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09/09/2026

Nuestro primer año en Estados Unidos nos recibió un huracán. 🇺🇸

Todo el mundo estaba preocupado. Muchísimas personas salieron huyendo en estampida y las carreteras terminaron colapsadas. Nosotros decidimos quedarnos en casa, tomando las precauciones necesarias, pero tomados de las manos, orando y levantando barreras para nuestra nueva residencia y comunidad y especialmente confiando en Dios.

Fueron momentos hermosos, en la intimidad de nuestra familia, hubo oración, cantos, lágrimas, confesiones, sazonadas con la seguridad de que nuestro Dios es Señor de las nubes los vientos las lluvias y especialmente de nuestra integridad física mental y espiritual.

Yo repetía aquellos versículos que durante tantos años me habían acompañado mi más tierna infancia y que había sembrado en mis hijos:

“Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.”

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.”

“Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.”

Al final, aquel huracán que parecía amenazarnos pasó prácticamente como una ráfaga por nuestras vidas. Y aquello que comenzó con preocupación y era una locura no salir huyendo y terminó hasta convirtiéndose en una historia familiar que todavía recordamos: mis hijos terminaron rescatando una familia de patos y metiéndola en el garaje. 😂😂😂😂 Y hasta se hicieron virales por eso.

Hoy, casi diez años después, otro tipo de huracán parece estar pasando por nuestras vidas.

No viene con viento ni lluvia. Viene cargado de incertidumbre, y muchas familias —especialmente inmigrantes, latinos y venezolanos— están sintiendo miedo por lo que pueda ocurrir mañana.

Yo también soy padre. También tengo familia. También tengo cosas que puedo perder. Fe no significa que uno no sienta miedo. Significa decidir quién gobierna cuando el miedo aparece.

Así que frente a este nuevo huracán: prudencia, sí. Responsabilidad, siempre. Desesperación, no.

El huracán cambió su rumbo. Mi Dios no.
Soy LUisMaO

08/18/2026

Nosso Lar (Nuestro Hogar)

Hay películas que uno simplemente ve… y hay otras que parecen encontrarte justo cuando estás preparado para escucharlas.

Y entonces ocurre algo extraño:

tú comienzas viendo la película… y ella termina viéndote a ti.

Nosso Lar (Nuestro Hogar) presenta un universo fascinante: continuidad después de la muerte, una ciudad espiritual, evolución de la conciencia y nuevas encarnaciones. Está basada en la obra psicografiada por Chico Xavier, atribuida al espíritu André Luiz, y me dejó pensando en algo que cada vez hace más sentido para mí:

¿Y si esta vida temporal no fuera toda la historia?
¿Y si eso que llamamos “una vida” fuera apenas una temporada dentro de una existencia muchísimo más grande?

¿Y si nuestro cuerpo fuera apenas una vestidura, un vehículo extraordinario que nos permite transitar por este plano físico mientras evolucionan el alma y el espíritu?

Un vehículo que, por cierto, muchas veces aprendemos a maltratar irresponsablemente antes que a comprenderlo, escucharlo y brindarle los cuidados que necesita.

Y quizás, por ignorancia, acortamos innecesariamente su vida útil. En el lenguaje provocador de la película, una especie de “suicidio inconsciente”: no porque queramos morir, sino porque muchas veces ignoramos las consecuencias de cómo estamos viviendo.
¿Y si esta existencia fuera apenas un acto dentro de una obra de teatro 🎭 muchísimo más grande de lo que nuestra mente —condicionada por lo aprendido y obligada a razonar con datos reales, sí, pero necesariamente incompletos— alcanza todavía a comprender?

¿Y si muchas de las personas que hoy llamamos familia, pareja, hijos o amigos —e incluso aquellas que consideramos enemigos, que nos hicieron daño o que todavía nos lo hacen— fueran almas con las que compartimos un camino muchísimo más largo de lo que podemos recordar?

07/18/2026

Hay personas que me dicen:

—Luis, tú eres muy bueno con Ana María.

Y siempre les respondo lo mismo.

No.

No lo hago porque sea bueno.

Lo hago porque intento ser inteligente.

Porque hace muchos años entendí algo que cambió mi manera de ver la vida.

Imagina que un día Dios te llevara al taller de Santa Claus y te dijera:

“Hoy tú mismo vas a escoger los regalos que quieres recibir.”

Yo no pediría dinero.

No pediría fama.

No pediría poder.

Primero. Pediría sabiduría.

Segundo. Pediría un corazón capaz de amar.

Pediría paciencia.

Pediría compasión.

Pediría fortaleza.

Pediría paz.

Entonces Santa Claus sonreiría, abriría una cajita muy pequeña y pondría en mi mano unas semillas… apenas del tamaño de un grano de mostaza.

Y yo, un poco decepcionado, le preguntaría:

—Pero… yo no te pedí una semilla. Yo te pedí paciencia, amor, fortaleza, sabiduría…

Y él me respondería:

—No te estoy dando otra cosa. Te estoy dando exactamente lo que pediste. Lo que sucede es que esas cosas no pueden entregarse como un árbol lleno de frutos. Si te entregara el árbol arrancado de la tierra, terminaría muriéndose. Todo lo verdaderamente valioso comienza siendo una semilla.

Y añadiría:

—Ahora ve y siémbrala.

Pero no en tu jardín.

Siémbrala en el corazón de otras personas.

Porque solo dando paciencia aprenderás paciencia.

Solo dando amor comprenderás el amor.

Solo dando misericordia descubrirás la misericordia.

Solo cuidando descubrirás cuánto puedes cuidar.

Y solo cuando encuentres el secreto de la vida, servir. Florecerá la orquídea de la sabiduría

¿Cómo sabrás que esa semilla germinó?

Porque cada vez que te mires al espejo, te gustará más la persona que ves.

No porque seas más joven.

No porque tengas más dinero.

Sino porque te habrás convertido en el fruto de aquella pequeña semilla que un día sembraste en los demás.

Entonces comprenderás también por qué el rey Salomón pidió sabiduría.

No pidió riquezas.

No pidió poder.

Pidió lo más noble.

Y como pidió lo más noble, todo lo demás llegó por añadidura.

07/18/2026

Hay personas que me dicen:

—Luis, tú eres muy bueno con Ana María.

Y siempre les respondo lo mismo.

No.

No lo hago porque sea bueno.

Lo hago porque intento ser inteligente.

Porque hace muchos años entendí algo que cambió mi manera de ver la vida.

Imagina que un día Dios te llevara al taller de Santa Claus y te dijera:

“Hoy tú mismo vas a escoger los regalos que quieres recibir.”

Yo no pediría dinero.

No pediría fama.

No pediría poder.

Primero. Pediría sabiduría.

Segundo. Pediría un corazón capaz de amar.

Pediría paciencia.

Pediría compasión.

Pediría fortaleza.

Pediría paz.

Entonces Santa Claus sonreiría, abriría una cajita muy pequeña y pondría en mi mano unas semillas… apenas del tamaño de un grano de mostaza.

Y yo, un poco decepcionado, le preguntaría:

—Pero… yo no te pedí una semilla. Yo te pedí paciencia, amor, fortaleza, sabiduría…

Y él me respondería:

—No te estoy dando otra cosa. Te estoy dando exactamente lo que pediste. Lo que sucede es que esas cosas no pueden entregarse como un árbol lleno de frutos. Si te entregara el árbol arrancado de la tierra, terminaría muriéndose. Todo lo verdaderamente valioso comienza siendo una semilla.

Y añadiría:

—Ahora ve y siémbrala.

Pero no en tu jardín.

Siémbrala en el corazón de otras personas.

Porque solo dando paciencia aprenderás paciencia.

Solo dando amor comprenderás el amor.

Solo dando misericordia descubrirás la misericordia.

Solo cuidando descubrirás cuánto puedes cuidar.

Y solo cuando encuentres el secreto de la vida, servir. Florecerá la orquídea de la sabiduría

¿Cómo sabrás que esa semilla germinó?

Porque cada vez que te mires al espejo, te gustará más la persona que ves.

No porque seas más joven.

No porque tengas más dinero.

Sino porque te habrás convertido en el fruto de aquella pequeña semilla que un día sembraste en los demás.

Entonces comprenderás también por qué el rey Salomón pidió sabiduría.

No pidió riquezas.

No pidió poder.

Pidió lo más noble.

Y como pidió lo más noble, todo lo demás llegó por añadidura.

07/15/2026

Mucha gente verá el hombre que golpea el s**o.

Yo veo al hombre que dejó de golpearse a sí mismo.

La última imagen de este video muestra a un hombre muy jovencito con más de cien libras de sobrepeso. Pero el verdadero peso no estaba en su cuerpo. Estaba en su mente.

Cargaba creencias que nunca cuestioné. Sometido a pastillas y tratamientos médicos que tratan el síntoma no al origen de la dolencia
Comía alimentos que lejos de alimentar enferman y nos enseñan que son sabrosos, hoy no los evito porque no lo sean pero ahora mi cuerpo los resiste apenas entran por mi boca
Vivía siguiendo modelos que otros llamaban “correctos”.
Trabajaba como una bestia para cumplir expectativas mientras descuidaba al ser humano que hacía posible todo lo demás.

Con el tiempo entendí algo que cambió mi vida.

La transformación física nunca empieza en el gimnasio. Ni en la dieta, menos con tratamientos médicos invasivos, que ayudan a lo estético al coste de a largo plazo, dañar el vehículo.

Empieza el día en que decides dejar de obedecer ideas pop**ares casi siempre respaldadas por el colectivo y hasta “la mal llamada ciencia” que ya no te sirven.

Aprendes a cuidar tu cuerpo sin culpa.
A proteger tu paz sin pedir permiso.
A entrenar aunque nadie te aplauda.
A decir “no” a lo que antes llamabas éxito, si ese éxito te cuesta tu salud, tu energía o tu libertad.

Hoy golpeo un s**o de boxeo.

Pero durante años tuve que golpear mis propios miedos, mis excusas, mis hábitos y muchos paradigmas que parecían intocables.

No solo cambié mi cuerpo.

Cambió mi forma de pensar.
Cambió mi manera de amar.
Cambió mi relación con el dinero.
Cambió mi manera de entender el éxito.

Porque aunque es solamente mi opinión, el verdadero éxito no es acumular cosas.

Es convertirte en una persona capaz de disfrutarlas sin perderte a ti mismo.

Si el precio de un modelo de vida es abandonar tu entrenamiento, tu introspección y autoconocimiento, tu salud, tu paz o tu esencia, entonces quizá ese modelo nunca fue tan bueno como te hicieron creer.
Es como cuando crees que el modelo de vida norteamericano es el mejor modelo porque puedes ganar más dinero, a

06/28/2026

Este día transformamos mangos en helados en p**a para cocinar de diferentes formas, en esta casa no se pudren, unos fueron darnos vida comiendo, otros para regalar otros para procesar y otros para la satisfacción de los animales que conviven en el patio, pero este día, no solo procesamos mangos.

Procesamos paciencia.

Mientras muchas personas ven una montaña de trabajo, nosotros vimos una oportunidad para entrenar el cerebro, las manos y el corazón.

Cada mango nos regaló algo.

La pulpa irá al congelador para alimentar a nuestra familia durante muchos meses.

Las cáscaras se convertirán en fertilizante para devolverle vida a la tierra.

Las semillas tendrán la oportunidad de convertirse en nuevos árboles.

Nada se desperdicia.
No sé si tiene alguna influencia pero el sabor de esa pulpa es de otro nivel, será porque
Oramos al frente de la Mata mientras meditamos cerquita de ella diariamente
Los procesamos con manos llenas de amor mientras nos divertimos y creciendo siempre en equipo

Y mientras hacíamos todo esto, Ana María ejercitaba sus manos, su coordinación, su atención y su capacidad de aprender. Cada movimiento era una oportunidad para estimular su sistema nervioso. Cada palabra de ánimo era un recordatorio de que siempre vale la pena seguir practicando. Muchas personas piensan que es una pérdida de tiempo lo que hago por ella. Ya ni siquiera respondo. Hay algo que me mueve. Se llama gratitud, a un soldado herido, mientras respira, no se le abandona. Mi frase favorita.
“Somos un equipo”
Y es que además no me descuido a mí mismo en ningún sentido. En toda la travesía.

No sabemos cuánto crecerá un árbol.

No sabemos cuántas semillas germinarán.

Tampoco sabemos hasta dónde puede llegar una persona cuando se le ofrece amor, paciencia y oportunidades para seguir aprendiendo.

Pero sí sabemos algo.

Si hoy sembramos, mañana existe la posibilidad de cosechar.

Y esa posibilidad ya es suficiente motivo para seguir adelante.

La naturaleza me recuerda algo todos los días: un árbol no guarda sus frutos para sí mismo. Los ofrece, y luego vuelve a empezar.

Hoy creo que apareció una imagen nueva.Un ser que agradeceVeo un árbol en tu patio.Un niño le lanza una piedra.Un pájaro...
06/16/2026

Hoy creo que apareció una imagen nueva.

Un ser que agradece

Veo un árbol en tu patio.

Un niño le lanza una piedra.

Un pájaro hace un nido.

Una iguana se come un aguacate.

Poder suspirar

Una tormenta le rompe una rama.

El viento lo sacude.

Un día que termina en paz

El sol lo seca.

La lluvia lo refresca.

Poder escuchar

Vivir

Y el árbol no pasa el día preguntándose quién merece su sombra.

Simplemente sigue creciendo.

Y, cuando llega el tiempo correcto…

…da fruto

06/15/2026

Llego cansado de trabajar en dos trabajos, desde las 5 am a 3 pm y encuentro esto. Decidí ignorarlo. Momentáneamente y Organizar mi entrada. Vi mis bendiciones. Mire a los ojos a mi desafío, al acusador, y mientras me incitaba a reaccionar con violencia y le dije “No eres más grande que yo” después de asentarme en casa, me ocupé de todo. En paz

“La mayor libertad que tiene un ser humano es decidir que su carácter no será una reacción a la conducta de los demás, sino una expresión de quien eligió ser”

Soy LUisMaO

Pasta Marinera Daddy’s Kitchen La primera atención de aniversario para la reina. El 27 de Mayo de 1990 comenzó la luna d...
05/28/2020

Pasta Marinera Daddy’s Kitchen
La primera atención de aniversario para la reina. El 27 de Mayo de 1990 comenzó la luna de miel en Margarita, nos fuimos en un Malibu 84 y la primera cena fue en el Martin Pescador. Langosta y Champaña V***E CLICQUOT (Un par de profesionales recién graduados se podían dar ese gusto 😱)
Quise darle un gusto marinero esta vez.
Se sofríe jengibre y ajo a fuego medio.
Agrega cebolla, zanahoria, pimentón, ajo porro.
Agrega los camarones y 1/2 taza de ron. Luego una taza de caldo de pollo o pescado
Introduce los langostinos y trata de no mover mucho para que no se desprende la cabeza.
Una cucharada de maicena disuelta
Sazona al gusto. Yo usé sal, pimienta de cayena, eneldo, sazón de achiote, paprika, culantro molido, cardamomo además Sumac y Gouchang (esto último es muy opcional ya que es difícil de conseguir) La cocción no toma más de 40 minutos
Cocina la pasta y cuando esté listo agrega pimienta, cilantro y albahaca 🌿 finamente picada y aceite de oliva. No es por nada pero quedó realmente muy bueno. Al menos eso dice mi familia y yo también 🤣🤣🤣 @ Buena Vista (Miami)

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Buena Vista, FL
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