18/04/2022
¡Es hoy, es hoy!
Hoy se conmemoran 491 años de la fundación de nuestra bella Puebla de los Ángeles. Les cuento el chisme suuuper resumido:
Una vez consolidada la conquista espiritual y fundado el Virreinato de la Nueva España con capital en la Ciudad de México, casi de inmediato se suscitaron varios problemas tanto sociales como logísticos. El territorio era enorme y era difícil para la Corona controlar todos los aspectos: los conquistadores abusaban de los indígenas despojándolos de sus tierras y la distancia entre la capital y el puerto principal por donde arribaban numerosos inmigrantes españoles -la Villa Rica de la Vera Cruz- era enorme.
Entonces se les ocurrió a las autoridades virreinales que era necesario fundar un asentamiento intermedio en donde estos inmigrantes pudieran asentarse y desarrollar actividades productivas; que sirviera de descanso para los viajantes y que, sobre todo, asegurara las comunicaciones entre la capital y el puerto.
Conceptualmente, este asentamiento se ideó como una utopía social, una colonia exclusiva de españoles que, sin despojar de sus tierras a ningún pueblo indígena, pudiera prosperar y asegurar un procesos productivo que brindara riqueza a la Corona.
Fray Julián Garcés, primer obispo de la Nueva España, fue quien puso en marcha este proyecto: llegado en 1526, escogió Tlaxcala para establecer su sede episcopal. Los franciscanos que ya estaban asentados en la región, principalmente Fray Toribio de Benavente "Motolinía", ya habían notado la problemática antes mencionada en el territorio, por lo que en conjunto solicitaron a la Corona la autorización para "...que hiciesen un pueblo de españoles, y que fuese gente que se diesen a labrar los campos y a cultivar la tierra a el modo y manera de España, porque la tierra había muy grande disposición y aparejo..."
Seguramente haciendo caso a la petición de Garcés y los padres franciscanos, la Corona envío a la llamada Segunda Audiencia a Nueva España, que llegó a finales de 1530, con instrucciones de instalar una población española en la provincia de Tlaxcala "un pueblo de cristianos españoles en el más conveniente y aparejado lugar que os pareciere..."
Encontraron en el Valle de Cuetlaxcoapan (del náhuatl "Lugar donde cambian de piel las víboras") un lugar ideal para llevar a cabo su utopía: el valle estaba atravesado por ríos, lo que aseguraba la sobrevivencia del asentamiento; había cerca cerros que proveerían la materia prima para la construcción de la nueva ciudad y además no era un asentamiento prehispánico relevante, sino que más bien había unas cuantas aldeas al rededor. Finalmente, su posición geográfica estratégica entre la Capital y el puerto de Veracruz, fue la cereza del pastel.
Así que en este Valle fundaron el nuevo asentamiento, el 16 de abril de 1531, asentamiento que no mucho tiempo después se convertiría en la segunda ciudad más importante del Virreinato. Desafortunadamente el experimento social que dió origen a esta ciudad de españoles pero con una comunidad igualitaria en beneficio de los indígenas, se convirtió en algo totalmente opuesto a los principios que la crearon, pero esa es otra historia.
Hasta ahora todo muy lindo, pero ¿y porque le pusieron el nombre de "los Ángeles"? Ahhh pues porque hay una leyenda que dice que tanto Garcés como la Segunda Audiencia, no tenían idea de dónde fundar la ciudad y andaban medio inquietos por ello. En éste contexto, Garcés se soñaba, recurrentemente, caminando y buscando el sitio donde fundarla. En uno de sus sueños vió un hermoso valle color esmeralda cruzado por ríos cristalinos que se llenaba con la luz del cielo. Los ángeles del cielo descendían de las alturas y con hilos de oro procedían a trazar una ciudad, en damero como la Jerusalén Celeste, en ese hermoso valle.
Al despertar y poseído por la revelación divina, les contó a los religiosos del convento de San Francisco su sueño y juntos recorrieron más o menos 20 kilómetros desde el convento, localizando el lugar en donde, según Garcés, el Señor quería que se fundara la ciudad, y así lo hicieron, sin embargo, por su cercanía con el río San Francisco, este primer asentamiento se inundó por lo que fue necesario proceder a otra fundación un poco más lejana, pero esa, también es otra historia.
En fin, esta leyenda es la que le da nombre a nuestra ciudad, porque fue trazada por ángeles. En origen, este asentamiento sólo se llamó "Ciudad de los Ángeles", tal como lo establece la Cédula Real, un documento de 1532, firmado por la reina Isabel de Portugal mediante el cual se le otorga el nombre a la ciudad. En su parte central dice que la nueva población "se llame e intitule Ciudad de los Ángeles."
La denominación "la puebla de los Ángeles" (así, con minúscula) era una forma de llamar a la población de los Ángeles (puebla = población). Más adelante, la palabra puebla pasó a formar parte del nombre de la ciudad (y entonces ya la ponemos con mayúscula).
La influencia de la leyenda del trazo angelical de la ciudad también es visible en nuestro escudo. La Real Provisión es un documento expedido en 1538 a nombre del rey Carlos I de España y V de Alemania y de su madre Doña Juana, a través del cual se concede a la Ciudad de los Ángeles su Escudo de Armas. Es un pergamino muy colorido que contiene el dibujo del escudo: un castillo dorado flanqueado por un par de ángeles y bordeado por agua en la parte frontal, elementos que a su vez están enmarcados por una filacteria de color rojo con una leyenda en latín y en letras doradas: “Dios mandó a sus ángeles para que te custodien en todos tus caminos.”
Bonita leyenda ¿no?
Nota bene: La Cédula Real estuvo expuesta en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal de Puebla a partir de 1956. Sin embargo, con el sismo de 1999, cuando el Palacio Municipal sufrió severos daños, se decidió, por seguridad, retirarla y resguardarla. Algún tiempo después, colocaron en ese sitio unas réplicas tanto de la Cédula como de la Real Provisión, las cuales aún presiden las sesiones del Cabildo Angelopolitano. Hasta donde sé, ambos documentos originales están resguardados, como debe ser, en el Archivo Histórico Municipal.