22/08/2022
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RECETA
Para 4 personas
Chiles poblanos 4
Carne de res molida 225 g
Cebolla finamente picada
Diente de ajo picado
3 huevos
Jitomate (picados) 2
Harina , 1/2 taza
Aceite de maíz , 1 taza
PREPARACIÓN
Iniciamos colocando los chiles sobre la flama de la estufa o en un comal. Los asamos volteando constantemente, hasta que toda la piel se haya quemado y ampollado uniformemente. Retiramos del fuego, colocamos dentro de una bolsa de plástico y dejamos que suden por unos cuantos minutos. Este es el secreto de las cocineras mexicanas para poder pelarlos fácilmente.
Mientras reposan, colocamos la carne molida en un sartén a fuego medio-alto. Revolvemos para que la carne se disperse y se pueda cocinar de manera uniforme. Cuando la carne se haya cocido, agregamos la cebolla, el ajo y el jitomate. Cocinamos durante unos cuantos minutos más para que suelten caldillo y lo absorba la carne. Sazonamos con sal y pimienta al gusto. Retiramos del fuego.
Sacamos los chiles de la bolsa y comenzamos a pelar. De preferencia, es recomendable que uses guantes, sino, recuerda lavar muy bien tus manos después terminar. Si lo deseas, también puedes enjuagarlos cuidadosamente debajo de un chorro de agua fría para retirar cualquier trozo quemado.
Hacemos un corte vertical en uno de los lados del chile, cuidando que no se rompan. Retiramos las semillas y las venas. Ya que estén limpios, rellenamos con nuestro guisado de carne molida. Sellamos la apertura con un par de palillos de madera.
En un bowl mediano, batimos las claras de huevo hasta que consigamos una consistencia espesa y esponjosas. Una vez que esté listo, añadimos las yemas y seguimos mezclando hasta que se incorporen bien.
Mientras tanto, calentamos un sartén grande a fuego medio alto, con una cantidad considerable de aceite (de uno a dos centímetros). Pasamos los chiles rellenos sobre el harina y luego los sumergimos en la mezcla de huevo hasta que se cubran completamente. Colocamos cuidadosamente sobre el aceite caliente y freímos de ambos lados hasta que el capeado adquiera un color dorado.
Puedes escurrir el exceso de aceite en toallas de papel y ya están listos tus chiles rellenos para servirse directo a la mesa.