29/07/2020
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La noche volvio a reinar sobre el cielo Morelense.
Se acumulaba lentamente la soledad.
Una soledad especial, una que era compartida.
La soledad mas obvia era aquella provocada por la ausencia de las cosas en aquel agradable lugar.
Si hubiera alguna pareja sentada en la mesa la soledad hubiera huido abrumada por los besos y el cuchicheo.
Si todas las sillas tuvieran propietario pero no, no habia nada de aqullo por eso la soledad se acumulaba plasida y celosa abrazando todo a su paso.
La otra soledad era más discreta y profunda solo podias notarla si ponias atencion a lo que ocurria.
Quiza estaba en la silueta del tarro de cerveza medio lleno, en el humo del cigarro que bailaba con el viento.
Quiza en la figura de aquel hombre sentado en la mesa que escribia en un cuaderno.
El hombre tenia una mirada distante y perdida como la de quien sabe lo que significa y conlleva la paciencia.
Ahí estaba la soledad más profunda entre sus brazos sobre el filo de sus labios acurrucada en el anelo de su piel.
Era uba soledadcasi tangible, una que compartia con la mesa, con el tarro y con la noche que cubria al pueblo entero.
La soledad de alguien que espera un café pendiente.
"oswlado".