05/09/2025
Mi querida Jackelyn, mi niña, mi nieta:
Hoy celebramos tus 18 años, una fecha que marca el florecer de tu juventud, la promesa de tus sueños y el brillo de una mujer que ha crecido con alma noble y corazón valiente. En este día tan especial, quiero regalarte no solo palabras, sino un pedacito del alma de tu abuelo, cargado de amor, gratitud y ternura.
Un día como hoy, hace dieciocho años, llegaste a nuestras vidas como un regalo del cielo, una luz suave que iluminó nuestros corazones y que, desde entonces, nunca dejó de brillar. Tú fuiste mi primera experiencia como abuelo… y cambiaste mi mundo por completo. Desde ese instante, mi corazón guarda un rincón que solo te pertenece a ti.
Mi dulce niña, aunque no estuve a tu lado tanto como hubiera querido, quiero que sepas que siempre has vivido en mi pensamiento, en mis oraciones y en el rincón más profundo de mi amor. Verte crecer ha sido un regalo del universo. Hoy, al mirar en quién te has convertido, no puedo sentir más que orgullo, emoción y un amor que no conoce distancias ni tiempos.
Eres una joven inquieta, decidida, con una energía que contagia y una disciplina que te honra. Te mueves por la vida con esa elegancia que no se enseña, con la fuerza de quien lleva una herencia de valores y sueños. Y cuando bailas tu marinera —nuestro arte, nuestro Perú— es como si la patria misma danzara contigo. En tus pasos se escucha la historia, se siente la pasión y se enciende la esperanza.
Eres ejemplo para tus hermanos, alegría para tu familia y orgullo para tus padres. Para mí, eres una inspiración, una estrella que no deja de brillar con luz propia. Agradezco al cielo por haberte traído a nuestras vidas, por permitirnos ser testigos de tu crecimiento, de tu risa, de tu lucha y de tu dulzura.
Hoy te deseo, desde lo más profundo de mi ser, que la vida te abrace con dicha, que tus pasos te lleven a donde tu corazón sueñe llegar, que nunca falte la luz en tu camino ni la fe en ti misma. Que tus proyectos florezcan y tu alma siempre sepa volver a casa.
Y si alguna vez sientes duda o soledad, recuerda que tu abuelo —desde donde esté— estará acompañándote en silencio, cuidando cada paso tuyo, celebrando tus logros y amándote por siempre.
Dios te bendiga, mi niña…
Mi querida Jackelyn.
Mi nieta del alma.
Con todo el amor del mundo,
Tu abuelo
Luis Enrique Avalos