04/08/2026
Lo que hacemos con las manos nace primero en el corazón.
De niña pasaba horas en el jardín de mi abuela. En mi imaginación no era un jardín cualquiera; era el jardín de un palacio. Caminaba entre las flores, las observaba una por una, respiraba su aroma y hacía pequeños ramitos con las flores silvestres que encontraba.
En ese entonces no imaginaba que, años después, las flores se convertirían en parte de mi propósito.
Hoy entiendo que Dios ya estaba formando mi corazón mucho antes de que mis manos aprendieran a diseñar arreglos florales.
Cada flor que elegimos, cada detalle que acomodamos y cada diseño que creamos nace del deseo de honrar a Dios, bendecir a las personas y recordarnos que la belleza también puede hablar de Su amor.
Porque un arreglo floral no comienza cuando tomamos una flor…
Comienza en un corazón que aprendió a amar la belleza de la creación. 🌸
Foto capturada por 𝑱𝒖𝒂𝒏 𝑹𝒖𝒊𝒛 Intervenida artísticamente por La Dalia Rosa.