22/10/2025
Le llaman
Recibes lo que das..
La vida tiene un estupenda manera de enseñarnos y lo hace devolviéndonos el reflejo de nuestras acciones, el efecto boomerang de lo que tú previamente has enviado, es la forma que adopta de comunicarse con nosotros para que podamos mejorar y aprender de nuestros pequeños o grandes fallos o aciertos.
No queremos darnos cuenta pero siempre es así: acabamos recibiendo exactamente lo que damos. Éste es un indicador fundamental porque nos ayuda a saber que muchas de las cosas que nos pasan las hemos provocado nosotros inconscientemente, aunque buscando resultados totalmente diferentes. Acepta que algo estás haciendo mal, y eso solo lo puedes encontrar dentro de ti mismo, no fuera.
Revisa tu ego y no pretendas que el otro te dé lo que a ti te gustaría porque lo que te va a devolver irá en función de lo que él esté recibiendo de ti. No hay que buscar explicaciones a lo que nos ocurre fuera de nosotros cuando allí no está la respuesta.
Si cada vez que el entorno te devuelve algo que no te gusta, que te molesta, que te altera, tuvieras el valor y la seguridad en ti mismo de mirar a ver qué es lo que hay dentro de ti que esté causando ese daño, crecerías hasta cotas inimaginables porque empezarías a encontrar «tu verdad» en forma de respuestas que todo tu entorno te está regalando con generosidad. Por eso tu enemigo es tu maestro. Aquél que más te daña te está mostrando aquello que tú estás dando. Como no puedes dar lo que no tienes, necesariamente tendrás que revisarte. Por eso debes centrar tu atención en lo que recibes, para preocuparte de lo que das.
A eso se le llama tomar conciencia. Tomar conciencia es despertar a algo en ti que siempre había estado allí y aún no te has dado cuenta.
No puedes dar lo que no tienes, para dar amor hay que tener amor dentro de uno mismo. Si eres honesto, aquello que recibas te hará comprender lo que aún eres incapaz de dar.
No esperes que la vida te devuelva una sonrisa cuando tú lo que das es malhumor, desconfianza, inseguridad, odio…
Todo te viene de vuelta y visto así ¡Qué fácil es aprender!, si quieres, ¡claro!
o