18/02/2026
¡No somos INVISIBLES! Y
💜💙💚💛 ✊🏾 Juchari Uinapekua
Asumir que un artesano no puede negociar su propio valor es caer en el sobreproteccionismo que invisibiliza. Apostamos por la autonomía: precios y tiempos pactados por quienes crean la magia.
En Raíces Mexiutopic, recibimos con apertura y respeto las reflexiones sobre el valor del trabajo artesanal y la propiedad intelectual colectiva. De manera personal y a nombre del movimiento, coincidimos plenamente en una premisa fundamental entorno al conocimiento ancestral, este DEFINITIVAMENTE no es mano de obra, es patrimonio inmaterial que merece reconocimiento, respeto y una remuneración justa.
También, consideramos vital precisar la naturaleza de los modelos de trabajo de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) de diseño en México, los cuales distan significativamente de las dinámicas de la industria masiva:
En nuestro modelo, la relación con las maestras y maestros artesanos no es de subordinación laboral tradicional, sino de alianza profesional entre especialistas. El artesano aporta su saber técnico y cultural; el diseñador aporta la gestión comercial, el riesgo financiero y la apertura de mercados. Esta sinergia no busca "aprovecharse", sino potenciar el alcance de piezas que, de otra forma, no encontrarían canales de venta que reconozcan su plusvalía, un punto fuerte sobre el que siempre hemos trabajado.
Reconocemos que los materiales son un costo, pero el valor real reside en el tiempo y el talento. En los proyectos vinculados a nuestra red, los precios y tiempos de entrega son pactados con autonomía por las propias artesanas, respetando su ritmo de vida y su autogestión, garantizando que el beneficio económico sea equitativo y dignifique su labor.
Combatir la invisibilidad es nuestra prioridad. Por ello, promovemos que cada pieza sea un testimonio de co-creación, donde se reconozca explícitamente el origen de la técnica y, siempre que sea posible, el nombre de quien la ejecuta. La propiedad colectiva no es un vacío legal para nosotros, sino un compromiso ético de origen.
Para una MIPYME mexicana, trabajar con comunidades no es un acto de apropiación, es una apuesta por el desarrollo local. El crecimiento de nuestras marcas es, intrínsecamente, el crecimiento de las redes de producción artesanal con las que colaboramos. Sin estas alianzas, el patrimonio cultural corre el riesgo de quedar estático; con ellas, se mantiene vivo, dinámico y productivo.
Defender el trabajo artesanal es, también, defender los puentes legítimos que permiten que ese trabajo sea remunerado y valorado en el mundo contemporáneo.
Empresas trasnacionales, actualmente utilizan el término "colaboración" para precisamente, disminuir el riesgo de relación laboral, enfocándose en que "se inspiran y respetan" la identidad de quien produce los diseños, pero adaptándola al mercado con el mínimo de respeto cultural e identitario, a ello, se le denomina apropiación cultural y es un sesgo importante a destacar, debido a que se equipara igual a la marca trasnacional y al micro productor, como si los riesgos, esfuerzos, mercados y capitales fueran lo mismo.
En mi experiencia, que ya suma varios años, hay una gran diferencia entre el trabajo que realizan micros y pequeños emprendedores, donde la relación es cara a cara y se establecen patrones claros de trabajo, a aquellos que se frivolizan con un contrato donde el artesano o diseñador, no tiene uso pleno de su identidad y autoría cultural (no intelectual), por que el mismo contrato que lo protege, lo limita, a no poder comercializar o visibilizar que ese es su trabajo, ya que solo importa la marca, la propaganda y la venta, no el artesano que está detrás de ello y ahí, si hay una crueldad máxima que afecta no solo al artesano, sino a toda una población que ha preservado la técnica por varias generaciones. Entre los integrantes de nuestra comunidad, NO EXISTEN CLÁUSULAS DE EXCLUSIVIDAD que limiten la vida cultural del producto elaborado. Nuestros artesanos además de ser dueños de su saber, son aliados de la venta.
El asumir riesgos, es parte de cualquier relación comercial, pero que el artesano tenga la seguridad de que su trabajo está respaldado, con nombre, con origen, con pago justo, asume el riesgo solo a quien lo comercializa, haciéndolo más ético en términos claros.
En Raíces Mexiutopic, coincidimos con ello, analizamos y coordinamos la forma en la que nuestra comunidad hace alianzas y buscamos que siempre sea en los términos de lo ético y justo, por que de no hacerlo así, estaríamos cayendo en el sobreproteccionismo blanco o en la misma blanquitud que invisibiliza.
Queremos que nuestra comunidad tenga trabajo, que llegue a otros mercados, que fortalezca su identidad y además, viva de ella. Y eso no es algo que esté en tela de juicio.
La verdadera ética no está en el discurso, sino en el riesgo compartido. Mientras las grandes marcas se 'inspiran' sin rostro, las MIPYMES construimos relaciones cara a cara donde el crecimiento de uno es el bienestar de todos.
Mira tu parcela, yo la miro diariamente, por que si tu parcela se seca, más tarde se secará la mía. Eso, si es colaboración.