27/07/2017
"Un buen abogado es, casi siempre, una persona que sabe comunicar con eficacia lo que piensa. Y esa comunicación abarca no solamente a sus colegas de profesión, sino a cualquier persona con la que se relacione.
La correcta expresion debe abarcar no solamente todo aquello que se presenta por escrito, sino tambien lo que se manifiesta de forma verbal.
Toma en cuenta que la reciente introducción de los juicios orales en el ordenamiento jurídico mexicano supone un reto de la mayor importancia a la forma en que se expresan y comunican los abogados.
Recordemos que en una audiencia de juicio oral van a estar presentes las partes, el juez y el público que desee presenciarla, lo cual obliga todavía con mayor razón a ser claros y evitar los circunloquios innecesarios. Un buen abogado es el que va directo al punto medular que se discute, sin darle vueltas de forma innecesaria. Esto además es importante porque el tiempo de las audiencias es limitado y los abogados que no alcancen a plantear las cuestiones sustantivas del caso no tendrán un buen desempeño.
A continuacion enlisto algunas sugerencias que quizá te sean útiles más adelante en tu vida profesional, cuando debas desempeñarte dentro de una audiencia oral. Como podrás ver, se trata de consideraciones de sentido común para cuya formulación no se requiere de mayor ciencia ni pericia (aunque sí, tal vez, para su puesta en práctica):
- Las partes deben dirigirse al juez o al tribunal de manera respetuosa y guardando siempre las formalidades; la audiencia es un momento ritual.
- Hay que hablar en voz alta y clara, evitando las "muletillas" y los circunloquios.
- Hay que mantener contacto visual con el juez, a fin de inspirar seguridad y confianza; lo mismo se aplica respecto a los testigos a los que se va a interrogar.
- Hay que evitar la lectura de documentos en la audiencia; lo ideal es tener todo el caso memorizado en sus cuestiones más importantes. Si no fuera así, es necesario preparar una "guía" con los puntos básicos sobre los que se va a construir el discurso, incluyendo el interrogatorio que se va a aplicar durante la audiencia.
- Hay que escuchar con atención a la contraparte; lo que diga será de gran utilidad al momento del contrainterrogatorio. Hay que tomar nota de sus afirmaciones.
- Identifica las fortalezas o debilidaded de un testigo, tanto respecto a su credibilidad personal como por lo que haya manifestado la audiencia. Ten presente los antecedentes del testigo, sus posibles intereses en el caso, la relación con el acusado o con la víctima, su relación con el Ministerio Público, la lógica de lo que dice, la forma en que presta testimonio. Repara en aquello que el testigo no está diciendo (las lagunas en un testimonio deben ser aprovechadas, al igual que lo que sí dijo el testigo).
- Ve conduciendo al testigo a los puntos que te interesan, pero evita las preguntas sugestivas, capciosas o confusas; la claridad es siempre un valor muy apreciable. No pierdas el rumbo del interrogatorio.
- Distingue, según las necesidades del caso, cuando es mejor formular preguntas más abiertas y cuando es mejor formular preguntas cerradas. Las primeras se refieren a hechos muy generales. Una pregunta abierta sería por ejemplo: " ¿En qué circunstancias conoció usted a la victima?", mientras que una pregunta cerrada sería del tipo: "¿De qué color era el vehículo que atropelló a la víctima?".
-Trata al testigo con respeto y permite que presente su explicación.
- Cuando sea necesario, utiliza apoyos visuales para enfatizar o aclarar un punto. Por ejemplo para explicar la ubicación física del acusado, la víctima y los testigos en el lugar de los hechos. El apoyo visual lo puedes obtener, en ciertos casos, de un medio de prueba (por ejemplo el arma homicida). También pueden utilizarse fotografías, croquis, etcétera. Algunos de estos materiales pueden incluso llegar a ser reconocidos por los testigos durante la audiencia, en particular para el caso de los peritos.
- Ve controlando el tiempo de tus intervenciones, evitando que se te acabe el espacio para exponer cuando todavía no has tocado los puntos esenciales que demuestren tu tesis. Recuerda que el tiempo de los jueces y la duración de las audiencias no son infinitos.
- En los alegatos concéntrate en la pruebas, vinculándolas con lo que señala la ley respecto de su pertinencia y de la valoración que el juez o tribubal les debe dar; sugiere al juez el peso que a cada prueba le corresponde, así como la manera en que sería justo que se emitiera la sentencia. La presentación de alegatos no es un concurso de opiniones: se trata de discutir lo que se ha ventilado en la audiencia. Hay que atenerse a lo probado; un buen alegato se basa en hechos y más hechos, no en discuros teóricos o en la exposición de tu personal criterio sobre el caso".