06/04/2017
SABÍAS QUÉ
El trabajo de un estilista es algo más que cortar el cabello o cambiar su color. A veces se convierte en el terapeuta que está más a la mano, en aquel que siempre está disponible.El estilista transforma tu imagen y tu confianza estética, cosmética y psicológicamente, además de ser tu proveedor de las nuevas noticias y "frivolidades" ya que siempre esta al tanto de todo.
Las manos del estilista transforman la tristeza en alegría, moldean la vida e imagen de las personas, transforman lo profano en algo sagrado.
Logran que el sol brille despejando el cielo a través de amasar el cabello como la arcilla, son sentimientos que se acumulan con los años, no tienen tiempo ni edad.
Son manos que unen la cabeza con el corazón con su habilidad y destreza, se funden con la esencia de sus clientes para darle vida a su cabello. Toman rocas y las pulen con paciencia.
Son manos de hueso y carne que siempre sueñan y se motivan
Las manos del estilista logran arte con la mínima ayuda de herramientas, apenas un par de tijeras, un peine, un secador y un cepillo.
La actividad del estilista se basa en la experiencia, en la instrucción. Se caracteriza en el conocer y luego en dominar las particularidades de su profesión.
Las manos del estilista influyen en el comportamiento de la vida cotidiana de las personas. Son aquellas que se imponen a las prisas del mundo moderno para dar calma y andar sin prisas en el salón o barbería.
En un mundo cambiante, devuelven a las personas sus características esenciales.