04/08/2017
Arequipa: 1940 El año del cambio
DE ALDEA A CIUDAD MODERNA. A mediados del siglo XX se produjo la transformación urbana de Arequipa. La celebración del IV centenario se dio con la inauguración de obras públicas de gran proyección: Teatro Municipal, Barrio Obrero, Estadio Melgar, entre otras.
Arequipa al igual que muchas otras regiones del país es resultado de la simbiosis cultural entre la estampa andina y las expresiones occidentales. Sin embargo, la naturaleza espontánea de su temperamento se plasma en un tríptico particular de belleza: su paisaje, cultura y costumbres, que fueron la sustancia vivificante del espíritu arequipeño. A ello se suma la labor de los intelectuales, literatos y artistas que con gran apasionamiento han ido construyendo la identidad de su terruño, resaltando sus valores y añadiendo algunos otros, que ofrecen argumentos para cada una de las caracterizaciones que tiene la Ciudad Blanca.
El reconocido pintor nacional Teodoro Núñez Ureta (1949) afirmaba que: “Hay muchos caminos para admirar Arequipa... Pero, para amarla... solo hay un camino: el humilde sendero de tierra que nos lleva de la ciudad al límite del desierto, entre albos muros de calicanto y en la mansa vecindad de la chacra, del sauce y del borrico”. Este concepto nos permite sostener que el paisaje natural ha sido uno de los fundamentos más sólidos para su identidad, en tal sentido cobraba relevancia la campiña arequipeña (actualmente depredada), y a su vez, la ornamentación hispana que enriquecieron su personalidad. Sin embargo, ¿qué tanto quedó de aquella Arequipa Clásica que describe Teodoro en muchos de sus trabajos?
Hacia mediados del siglo XX se produjeron una serie de cambios socioculturales y urbanísticos en Arequipa. La transformación urbana tuvo lugar en el año de 1940, cuando se realizaron los festejos del IV Centenario de su fundación española, para lo cual, el gobierno destinó la suma de dos millones de soles que fueron invertidos, prioritariamente, en obras públicas de gran proyección y terminaron por configurar una nueva fisonomía en la ciudad.
Instalado el Concejo Provincial de Arequipa, el 18 de mayo de 1939, inmediatamente se procedió a planificar los festejos del IV centenario; dicha junta, presidida por el Dr. Julio Ernesto Portugal, confeccionó un plan de obras, el cual comprendía lo siguiente: construcción de un Teatro Municipal, un local destinado a la Biblioteca Municipal, un Coliseo Municipal, prolongación de la avenida “Goyeneche”, ampliación de la calle “Salaverry”, ensanche de la calle “28 de Julio”, prolongación de la calle “Piérola”, ensanche de la primera cuadra de la calle “Tristán”, y la refacción de la Plaza de Armas y del Concejo, entre otras.
Realizadas las primeras obras, el concejo emprendió otros innovadores proyectos, entre los cuales destacaba la construcción de un Parque Municipal localizado en el sector denominado “Selva Alegre”; la remodelación del parque “Deán Valdivia” (antes “Bolognesi”, actualmente “Duhamel”); ampliación de muchas vías: avenidas “Antiquilla”, “Tacna y Arica”, y la calle “Junín”; mejoramientos en el mercado San Camilo. Otras obras públicas contemplaban el encauzamiento de las acequias, la construcción de un Barrio Obrero, de la alameda “Bolognesi”, de un amplio edificio para el Colegio de la Independen- cia, de un pabellón para la Universidad de San Agustín, de un nuevo estadio deportivo, del frontispicio de la Catedral, el asfalto de caminos, etc.
Con motivo de la inauguración de las obras se organizaron bailes, desfiles y juegos deportivos, elaborando un atractivo programa en honor al presidente de la República Dr. Manuel Prado, quien visitó la ciudad por su aniversario. Dicho programa tuvo la proyección de una semana (11, 12, 13, 14 y 15 de agosto de 1940) y dos actividades resultaron significativas durante los festejos del centenario: el desfile cívico y la misa Tedeum en la Catedral. Ambos eventos considerados indispensables en todo aniversario ofi- cial, dada su trascendencia histórica.
El primer día se realizó el recibimiento al señor presidente en la Estación de los Ferrocarriles, donde hubo un desfile cívico y una recepción. Luego se realizaron torneos de tenis, carreras de gala en el Hipódromo de Porongoche (hoy Mall Aventura Plaza), carreras de maratón, "match de football" en el Estadio Melgar, se inauguraron muchas obras como el Teatro, Coliseo Municipal y el Estadio Melgar, y en otros casos, tuvo lugar la colocación de la primera piedra del Barrio Obrero No. 1; también cocteles ofrecidos por el Club Internacional Arequipa de Tiro al Blanco y el Rotary Club; sesiones solemnes en el Colegio de Abogados y la Corte Superior de Justicia; festivales y bailes populares en el Hipódromo de Porongoche y en la urbanización Jorge Chávez, que alcanzaron notoriedad por los castillos y fuegos artificiales; fiesta acuática en el Balneario de Tingo; y, más desfiles.
No cabe duda que la junta del IV Centenario priorizó los aspectos urbanísticos en la ciudad, siendo consciente del ingreso de Arequipa a la modernidad, como afirma el Dr. Manuel Zevallos Vera: “A partir del año de 1940, en el que se conmemoró el IV centenario de su fundación española, dejando atrás la fisonomía de una aldea para convertirse en una grande y moderna ciudad”. Aquella generación –influenciada por el “pujante progreso”– configuró otro rostro a la ciudad, que obedecía al acelerado crecimiento demográfico; las futuras gestiones municipales fortalecieron el concepto de “desarrollo urbano”, pero no siempre ha sido funcional para una ciudad que guarda en su esencia cierto tradicionalismo.
El hecho de conmemorarse un centenario de fundación puede estar orientado a reforzar el sentimiento de pertenencia en la población, pero en este caso, propendió al ingreso de la ciudad a la modernidad, puesto que el plan no consideró tanto la proyección histórica de la fiesta, sino política y urbana.
Fuente: Diario La República,15 Ago 2014 | 16:43 h
Redacción: Herald André Fuentes Pastor.
Redacción LR Historiador, escritor y promotor cultural.