08/03/2017
Hoy día internacional de la mujer y las redes se llenan de autobombos y de loas, loas que nos merecemos desde el día que nuestros padres decidieron engendrarnos, no por el hecho de haber nacido mujer, sino por el simple y llano motivo de ser un ser humano…
El respeto a nuestra dignidad no se reduce a una fecha en el calendario y a miles de años de civilización me revela tener que parar para exigir un derecho ganado y vilipendiado por propios y extraños, “hombres” y “mujeres” que avasallan derechos, opiniones y libertades de nuestro género por ignorancia, prepotencia y egoísmo…
Hombre: cada diez segundos una mujer sufre por tus desengaños y cobardía… duele menos un puñetazo que una mentira disfrazada de amor inconmensurable…
Mujer: cada diez segundo una hermana mujer sufre por causa de tus injurias, por tu falta de escrúpulos, por tu envidia, por tu competencia desleal y a todas luces absurdas..
Yo no paro porque exijo “los mismos derechos”, yo paro porque exijo mi derecho de ser libre de estereotipos y de paradigmas de hipócritas que se erigen como defensores de mis derechos, paro porque nací desnuda de bienes, desnuda de opiniones , desnuda de ataduras y exijo no sólo que respeten mi cuerpo, sino que respeten mis sentimientos, mis creencias, mis ideales.
Gracias a los hombres de mi vida, mis hermanos, mis tíos, mis amigos, aquellos que por ventura Dios puso en mi vida y que honran con sus actos el respeto a la mujer no POR SER MUJER, sino por la persona que hay detrás de cada una de nosotras.
A mis amigas de toda la vida y a las que voy a conocer vaya mi saludo en nuestro día, y llegue hasta el cielo un abrazo enorme a la gran mujer que me dio la vida y a la que pude llamar 36 años de mi vida mamá.