13/08/2026
La Tradición del Paseo de los Farolitos en Tultepec
El Paseo de los Farolitos (también conocido popularmente como el Paseo de los Muertitos) es una de las tradiciones más entrañables, emotivas y representativas del municipio de Tultepec, Estado de México, en el marco de las festividades del Día de Mu***os.
1. Origen e Historia
Esta tradición nació a finales del siglo XIX (alrededor de 1875). Surgió por iniciativa de la comunidad local —destacando la figura de Doña Sofía Solano—, quienes buscaban una manera de acompañar y guiar espiritualmente a las almas de los niños fallecidos (los angelitos).
En aquella época, dada la escasez de alumbrado público en las calles del pueblo, las familias comenzaron a construir pequeñas estructuras portátiles iluminadas con velas para iluminar el trayecto y señalar a los pequeños el camino hacia sus antiguos hogares.
2. ¿Cuándo y cómo se celebra?
Fecha: Se lleva a cabo cada año la noche del 31 de octubre, en la víspera del Día de los Santos
difuntos
El Recorrido: Cientos de niños, jóvenes y familias enteras se reúnen al anochecer para marchar en procesión por las principales calles del pueblo portando sus faroles encendidos.
Simbolismo: La luz de cada farolito alumbra el retorno de las almas infantiles a los altares u ofrendas familiares, creando un ambiente comunitario lleno de calidez, misticismo y fraternidad.
3. El Arte de la Elaboración del Farol
Como se aprecia en la hermosa pieza de la imagen (donde destaca la leyenda “Paseo de los Muertitos” adornada con flores de papel y barbas tejidas):
Estructura base: Se elabora tradicionalmente con una armazón de carrizo o madera ligera cuidadosamente ensamblada.
Cobertura y Adorno: Se reviste con papel de china, papel crepé o papel celofán en gamas coloridas. Suele decorarse con flores artesanales, flecos, encajes y textos o figuras alusivas.
Variedad de Formas: Aunque la estructura geométrica prisma/piramidal es la más clásica, la destreza artesanal de la región ha dado lugar a faroles con formas de estrellas, barcos, calaveras o animales.
En resumen: El Paseo de los Farolitos no solo es un desfile visualmente deslumbrante, sino un puente entre el arte popular, el trabajo manual en carrizo y papel, y la memoria viva hacia los seres queridos.