02/09/2024
“QUE BIEN SE TRABAJA A LOS 70 ”
Estar en capacidad de trabajar a los setenta años, es una bendición de Dios. A esta esta edad se han acumulado tantos conocimientos que solo el tiempo y el trabajo nos pueden prodigar, ya que la experiencia de los años vividos nos va aportando saberes de todo tipo, que conjuntados en esta etapa de la vida, la llamada “Tercera Edad”, nos proporciona tantas satisfacciones, de sentirse útil para sí mismo y para los demás.
Para mi es maravilloso levantarme cada día y revisar mi agenda, para que ver que diligencias me depara el día. Y como me juramenté de Abogado de la República recientemente, soy un abogado muy mayor en edad, de pelo blanco y con bastón, pero como profesional del derecho soy nuevo, graduado apenas en el 2022 y juramentado en el 2024. Razón por la que las personas que me ven interactuar en los diferentes juzgados u oficinas de gobierno, piensan que soy muy experimentado, pero en realidad soy tan novato como los jóvenes que recién se van graduando.
No obstante lo anterior ser un profesional en la ancianidad, tiene sus ventajas y desventajas al igual que serlo en la juventud, pues los jóvenes pueden optar a empleos tanto en los despachos particulares como en el Gobierno, lo cual para alguien de 70 años, esas oportunidades están vedadas. Pero los mayores tenemos la ventaja de una larga experiencia, aunque sea en otras ramas del saber, y como el Derecho tiene que ver con todo el quehacer de una sociedad, esos conocimientos y habilidades aprendidas a lo largo de la vida, contribuyen en alguna formar a facilitarnos en parte la adaptación a un nuevo modus operandi como profesional, en un universo vasto, constituido por leyes y reglamentos que regulan todo el accionar de una nación.
Es así como el profesional activo en la madurez o ancianidad cuenta con muchas habilidades y fortalezas que contribuyen a un desempeño satisfactorio, enriquecido de múltiples saberes que le permiten desempeñarse con capacidad.
Lo anterior como es natural no aplica para la totalidad de seres humanos en la vejez, al igual que no todos los jóvenes están aptos para aprovechar las oportunidades que la vida ofrece, pues tanto en la juventud como en la vejez, no basta tener conocimiento para triunfar, también se requiere mucha disciplina, creatividad, disponibilidad, y sobre todo un alto sentido de responsabilidad, todas esas virtudes le sirven al hombre que las posee, para destacarse dentro de una comunidad, ya que el hombre que trabaja con honradez, empatía, amabilidad y cortesía, se distingue en cualquier ámbito laboral o social, ya sea desempeñándose como empleado, funcionario, o en el libre ejercicio de la profesión.
Para ellos van mis mejores elogios y felicitaciones, tanto a los jóvenes que comienzan a desarrollarse dentro del Derecho o en cualquier otra disciplina, como a los mayores como yo, que ven en esta profesión tantas oportunidades, de crecer y desarrollarse, proporcionando tanta ayuda y colaboración en una sociedad que cada día se vuelve más competitiva.