Editorial La Casa del Tiempo

Editorial La Casa del Tiempo La editorial La Casa del Tiempo, fue fundada en 2005. Hemos publicado mas de 40 títulos con escritores de calidad. Búscanos en nuestro domicilio.

La editorial cultural La Casa del Tiempo, desde su inicio ha procurado extender su trabajo dentro de la cultura y la educación y desde entonces ha publicado libros de poesía, cuento, novela, teatro, ensayo, superación personal, historia y recetas de cocina. Por una parte el plan es contribuir de esta manera a informar y distribuir cultura a una parte de la población, y por la otra es el de promover el hábito de leer y de pensar en personas que normalmente no están muy acostumbrados a ello. Se trabaja contra corriente sin apoyo oficial o privado de ningún tipo, con el esfuerzo exclusivamente individual. Aceptamos donaciones.

"Entre la ruptura y la rebeldía", es el libro más reciente publicado por la Editorial La Casa del Tiempo y que trata sob...
22/02/2023

"Entre la ruptura y la rebeldía", es el libro más reciente publicado por la Editorial La Casa del Tiempo y que trata sobre la vida y la obra de un escritor potosino nacido en Aquismón y radicado en Ciudad Valles desde hace 74 años, un escritor formado en los talleres de Juana Meléndez, Joaquín Antonio Peñaloza, Jesús Loredo León, y sobre todo, el taller de Miguel Donoso Pareja; se trata de Alberto Enríquez, quién además de escritor ha sido y es pintor, dramaturgo, actor, escultor, psicólogo, odontólogo, catedrático, pero sobre todas las cosas escritor con un dominio completo de la poesía, el ensayo, el cuento y la novela.
El autor es Juan José Valdespino, escritor radicado también en ciudad Valles y este volumen trata sobre la vida y obra de Alberto Enríquez. El libro se encuentra actualmente en gestación en la imprenta, para salir al público dentro de un par de semanas-

¡En prensa dos nuevos libros de la editorial La Casa del Tiempo de San Luis Potosí! De los escritores Alberto Enríquez y...
10/11/2022

¡En prensa dos nuevos libros de la editorial La Casa del Tiempo de San Luis Potosí! De los escritores Alberto Enríquez y Dominique Pivont. Faldas a la Moral y La libertad del Solitario. Escrituras explosivas, irreverentes, que muestran el oficio que ambos tienen como escritores y como seres humanos, explorando en la psiquis de sus personajes y rediseñando los entornos para trascender los límites de escenarios y situaciones cotidianas y mostrarnos su otro lado, un lado a veces sensual, a veces poético, recreando el lenguaje para exprimir su contenido semántico. Dos libros muy recomendables con tirajes limitados. Pronto saldrán a la venta al público.

Curiosamente, este extraordinario artículo de Hermann Hesse sobre la obra de Ernst Junger Frente al Muro del Tiempo, coi...
02/11/2022

Curiosamente, este extraordinario artículo de Hermann Hesse sobre la obra de Ernst Junger Frente al Muro del Tiempo, coincide en puntos importantes con el artículo que acabo de publicar de Svetlana Babayeva sobre las autocracias populares.
https://www.criticadelibros.com/sin-clasificar/an-der-zeitmauer-juanto-al-muro-del-tiempo-de-ernst-junger/

AN DER ZEITMAUER. JUNTO AL MURO DEL TIEMPO, DE ERNST JÜNGER
publicado en Sin categoría Por ARETINO COMPARTE

En el muro del tiempo

El libro que me ha ocupado más últimamente es «An der Zeitmauer» de Jünger. Para decirlo en seguida: es un libro sumamente inteligente y bueno que he leído con el placer con el que se ven confirmados sentimientos e ideas propios por un hombre más competente. Con lo que no quiero decir, desde luego, que yo hubiese tenido también las ideas principales y fundamentales de Jünger. El libro es un análisis sobre el malestar de la humanidad actual, especialmente la occidental. Quiero indicar primero en qué medida compartía las ideas de Jünger sobre la situación actual de la humanidad antes de la lectura de su libro. Para él, como para mí, la hora del mundo se explica como final de una era, la del hierro según la mitología antigua, que en este punto coincide casi con la india. Vivimos en el otoño tardío de un eón, en un mundo a punto de desaparecer, que se disuelve, que para muchos se ha convertido en un in****no, que para casi todos es desapacible y cuyas amenazas aumentan constantemente. No importa que el plazo hasta que concluya este proceso dure aún siglos, décadas o años, que la catástrofe final se produzca como suicidio de la humanidad en una guerra atómica, como naufragio de la moral y la política, como aplastamiento del ser humano por su máquinas: nos hallamos de camino hacia ese momento en el que según las ideas hindúes el dios Shiva destruye el mundo en una danza para hacer sitio para una nueva creación. Vemos consumirse la historia universal, es decir la historia de nuestra era, en formas estatales hipertróficas, en batallas de material absurdas, en el exterminio de innumerables especies animales y vegetales, en el marchitamiento de lo que es bello y reconfortante en las ciudades y los países, en el hedor de las fábricas, en la enfermedad de las aguas y en la no menor enfermedad y desecación de las lenguas, de los valores, las palabras, de los sistemas ideológicos y religiosos. Y que a esta descomposición que se acelera silenciosa y rápidamente se enfrente un deslumbrante desarrollo de la inteligencia y de las conquistas técnicas, que próximamente nos podamos dejar lanzar por la centrifugadora de nuestra existencia mecanizada al espacio, parece consolar más a las masas que a los filósofos. Hasta ahí yo y miles hemos sentido e interpretado el clima de nuestro tiempo y ahora vemos nuestro malestar y nuestros intentos de entenderlo confirmados por Jünger, que con gran inteligencia y sensibilidad y con las herramientas de su erudición polifacética, especialmente de las ciencias naturales, observa todos estos síntomas, los ordena e interpreta. Pero mientras nosotros, los hindúes que creen en Shiva tanto como nosotros los artistas y poetas de hoy, incluidos espíritus como Nietzsche y Spengler, contemplamos la situación del mundo de una manera histórica y absolutamente antropocéntrica, Jünger —y eso es lo nuevo y sorprendente de su gran visión— no la ve de una manera histórica, es decir histórico-humana, sino geológica. Para él las cosas buenas y malas que la humanidad hace hoy no son iniciadas ni promovidas por ella, sino que son dic tadas por el espíritu de la tierra, incluso del universo. Para él nos encontramos a la «salida de la historia». El rico material de la geología, paleontología, zoología y otras disciplinas de las ciencias naturales que aporta el autor ha sido instructivo para mí, pero me ha resultado incontrolable. Sin embargo, he podido comprobar el material que ha recogido del mundo de la historia y del espíritu para enriquecer y apoyar su relato, y aquí no sólo muestra una erudición importante, sino además una sensibilidad alentadora, y un sentido de la calidad digno de confianza. Algunos lectores podrán sorprenderse de que Jünger parta de un síntoma de la época como la aparición de la astrología en los periódicos y que lo persiga a través de todo el libro. Yo tomaría otros síntomas más en serio. Pero él obtiene la ventaja de que sin delatar una fe en el valor de los pronósticos astrológicos se puede servir del bonito lenguaje simbólico de este venerable arte. De hecho una fecha corriente, un punto sin caracteres específicos en una línea sin fin, son algo muy distinto y mucho más insignificante que un momento determinado astrológicamente, que está cargado desde el sistema planetario y el zodíaco con imágenes y significados. Hacia ahí apunta todo el libro: en vez de una manera de ver y de vivir abstracta y exclusivamente intelectual propone al lector una visión sinóptica y le invita a contemplar sus actos y sus sufrimientos también determinados desde la tierra y el cosmos. Esto conduce también a reflexiones muy bellas sobre el juego entre la libre voluntad y la determinación y las buenas palabras sobre la libertad humana. La reflexión que en parte es una despedida de nuestra era «histórica» y de toda «historia», en parte una alusión premonitoria a lo que ha de venir, no termina en absoluto en un nihilismo de cualquier tipo. Sin embargo, sería excesivo calificar de optimistas los excelentes capítulos finales, pero son afirmativos y creen en el futuro, y basan su actitud moral en el legado humano y humanista. No me afecta en qué medida las obras y los pronósticos de Jünger son «acertados» o lo que pueda aducirse contra ellos desde este o aquel punto de vista. La discusión sobre eso sería literatura y parloteo. Me basta completamente haber participado en esta exhibición y haber pasado días fecundos con ella. La bella obra me ha instruido y corregido en los terrenos de las ciencias naturales y de la técnica en los que estoy atrasado. En lo humano y moral no me ha cambiado, pero sí fortalecido agradablemente.

Hermann Hesse

An der Zeitmauer. Junto al muro del tiempo, de Ernst Jünger publicado enSin categoría Por Aretino COMPARTE Tweet En el muro del tiempo El libro que me ha ocupado más últimamente es «An der Zeitmauer» de Jünger. Para decirlo en seguida: es un libro sumamente inteligente y bueno que he leído c...

24/06/2022

Un poco de cultura sobre el análisis literario: Roland Barthes.

https://monoskop.org/images/2/26/Barthes_Roland_Todorov_Tzvetan_El_analisis_estructural_del_relato_1970.pdf

El escritor potosino Alberto Enríquez ya es de la vieja escuela, aquella que le siguió al Boom literario latinoamericano...
19/06/2022

El escritor potosino Alberto Enríquez ya es de la vieja escuela, aquella que le siguió al Boom literario latinoamericano de donde surgieron escritores de la talla de Cortázar, Bioy Cazares, García Márquez, Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Rulfo, Miguel Donoso Pareja, y Alberto Enríquez fue de los talleristas más avanzados de Miguel Donoso Pareja en México a través de su taller de San Luis Potosí. Era muy raro que Alberto recibiera una advertencia o una recomendación, sus trabajos eran impecables en todo, sentido, lenguaje, sonoridad, armonía, estructura. Hubo otros escritores de ese taller pero no tan prolíficos, como David Ojeda, ya fallecido físicamente, o Ignacio Betancourt, casi extinto literariamente. Todos ellos ganaron premios, pero el verdadero reconocimiento de una obra literaria no lo proporciona el veredicto de un jurado sino el paso del tiempo. Y la obra de Alberto es de las que permanecerán.

19/06/2022

¿QUIÉN INVENTÓ AL PUEBLO JUDÍO?
Sucede algo extraño con el pueblo judío. Es un pueblo nómada como los gitanos, que ha sido perseguido principalmente por sus prácticas usureras, por su conducta sexual endogámica, y por el supuesto sacrificio de niños en sus rituales religiosos. Es un pueblo viejo que se remonta a las postrimerías de la cultura babilónica y que tiene influencia en muchos aspectos de la vida actual, sobre todo de Occidente y de Oriente Medio. Si bien es cierto que a los sumerios, que son mucho más antiguos que el pueblo hebreo, les debemos la ce***za, la navegación, el sistema numérico, el ladrillo cocido, la construcción de ciudades, la escritura, la rueda, el sistema de poleas, la astronomía, el Génesis de Eridu (el relato del Diluvio), la medición del tiempo en meses, horas, minutos y segundos, los sellos cilíndricos, las matemáticas, la contaduría, las escuelas, el vino de mesa, a los judíos en cambio les debemos el invento de la usura, es decir de préstamos con interés, que es un sistema inventado para apropiarse de las propiedades de los otros, especialmente de los gentiles o personas no judías, también les debemos a los judíos el inicio de la era cristiana que se comienza a contar desde la fecha del supuesto nacimiento de Jesús, y les debemos los nombres de las personas (Juan, Pedro, Rebeca, María, José, etc., etc.), les debemos el Holocausto, las películas de Hollywood, el invento de Supermán, un especie de Sansón volador, les debemos a Marilyn Monroe y a Elvis Presley, les debemos dos guerras mundiales, les debemos el invento del comunismo, les debemos el sistema financiero del capitalismo y también del comunismo, les debemos el invento de las tres religiones abrahámicas (islamismo, cristianismo y judaísmo) les debemos la partición de Palestina y la opresión de los palestinos, la esclavitud de negros en E.U y en Inglaterra, les debemos la guerra en Ucrania, les debemos BLM, les debemos el FMI, el BM, Davos y la Unión Europea, les debemos el haber erigido como dios todopoderoso al dios del dinero, el materialismo a ultranza, el dios que aplasta a todos los demás dioses, les debemos... en realidad con quién estamos en deuda es con los sumerios, no con los judíos.

Lo dijo Nietzsche:"A veces el valor de una cosa reside no en lo que con ella se alcanza, sino en lo que por ella se paga...
15/05/2022

Lo dijo Nietzsche:
"A veces el valor de una cosa reside no en lo que con ella se alcanza, sino en lo que por ella se paga, - en lo que nos 𝑐𝑢𝑒𝑠𝑡𝑎. Voy a dar un ejemplo. Las instituciones liberales dejan de ser liberales tan pronto como han sido alcanzadas: no hay luego cosa que cause perjuicios más molestos y radicales a la libertad que las instituciones liberales. Es sabido, en efecto, 𝑞𝑢𝑒́ es lo que ellas llevan a cabo: socavan la voluntad de poder, son la nivelación de las montañas y valles elevada a la categoría de moral, vuelven cobardes, pequeños y ávidos de placeres a los hombres, - con ellas alcanza el triunfo siempre el animal de rebaño. Liberalismo: dicho claramente, 𝑎𝑛𝑖𝑚𝑎𝑙𝑖𝑧𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑔𝑟𝑒𝑔𝑎𝑟𝑖𝑎... Esas mismas instituciones, mientras todavía no han sido conquistadas, causan efectos completamente distintos; entonces fomentan poderosamente de hecho la libertad. Vistas las cosas con más rigor, es la guerra la que causa esos efectos, la guerra por 𝑐𝑜𝑛𝑞𝑢𝑖𝑠𝑡𝑎𝑟 las instituciones liberales, la cual, por ser guerra, hace perdurar los instintos 𝑛𝑜 𝑙𝑖𝑏𝑒𝑟𝑎𝑙𝑒𝑠. Y la guerra educa para la libertad. Pues ¿qué es la libertad? Tener voluntad de autorresponsabilidad. Mantener la distancia que nos separa. Volverse más indiferente a la fatiga, a la dureza, a la privación, incluso a la vida. Estar dispuesto a sacrificar a la causa propia hombres, incluido uno mismo. La libertad significa que los instintos viriles, los instintos que disfrutan con la guerra y la victoria, dominen a otros instintos, por ejemplo a los de la «felicidad». El hombre que 𝒉𝑎 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑎𝑑𝑜 𝑎 𝑠𝑒𝑟 𝑙𝑖𝑏𝑟𝑒, y mucho más el 𝑒𝑠𝑝𝑖́𝑟𝑖𝑡𝑢 que ha llegado a ser libre, pisotea la despreciable especie de bienestar con que sueñan los tenderos, los cristianos, las vacas, las mujeres, los ingleses y demás demócratas. El hombre libre es un 𝑔𝑢𝑒𝑟𝑟𝑒𝑟𝑜. -¿Por qué se mide la libertad, tanto en los individuos como en los pueblos? Por la resistencia que hay que superar, por el esfuerzo que cuesta permanecer 𝑎𝑟𝑟𝑖𝑏𝑎. El tipo supremo de hombres libres habría que buscarlo allí donde constantemente se supera la resistencia suprema: a dos pasos de la tiranía, en los umbrales del peligro de la esclavitud. Esto es psicológicamente verdadero, si por «tiranos» entendemos aquí unos instintos inexorables y terribles, que provocan contra sí el máximo de autoridad y de disciplina -el tipo más bello, Julio César-; esto es también políticamente verdadero, basta para verlo dar unos pasos por la historia. Los pueblos que valieron algo, que llegaron a valer algo, no 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑎𝑟𝑜𝑛 nunca a ello bajo instituciones liberales: el 𝑔𝑟𝑎𝑛 𝑝𝑒𝑙𝑖𝑔𝑟𝑜 fue lo que hizo de ellos algo merecedor de respeto, el peligro, que es lo que nos hace conocer nuestros recursos, nuestras virtudes, nuestras armas de defensa y ataque, nuestro espíritu, -que es lo que nos 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑒𝑙𝑒 𝑎 𝑠𝑒𝑟 𝑓𝑢𝑒𝑟𝑡𝑒𝑠... 𝑃𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟 𝑎𝑥𝑖𝑜𝑚𝑎: hay que tener necesidad de ser fuerte: de lo contrario, jamás se llega a serlo. Aquellos grandes invernaderos para cultivar la especie fuerte, la especie más fuerte de hombre habida hasta ahora, las comunidades aristocráticas a la manera de Roma y de Venecia, concibieron la libertad exactamente en el mismo sentido en que yo concibo la palabra libertad: como algo que se tiene y 𝑛𝑜 se tiene, que se 𝑞𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒, que se 𝑐𝑜𝑛𝑞𝑢𝑖𝑠𝑡𝑎..."
Nietzsche.

«El yo también es un relato imaginario, al igual que las naciones, los dioses y el dinero. Cada uno de nosotros tiene un...
15/05/2022

«El yo también es un relato imaginario, al igual que las naciones, los dioses y el dinero. Cada uno de nosotros tiene un sofisticado sistema que se deshace de la mayoría de nuestras experiencias, conserva solo unas pocas muestras bien escogidas, las mezcla con fragmentos de películas que hemos visto, novelas que hemos leído, discursos que hemos oído, y ensoñaciones propias, y con todo este revoltijo teje un relato en apariencia coherente sobre quién soy, de dónde vengo y adónde voy. Dicho relato me dice a quién amar, a quién odiar y qué hacer conmigo. Dicho relato puede hacer incluso que sacrifique mi vida, si eso es lo que requiere el guion. Todos tenemos nuestro género. Algunas personas viven una tragedia, otras habitan en un drama religioso inacabable, aún otras abordan la vida como si se tratara de una película de acción, y no son pocas las que actúan como si de una comedia se tratara. Pero, al final, todas son solo relatos.
¿Cuál es, pues, el sentido de la vida? El liberalismo sostiene que no debemos esperar que una entidad externa nos proporcione un sentido ya preparado. En lugar de eso, cada votante, cada cliente y espectador debería usar su libre albedrío para crear sentido, no solo para su vida, sino para todo el universo.
Las ciencias de la vida socavan el liberalismo y aducen que el individuo libre es solo un cuento ficticio pergeñado por una asamblea de algoritmos bioquímicos. En cada momento, los mecanismos bioquímicos del cerebro dan lugar a un destello de experiencia, que desaparece de inmediato. Después aparecen y desaparecen más destellos, en rápida sucesión. Estas experiencias momentáneas no suman para dar una esencia duradera. El yo narrador intenta imponer orden en este caos mediante la elaboración de un relato que nunca termina, en el que cada una de tales experiencias tiene su lugar, y de ahí que cada experiencia tenga algún sentido duradero. Pero, por convincente y tentador que sea, este relato es una ficción. Los cruzados medievales creían que Dios y el cielo daban sentido a su vida. Los modernos liberales creen que las decisiones libres de los individuos dan sentido a la vida. Tanto los unos como los otros se engañan.
[...] Los humanos son maestros de la disonancia cognitiva, y nos permitimos creer algo en el laboratorio y algo totalmente diferente en el tribunal o el Parlamento. De la misma manera que el cristianismo no desapareció el día en que Darwin publicó "El origen de las especies", tampoco el liberalismo se desvanecerá solo porque los científicos hayan llegado a la conclusión de que no hay individuos libres.
De hecho, incluso Richard Dawkins, Steven Pinker y los otros campeones de la nueva concepción científica del mundo rehúsan abandonar el liberalismo. Después de dedicar centenares de páginas eruditas a deconstruir el yo y el libre albedrío, efectúan importantes volteretas intelectuales que milagrosamente los hacen caer de nuevo en el siglo XVIII, como si todos los asombrosos descubrimientos de la biología evolutiva y de la neurociencia en absoluto tuvieran relación con las ideas éticas y políticas de Locke, Rousseau y Thomas Jefferson.»
Yuval Noah Harari.

«La mayoría de la gente no está preparada para la muerte, ni la suya ni la de nadie.Les sobresalta, les aterra. Es como ...
15/05/2022

«La mayoría de la gente no está preparada para la muerte, ni la suya ni la de nadie.
Les sobresalta, les aterra. Es como una gran sorpresa. Demonios, no debería serlo.
Yo llevo a la muerte en el bolsillo izquierdo.
A veces la s**o y hablo con ella: "Hola, nena, ¿qué tal? ¿Cuándo vienes por mí?
Estaré preparado".
No hay que lamentarse por la muerte, como no hay que lamentarse por una flor que crece.
Lo terrible no es la muerte, sino las vidas que la gente vive o no vive hasta su muerte.
No hacen honor a sus vidas, les mean encima. Las cagan. Estúpidos gi******as.
Se concentran demasiado en fo**ar, ir al cine,
el dinero, la familia, fo**ar. Sus mentes están llenas de algodón. Se tragan a Dios sin pensar, se tragan la patria sin pensar. Muy pronto se olvidan de cómo pensar, dejan que otros piensen por ellos. Sus cerebros están rellenos de algodón.
Son feos, hablan feo, caminan feo.
Ponles la gran música de los siglos y no la oyen. La muerte de la mayoría de la gente es una farsa. No queda nada que pueda morir».
Charles Bukowski

15/05/2022

"Sin la idea de suicidio me hubiera matado hace tiempo. Sólo vivo porque puedo morir cuando quiera. Y me asombro de que no se hayan vuelto locos los que viven ajenos a esta idea. ¿De qué fuerza disponen para soportarse, cómo toleran tanta aflicción sin la obsesión del término que le podrían poner? Darse muerte me parece el acto más natural, el consuelo más positivo que se pueda encontrar; el resto no es sino extravagancia y divagar... Cuando preparamos al niño para que haga frente a los males y desengaños de la vida, habría que hacerle sentir, antes de atiborrarlo de preceptos e ilusiones, que ha sido propulsado a un universo diabólico, que le triturará si él no consigue triturarlo con la idea de la nada.
¡Tantos desórdenes psíquicos se deben a que el individuo no ve ninguna salida a la existencia! ¡Tanta gente se mata porque no ha pensado suficientemente en la posibilidad de matarse! ¿Podemos vivir realmente sin manejar la idea de morir? Si hubiera podido concebir el suicidio desde siempre, nunca habría conocido la desesperación. La educación debería hacérnoslo concebir antes de que tropecemos con la desgracia, que nos sorprende sin que la podamos combatir o menospreciar. Ya que la idea de la muerte lo permite todo, incluso vivir, seamos cadáveres dignos: ¿habrá existencia más honorable que la que reivindica sólo el suicidio?".
Emil Cioran

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