14/07/2026
Hoy cumplo 64 años.
Mi historia comenzó aquí, en La Punta. Tenía apenas dos días de nacida cuando mis padres me trajeron por primera vez al lugar que sería mi hogar por siempre.
Tuve una infancia feliz, hasta que la vida me puso una prueba muy dura.
El 18 de junio de 1974 perdí a mi madre. Después de dos largos años luchando contra el cáncer, partió cuando yo tenía apenas 11 años. Ese día no solo perdí a mi mamá; también perdí el sueño de verla envejecer a mi lado.
Soy la menor de seis hermanos. Con el tiempo también despedimos a mi hermana mayor, Malena, quien fue para mí una segunda madre. Hay ausencias que nunca dejan de doler, pero también hay amores que nos acompañan para siempre.
Mi padre, retirado ya de la Fuerza Aérea, hizo entonces el mayor acto de amor que un hombre puede hacer: dedicó su vida entera a sacar adelante a sus hijos. Gracias a su ejemplo entendí que el trabajo, el esfuerzo y la honestidad son valores que jamás se negocian.
Terminé el colegio a los 16 años y, con autorización de un juez por ser menor de edad, empecé a trabajar a los 17. Estudié la carrera técnica de Educación Inicial y tuve la alegría de ejercer esa profesión en un reconocido colegio del Callao.
A los 25 años me casé y nació mi primera hija. Como ocurre en la vida de muchas mujeres, las cosas no siempre salen como uno las imagina. Hubo momentos difíciles, pero jamás bajé la guardia. Trabajé con más fuerza porque entendí que mi mayor responsabilidad era sacar adelante a mi familia.
La vida me dio oportunidades que aproveché con dedicación. Durante doce años trabajé en una empresa cosmética transnacional como gerente de zona, liderando a más de 400 vendedoras y capacitándome constantemente. Fue en esta etapa que nació mi segundo hijo.
Posteriormente trabajé en el sector seguros, luego en una revista publicitaria y, hace cinco años, obtuve mi título como agente inmobiliario.
Hoy continúo ejerciendo esa profesión, asesorando clientes y, mientras tengo el enorme honor de servir como teniente alcalde de La Punta. Y porque siempre he creído que uno nunca deja de aprender, sigo preparándome mediante diplomados y capacitaciones en gestión pública. Así como el curso en Gestión Pública que realicé en la Escuela de Posgrado de la Universidad San Ignacio de Loyola.
Cada etapa de mi vida me enseñó algo: la pérdida me enseñó fortaleza; el trabajo, disciplina; la maternidad, amor incondicional; y el servicio público, que gobernar significa escuchar, servir y rendir cuentas.
Por eso puedo decir, con absoluta tranquilidad, que ofrezco experiencia, capacidad de gestión y, sobre todo, una trayectoria limpia. No tengo denuncias ni procesos. Mi único compromiso ha sido y seguirá siendo trabajar con transparencia, honradez y respeto por cada vecino.
Conozco La Punta porque aquí nací, aquí crecí y aquí he construido mi vida. Conozco sus fortalezas, pero también sus problemas, porque los he vivido junto a ustedes.
Durante estos años como regidora y teniente alcalde he cumplido con responsabilidad la labor que la ley nos asigna. He impulsado propuestas, fiscalizado y señalado aquello que consideraba necesario corregir. Aunque esas decisiones no siempre hayan sido del agrado de algunos, siempre actué pensando en el bienestar del distrito y nunca en intereses personales.
Quiero aprovechar también para aclarar una consulta que algunas personas me han hecho. En mi inscripción no figuran mis estudios técnicos porque fueron realizados en la década de los ochenta, en un instituto que posteriormente cerró. En estos procesos electorales es recomendable consignar únicamente la información cuya documentación puede verificarse fácilmente, evitando observaciones o posibles tachas por registros que, después de más de cuarenta años, ya no existen.
Hoy, al cumplir 64 años, no miro hacia atrás con nostalgia, sino con gratitud.
Gratitud por las personas que me formaron, por las lecciones que me dio la vida, por mi familia, por mis amigos y, especialmente, por cada vecino que me brinda su confianza y su cariño.
Mi compromiso sigue siendo el mismo: trabajar con humildad, cercanía, honestidad y firmeza para que La Punta continúe siendo el distrito que todos queremos.
Gracias por acompañarme durante todos estos años. Gracias por leerme. Y gracias, de corazón, por el inmenso cariño que recibo cada día.
Ese cariño es el motor que me impulsa a seguir sirviendo con la misma pasión de siempre.