01/06/2020
Fortuna era una deidad que presidía en todos los acontecimientos y distribuía, según su capricho, los bienes y los males. Se ha observado que no era conocida en Grecia en la remota antigüedad porque no se encuentra su nombre ni en Homero ni en Hesíodo. Los poetas la pintan calva, ciega, en pie y con dos alas a los dos pies, el uno sobre una rueda que da vueltas, el otro en el aire. Los antiguos la han representado con un sol y una media luna sobre la cabeza para indicar que, como estos astros, la fortuna preside a todo lo que pasa en la tierra. La han dado también un timón para indicar el imperio de la casualidad. Muchas veces, en lugar de timón, tiene un pie en la proa de una nave, como presidente a la vez sobre la tierra y sobre los mares.