debemos resaltar es que los insectos no solo son un gran alimento, también forman parte de la medicina, con ellos se pueden elaborar infusiones, ya que en algunos lugares la Hormiga Mielera, es utilizada para combatir resfriados y dolores musculares o bien, se utilizan los jumiles como analgésicos durante las largas jornadas en el campo. Existe también el uso para teñir textiles, usando el tinte de la Grana Cochinilla, entre tantos otros usos.
Como dato importante cabe señalar el gran aumento de criaderos en el Estado de México, Oaxaca, Chiapas, Puebla e Hidalgo. En Taxco Guerrero, los habitantes aún celebran el Día del Jumil Sagrado.
Los insectos son un alimento que ya forma parte de nuestro presente alimenticio. Valoremos más nuestra cultura y nuestros propios recursos, recobremos nuestra gran soberanía alimentaria.
Preservemos nuestros grandes tesoros, ya que forman parte de nuestra historia y de nuestra propia identidad.
Investigación: ✍ Marco Antonio Olguín Sánchez para la página Orgullo Mexicano.
Fotografía: crédito a quien corresponda.