03/01/2026
Una persona iba pasando por la calle cuando se encontró con la escena.
Un hombre estaba sentado en la banqueta, recargado contra la pared, sosteniendo a su perrito entre los brazos. El perrito estaba tranquilo, acomodado contra su pecho, sin moverse, como si ese fuera el único lugar donde quería estar.
Cerca había una botella de agua y una bolsa con comida. Es todo lo que tenían. Nada más. Aun así, el perrito no se inquietaba ni intentaba bajarse. Se quedaba ahí, confiado, junto a él.
A pesar de la situación, el perrito no se fue, estaba tranquilo.
Se quedó con la persona que reconoce como su compañero, pase lo que pase.