18/04/2026
Sufrir para merecer…
La “gratuidad” de un concierto no debe traducirse en sufrimiento para los públicos. Condenarlos a horas y horas bajo el sol, tal vez la lluvia, la mayoría de ellos y ellas de pie, incluidas personas de la tercera edad, y que sean ellas y ellos mismos quienes organicen y resguarden el orden de la fila y en ese sentido enfrenten posibles conflictos con otros igualmente ávidos de acceder a la plaza pública, hace del evento algo memorable, pero no necesariamente para bien, o lo pone en un tono agridulce.
Este 2026 se celebraron 40 años del Festival Cultural Zacatecas y vamos pisando el segundo cuarto del siglo XXI, y sin embargo, siguen sin afinarse aspectos de logística y gestión de públicos en este evento al que acuden personas con necesidades fisiológicas irrenunciables, valga la obviedad, y de diferentes edades y condiciones físicas.
El Festival Cultural Zacatecas todavía no está pensado y propuesto para atender a seres humanos, para considerar y respetar, esa condición.
No acudí a otro que el concierto de Billy Idol. Tenía siete años sin ir al Festival, ni como periodista ni como público. Me preparé lo más que pude para la que, ya sabía, podía ser una espera laaaaaarga: banco plegable, sombrilla, gorro para el sol, bloqueador, agua, papel sanitario, prácticos tentempiés...
El público “natural” de Idol está entre los Baby boomers y la Generación X (Gen X, como la banda con la que dio inicio su carrera por allá en el 76 del siglo pasado), él mismo en México ya estaría cobrando su pensión para el Bienestar, tiene 71 años…
Sí, al concierto acudió de todo, y qué bueno. Pero a los fans históricos les tocó bailar con la más fea. Supongo que esperando que hubiera slam o algo así retiraron las sillas. El sillerío permite un cierto orden por ejemplo, para que tengas un lugar asignado luego de que entras a Plaza de Armas y que entonces puedas salir y volver a él, porque se establecen pasillos para el ingreso y la salida.
Así sin sillas, atestigüé y lamenté que una persona que estuvo ese día esperando en la fila desde las 9 de la mañana al igual que yo, casi 10 horas para ver al de Dancing with my self, tuvo que retirarse luego de pocos minutos de haber ingresado a la Plaza de Armas porque tuvo la natural necesidad de acudir al baño, y ya no le dejaron volver a su lugar.
A mí, momentos antes, cuando todavía estábamos en la formación, me regañó un policía de la Estatal por ir a orinar.
-¡Ahí está, vienen y se meten!, me dijo cuando volví.
-¡Yo no me merezco ese regaño, le contesté, estoy aquí desde las 9 de la mañana!
-¡Están reclamando su lugar y luego se van al baño!, todavía me reviró.
Los de la Estatal llegaron poco antes de las 6 de la tarde, nadie con alguna autoridad arribó con anticipación allí para resguardar el orden de la fila y los posibles conflictos por la siempre bonita tradición de los muy vivos de meterse…Y tampoco para ver que la gente estuviera en las mejores condiciones. Así que el pueblo bueno y sabio solito se ordenó.
Un compa que dijo había estado ya en el concierto de los Fabulosos Cadillacs tomó la iniciativa y nos instó a cambiarnos de acera cuando el sol iba a pegar donde nos habíamos colocado. Ese cambio de acera, de una a otra, lo hicimos como tres veces, porque luego se le ocurrió llegar al secretario general de Gobierno, el tristemente célebre, Rodrigo Reyes Mugüerza, ir a hacer desorden con la entrega de unas camisetas estampadas con la imagen de Idol, ¿para qué?, para hacerse autopromoción...porque ¡¿qué carajos tiene que estar haciendo el encargado de conducir la política interior, garantizar la gobernabilidad, mantener la relación con los poderes Legislativo y Judicial, los municipios y gestionar conflictos sociales entregando camisetas, sino hacerse promoción ahora que está buscando un puesto de elección popular para el 27!?
Su súbita aparición ocasionó eso, desorden en la fila, pues cuando la raza se dio cuenta que estaban repartiendo camisetas, los de atrás, tratando de conseguir que les tocara una, la rompieron, y cuando intentaron volver a su lugar ya se había modificado la cosa. Luego corrió la voz que se estaban metiendo a la formación desde atrás, y la gente quiso cambiarse de acera, según para evitarlo, no sé de qué manera, el caso es que todos ahí vamos...
Pasó también con esto, que justo, gente que no estaba formada sí consiguió camiseta y los que estaban, no.
Además, sí quiero decir que ni cuando están buscando promoverse tienen don de gentes con la ciudadanía. Déspota y con voz golpeada, cuando yo le solicité que me diera una camiseta para una persona que había salido de la formación para comprar algo qué comer me espetó:
-¡Son para los de la fila, Doña!
- ¡Por eso, esta persona está en la fila, pero fue a comprar algo qué comer…!
La gente que estaba detrás y sabía que era cierto, le instaron, -es verdad, ella está desde temprano.
Y entonces de mala gana me la dio. Las sacaba de una caja sin fijarse en las tallas, porque sí las había diferenciadas.
Todo eso se arregla si pensando no en la autopromoción con bienes adquiridos con recursos del erario, que por cierto, supongo implica un delito electoral, ahora sí porque estamos hablando de las pre pre pre campañas… se entregaran las camisetas por personal del Instituto Zacatecano de Cultura o los voluntarios que en esta temporada les respaldan, al entrar a Plaza de Armas, y así se distribuyen ordenadamente, incluso atendiendo a la talla de las personas.
Pero estamos ante esa forma de ver a la gente con desprecio. Vas y les avientas las cosas y ya, y luego esperas que te lo agradezcan con lágrimas de emoción en los ojos por tan grandioso “regalo”, llámese camiseta, gorra, despensa...
Es esa misma visión la que hace que la gente espere y espere bajo el sol, o que en el Festival del folclor otro caso de antología, las personas aguanten hasta bajo la lluvia y queden como sopas, al cabo lo que se ofrece es “gratuito”, ¿a poco pueden exigir más? No sé si en otro estado ocurra algo así, que se haya organizado un festival en época de lluvias sin importar que los públicos se mojen como a Tláloc le venga en gana. Así ha ocurrido aquí.
Los funcionarios no lo saben porque no acuden como público a los eventos (bueno sí acuden, pero les apartan sillas en “la zona VIP”, que es otra mentada de madre para los que esperan horas y horas, cuando ingresa allí gente que no tiene nada que ver con la representatividad de autoridades competentes sino que son autoservidores públicos-esos que se sirven con la cuchara grande cuando pueden- con acceso de privilegio), pero el mejor lugar para ver el Festival Cultural Zacatecas era una zona de la escalinata de cantera desde donde sentados, se podía ver a toda madre al nivel del escenario a los artistas y suficientemente cerca.
Esa escalinata fue destruida por otro desafortunadamente célebre político, Miguel Alonso Reyes, cuando impuso una intervención en Plaza de Armas que se llevó un montón de lana, y entre las patas, a una hermosa jacaranda (a la que también todavía le lloro).
Me dicen que en esta ocasión las autoridades decidieron retirar las gradas que, luego de que destruyeron las fabulosas escalinatas de cantera, se ubican paralelas a la Avenida Hidalgo y en las que podrían haberse sentado los Baby boomers y los de la Gen X e ir y volver al baño sin angustias, porque se buscó que hubiera más espacio para aforo.
Aquí recuerdo a un hombre “de mi rodada” (nos confesamos mutuamente la edad de 56). Él me comentó que venía de San Luis Potosí y que “ya no aguantaba los pies” (él no llevó banquito), y que su esposa de plano ya no había entrado porque calculó que no iba a soportar las condiciones del concierto.
Me van a decir quizás que se les reservó a los de la tercera edad -los de la temporalidad de Idol-, los lugares de gradas cercanos a la cara de la Catedral, y contestaré que justo a quienes ven menos bien los colocan más lejos. Sí, ya sé que hay pantallas, pero quizás como yo, los ruckanroleros crean que para ver por pantalla y oír sin ver, mejor ponen las rolas en Youtube o Spotify, que ya existen ¿para qué esperar por horas para eso? Así que algo de discriminación hay en esto.
Luego de la catarsis agrego, puede dejar de sufrir la gente un poco si por ejemplo, para gestionar el ingreso a Plaza de Armas, y mucho más temprano que las seis de la tarde, se utilizan pulseras como ocurre en otros lugares con eventos donde se trata con públicos masivos. Sales y entras porque traes tu pulsera que acredita que ya pasaste por un control de acceso, y si está foliada con números sucesivos, puedes decirle a otro asistente que te deje pasar adelante porque traes un folio menor al suyo, derivado de que llegaste primero. Además se controla por el número el aforo idóneo para garantizar condiciones de seguridad.
En el Callejón de las Campanas pueden habilitarse para propios, pero también para los turistas que dicen, les importan tanto, baños públicos decentes y limpios, no esas cabinas portátiles a las que nadie quiere ir porque dan asco.
En el lado que corresponde a Palacio de Gobierno del Callejón de las Campanas hubo alguna vez una tienda del ISSSTEZAC, creo recordar, tenía accesos, y pueden estar los de estos baños que podrían ser utilizados para los públicos de los eventos de Plaza de Armas (porque durante el FCZ no dejan entrar a Palacio de Gobierno), y todo el año, por los paseantes del centro histórico, incluidos los que peregrinan detrás de una tambora, y evitar en parte que las micciones sean distintivas de los olores de la ciudad.
En fin, no hay por qué hacer padecer a la gente para que “la nota” sea que los fans de Idol o cualquier otro artista diga que estuvieron por horas y horas esperando en condiciones difíciles. Eso, en lugar de hablar de fidelidad o apasionamiento por alguien, exhibe las deficiencias en la organización de un evento que está buscando prestigiarse.
Alma Ríos, Ojos que ven...
Foto de la fila Eliezer Nahme, tomada de su publicación en Facebook sobre el concierto de Billy Idol en Zacatecas del pasado sábado 11 de abril en el contexto del Festival Cultural de Zacatecas 2026.
Foto del concierto de Idol, Alma Ríos.