09/09/2013
La Reinvención del Fragmento
Armando Flora Evaristo
El fragmento, como unidad mínima de existencia en la temporalidad frente a lo increado, nos plantea la disyuntiva aparente entre la construcción de la escencia como concepto y la vivencia misma de la diversidad desde su núcleo hasta nuestro vivir presente.
Encontrar las singularidades, las sencuencias, los cambios y similitudes en la forma, nos hacen ver la intensidad del evento, sin que este evento se disponga a definirse por una faceta meramente descriptiva aún desde lo abstracto, al sugerirnos enigmas que retan, desde la deconstrucción seguida de nuevos constructos que tienen como límite su propio concepto escalar: Cada cambio en su estructura nos permite adentrarnos en la transmigración del ambiente y en la ubicuidad de la luz, al ser las formas, al tiempo esfumadas y angulosas, un reconocimiento lúdico que nos invita a cuestionar nuestra propia fragmeteriedad, y dentro de esa rebelión del espíritu reincorporarnos a la unidad estructurada en los cambios que se reflejan en sí mismos, reconociendo, que, cada portador de texto, cada información y por ende cada descisión de la mirada, contiene un mundo, y este mundo es capaz, de la generación de otros nuevos.
Lo infinito se hace patente en la sugerencia de lo eternamente receptivo y por ende, inahbitable para una mirada secuencial, hospitalario para la mirada humana renovada en su ímpetú vital
Así, en su incesante transmigración, la presente selección hecha por el propio autor, nos invita a un redescubrimiento de nuestro propio sfumato existencial, en tanto que nuestra desaparición de una escecena limitada, hace patente nuestro potencial creativo de ser ilimitadamente. Si somos capaces de comprender esta naturaleza nómada, ligada a la asidad, tendremos una siempre rara, y siempre sorprendente realización de nuestra percepción.
Por Miguel Antonio Peña Chapela Blanco