04/03/2026
En Irpin, Ucrania, las calles aún guardan cicatrices de la guerra. Entre escombros y casas vacías, Nastya Tikhaya avanza acompañada de perros mayores y discapacitados, aquellos que el mundo suele olvidar. Para ella, cada paso es una promesa: que nadie se quede atrás. 💚
Junto a su esposo Arthur, cruza ríos sin puentes, esquiva ruinas y carga cuerpos frágiles que todavía quieren vivir. Hace tres años, una foto de Nastya guiando a varios perros en sillas de ruedas se convirtió en símbolo de resistencia. No solo mostraba un acto de amor, sino una exigencia: que la compasión sea tan urgente como la supervivencia.
“¿Cuál es la diferencia entre estar enfermo y estar sano? Sus vidas no son menos preciosas”, dice Nastya.
Su misión no distingue especies. Han salvado perros, gatos, tortugas, hámsteres, camaleones e incluso arañas. Porque en medio del dolor, ella recuerda que cada vida merece cuidado.
Ucrania sigue en guerra, pero mientras existan personas como Nastya, la ternura seguirá cruzando fronteras. Hay cuerpos que no corren, pero aún esperan. Y hay corazones que no preguntan si vale la pena: simplemente aman.
📷 IG/ snezhana_zahist_tvarin