06/08/2026
Creo que los juguetes no son el problema. Desde mi punto de vista, pueden ser una excelente herramienta para fortalecer el vínculo entre padres e hijos cuando se convierten en una oportunidad para jugar, conversar, imaginar y compartir tiempo de calidad. El verdadero valor no está en el objeto, sino en la experiencia que se construye alrededor de él. El problema aparece cuando el juguete se utiliza solo para complacer al niño o para compensar la ausencia de los padres. En esos casos, el niño puede empezar a asociar el cariño con recibir cosas. En cambio, cuando un padre se sienta a jugar con su hijo, ese momento deja una huella mucho más profunda. Al final, los niños probablemente olviden muchos de los juguetes que tuvieron, pero difícilmente olvidarán los momentos felices que compartieron con sus padres. Esos recuerdos son los que fortalecen vínculos sanos y también ayudan a que los niños acepten mejor los límites, porque encuentran satisfacción en la relación y no únicamente en lo material. Sandro Meléndez Aymar