17/10/2017
En la mayoría de las religiones, el fuego simboliza el espíritu y sus pasiones. Es “La Energía” que lo transforma todo, aunque algunos creen que es una fuerza destructora, simplemente su finalidad es de purificar e iluminar.
El Fuego, es de origen terrenal con destino celestial. Nace en la tierra y se eleva a los cielos, purifica, absorbe y penetra todo lo que toca a su paso.
Desde un punto de vista astronómico nuestro planeta entero gira al rededor del Sol, por lo tanto todos los seres humanos estamos girando al rededor del fuego continuamente. Distintas religiones adoran al Sol, siendo el Astro Rey un Dios sustentador y sostenedor de vida.
Cuando no existía la electricidad, nuestros antepasados dependían de la luz del fuego para iluminar y mantener el calor durante los largos inviernos. Podemos darnos cuenta de la poderosa influencia que ejerce el fuego sobre todos nosotros, cuando nos sentamos reunidos alrededor de una fogata.
Esta misma magia ocurre al trabajar con velas. En las velas el fuego es mágico, sólo con encenderlas ya nos sentimos experimentando un momento especial, creando un ambiente misterioso, Las velas son muy útiles para iniciar una ceremonia o un ritual, siendo muy atractivas al espíritu ya que algo nos arrastra a mirarlas.
La vela que se enciende para la meditación y la magia, es una valiosa herramienta para nosotros.
La luz de la vela es hipnótica, nos ayuda a concentrar nuestra atención en la llama, o en las gotas de cera fundida que caen por la vela formando imágenes. En las velas perfumadas, se liberan aromas que nos rodea de una atmósfera de misticismo.
La vela cuando se utilice para un ritual, debe encenderse con un fósforo o del fuego de otra vela encendida a la que queramos darle continuación a su luz.
Es muy conveniente a la hora de hacer un ritual tener en cuenta también las fases de la Luna, ya que su luz es el reflejo de la luz solar. En luna nueva el poder de la vela podría ser menor por lo que podemos colocarla frente a un espejo para duplicar su fuerza.
Al encender la luz aconsejamos decir los deseos en voz alta, ya que activaremos su poder con la vibración del sonido de nuestra voz. Fijemos nuestra vista en el fuego y hagamos una fuerte conexión entre la luz de la vela y nuestra luz interna.
Por lo general debemos dejar que la llama se extinga sola consumiendo la vela completamente, pero en caso contrario no debe apagarse soplando ya que dispersaríamos la energía concentrada. Para apagar el fuego adecuadamente es recomendable comprimir la mecha para lo cual podemos utilizar un pequeño vaso, copa de cristal o mental. Si es necesario apagar la vela, da las gracias en voz alta, por la energía prestada por el universo, y vuelva a prenderla cuando puedas. Es importante dejar que las velas ardan por completo, esto dará un sentido de cumplimiento y cierre del ritual.
En los rituales con velas es muy importante tener en cuenta cual es el color que se utiliza y destinar su luz para el fin que corresponde según sea el caso.
Amarillo: Iluminación, sabiduría, riqueza, abundancia, triunfo.
Rosado: ternura, paz, calma, amistad, romanticismo, noviazgo.
Blanco: devoción, salud, pureza, resurrección, imaginación, intuición.
Verde: concentración, verdad, prosperidad, fertilidad, suerte.
Rojo: amor, pasión, belleza, inspiración, conquista.
Violeta: misericordia, compasión y trasmutación.
Azul: equilibrio, poder espiritual, meditación, respiración.
En rituales místicos no debemos usar nunca velas de color negro, especialmente porque abren portales fantasmales y son usadas para llamar y atraer energías negativas del bajo astral. Hay que cuidar mucho este punto porque puede ser peligroso incluso para quien ha prendido la vela.
El incienso puede formar parte del ritual, con aromas especiales como: ámbar, rosa miel, jazmín, sándalo, mandarina, lavanda o limón. Esto te ayudará a dar un ambiente espiritual más intenso.
Puedes vestir tus velas al ungirlas con esencias para limpiarlas y consagrarlas. Se hace tomando un poco de esencia con la yema de los dedos y esparciéndola desde la base hasta donde comienza el pabilo, mientras se piensa en el propósito para el que se usará su luz.
Para ungir la vela puedes usar cualquier tipo de esencia, pero es recomendable usar la esencia apropiada según el tipo de rito místico que se va a realizar, para incrementar su poder.