22/06/2020
SUEÑO
La luz de la luna cae al pie de mi cama y se queda ahí como una piedra grande, luminosa y lisa.
Cuando la luna llena empieza a encogerse y su lado derecho a declinar, como un rostro que se aproxima a la vejez, mostrando primero arrugas en una mejilla y demacrándose después, entonces, a esa hora de la noche, se apodera de mí una inquietud sombría y angustiosa.
No estoy dormido ni despierto, y en ese ensueño se mezclan en mi alma lo que he vivido con lo que he leído y escuchado, como corrientes de diferentes colores y luz que confluyeran en él.