06/08/2026
PERA [Pyrus communis] 🍐
Si a alguien le duele el pecho o pulmones y jadea, tome su muérdago y pulverícelo. Agregue un poco de regaliz pulverizado y cómalo a menudo, en ayunas o con las comidas. Su pecho y pulmones mejorarán.
Quien sufra gicht [parálisis] tome muérdago de un peral cuyos frutos tengan buen gusto, y póngalo cortado en pedacitos en aceite de oliva durante tres días y noches. Después, funda en un fuego dos veces más sebo de ciervo que aceite de oliva, y ponga nardo bien machacado y molido en ese sebo durante dos días y noches. Triture bien todo el aceite con el muérdago que se puso en él, filtre el jugo con un paño, y caliéntelo suavemente con el sebo del ciervo y el nardo. [Entonces el hombre debe ungirse donde la parálisis esté haciendo estragos, y será expulsada, a menos que estén allí los cimientos de la muerte].
El fruto del peral es poderoso, fuerte y áspero. Si alguien come demasiado cuando está crudo, produce migraña en su cabeza y v***r en su pecho, porque los pulmones atraen mucho la savia de la pera, la cual se instala alrededor del hígado y pulmones, endurecida como la escoria o el sarro, produciendo grandes enfermedades en esos órganos. Así como una persona a veces está impregnada con el olor del vino, así su respiración se mezcla con la savia de la pera y toma su aspereza.
De donde, después de comer la pera cruda, tendrá dificultades con la respiración. Muchas enfermedades entran en el pecho por esto, porque las peras crecen del rocío al final del día cuando el poder del rocío es débil. A menos que se cocinen, las peras crean humores nocivos en las personas, porque crecen cuando el rocío disminuye.
Quien desee comer peras debe cocerlas en agua o asarlas en el fuego. Las peras hervidas son mejores que las asadas, porque el agua caliente cuece gradualmente hacia fuera la savia perjudicial que hay en ellas. Al asarlas, el fuego es demasiado rápido y no se exprime toda su humedad. Las peras cocidas son un poco pesadas para el que las come, porque buscan en él cualquier materia putrefacta y la disminuyen, desintegrándola. Sin embargo, le proporcionan buena digestión porque quitan la materia putrefacta.
Mientras que las manzanas se digieren fácilmente pero no arrastran la materia pútrida con ellas. Tome las peras, córtelas y tire sus centros (corazón). Cuézalas fuertemente en agua y macháquelas. Después tome meo, un poco menos de galanga, una cantidad todavía más pequeña de regaliz y todavía menos de ajedrea silvestre. Si no tiene meo, tome la raíz del hinojo y redúzcala a polvo. Luego, mézclelo enseguida con los polvos de todo lo anterior, y póngalo con un poco de miel caliente. Agregue las peras antedichas, mezcle bien esto, y póngalo en un recipiente pequeño. Todos los días coma una cucharada pequeña antes del desayuno; tome dos cucharadas con la comida; y tres cucharadas por la noche, al irse a la cama. Este remedio es muy bueno y más precioso que el oro, porque elimina la migraña y disminuye el v***r que la pera cruda crea en el pecho de una persona, consume todos los malos humores en una persona y la limpia, tal como un recipiente se lava de sus impurezas.
Fuente: Physica, libro III, capítulo II. Santa Hildegarda