28/09/2023
Si tú a tu hijo le dejas que tenga un teléfono desde muy pequeño, es como le dijeras “cada que estés aburrido o estresado, no te preocupes que puedes tomarte una vinito o una cerveza para desestresarse.
¿Verdad que esto es algo que no tiene sentido?
Bueno pues la pantalla genera un proceso similar
Y a nosotros los adultos nos pasa lo mismo.
Cada vez que estamos aburridos o estresados y vemos el teléfono generamos una nula tolerancia a la frustración porque quiero algo y lo tengo al momento,
quiero compras y tengo tiendas online que me llegan al día siguiente,
quiero comer y tengo comida que me llega en 20 minutos a mi casa,
quiero dejar de pensar en mis problemas y encuentro entretenimiento rápido.
No sabemos esperar, no toleramos aburrirnos, no sabemos posponer la recompensa.
Es importante posponer lo más que podamos darles el celular a nuestros hijos porque las dos únicas cosas que en esta vida dan felicidad o lo más parecido a la felicidad que podemos encontrar en este mundo tienen que ver con el amor y con el trabajo.
Y ni el amor ni el trabajo son cosas inmediatas de gratificación instantánea sino que requieren esfuerzo, constancia, voluntad, dedicación.
Es tener la capacidad de posponer esa recompensa.
Saber esperar algo y construirlo con nuestro esfuerzo nos genera esa satisfacción.
No adormecer nuestro aburrimiento o frustraciones con una pantalla
si nosotros queremos que nuestros niños se vuelvan adultos que pueden encontrar satisfacción en este mundo, tenemos que enseñarles a posponer la recompensa y tolerar la frustración, a trabajar por la cosas y a no tener todo al instante.
✍️Sandy Bleiberg
📸 Katy González