11/06/2023
Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.
-- Proverbios 3:11-12
No es nada fácil lidiar con la reprensión. Naturalmente, pasamos por situaciones en las que se nos da una llamada de atención porque fallamos. Otras veces sucede por razones que nos parecen injustas o incómodas. Pero a pesar de todo, es importante aprender de las contrariedades y críticas que recibimos. Desde la infancia nuestros padres nos reprendían por causa de nuestros errores o porque cruzábamos los limites de los valores que ellos nos enseñaron. Y eso, a pesar de entristecernos y de ser difícil, nos ayudó de forma positiva a crecer y a madurar.
La Biblia también nos reprende. Ella nos muestra aquellas áreas en las que nos equivocamos y nos guía hacia Jesús, nuestra meta. Además de eso nos enseña a través de historias de corrección. David fue reprendido por Natán, Moisés fue criticado por Jetro, Pedro fue reprendido por Jesús, Ananías y Safira sufrieron una dura reprimenda por causa de su mentira. A través de esos y otros ejemplos entendemos que no siempre tenemos la razón y que necesitamos del Señor. Dios quiere corregirnos de forma amorosa. Pero si rechazamos la corrección por causa del orgullo, sufriremos las consecuencias.