14/04/2016
Mis hijos hacen de juzgarse unos a otros y a ellos mismos un pasatiempo. Pero yo soy el único juez capas y te he perdonado a través de mi propia sangre. Tu perdón llegó al precio de mi sacrificio incomparable. Por eso es que me siento muy ofendido cuando oigo a mis hijos juzgarse unos a otros o permitirnos el auto odio. Si tú vives cerca de mi y absorve mis Palabras, el Espíritu Santo te guiará y corregira de acuerdo con tu necesidad. No hay condenación para los que pertenecen.
Lucas 6:37-2
Timoteo 4:8
Tito 3:5
Romanos 8:1