CreepyPastas & leyandas

CreepyPastas & leyandas hola esta pagina es para todas las personas alas que le gustan leer creepy pastas y legendas
tratare de poner dos historias ingles o español disfruten

01/22/2018

💀los fantasmas de la carretera 66💀

La ruta 66, es una carretera que se encuentra en Estados Unidos, que tiene en su haber varias leyendas de las cuales compartiremos algunos aspectos el día de hoy.

En la sección de la carretera que pertenece a Catoosa, Oklahoma, los conductores prestan especial atención, pues no quieren salirse del camino en un giro equivocado y por error terminar en la carretera 412, pues son dirigidos hasta el Cementerio de Timber Ridge.

Justo en este lugar se puede ver a un pequeño niño nativo americano, parado a mitad del camino en su bicicleta, hay quienes solo lo observan, pero muchos otros lo han golpeado, por la rapidez en la que aparece frente a los vehículos e un momento a otro, al bajarse del auto a prestar ayuda al herido, este no está, ni siquiera su bicicleta, pero se observan en los autos las abolladuras, o marcas de manos ensangrentadas en el parachoques, algunos otros solo lo han visto ir de rodillas por el camino todo herido, pero al acercarse hasta donde está, el chico solo se desvanece. Y es porque se dice que hace algún tiempo ese niño fue atropellado en ese preciso lugar de la carretera y enterrado en la primera fila del Cementerio Timber Ridge.

Reno es otra ciudad a lo largo de la Ruta 66 que cuenta con su propia leyenda. Al circular por ahí puede verse el fantasma de un hombre jorobado. Vistiendo un abrigo marrón y un sombrero que le cubre los ojos. Le encanta aparecer en las noches de niebla o de lluvia. Pidiendo aventón, quienes lo han llevado en sus coches, dicen que es un tipo educado que agradece la buena acción y pide que lo dejen en el camino pocos metros después, al reanudar la marcha puede verse que el hombre camina frente al auto, sin importar cuánto se acelere no se le puede rebasar, durante varios kilómetros se mantiene flotando al lado del camino hasta que simplemente desaparece

01/20/2018

💀leyenda de Las gemelas💀

Una feliz familia vivía en un rumbo muy cercano a una transitada carretera, debido a esto la joven madre las acompañaba diariamente al colegio y caminaban las tres tomadas de la mano, teniendo especial cuidado al toparse con la mencionada carretera, las pequeñas hasta el momento no tenían permiso de cruzar solas.

Uno de tantos días la madre recibió en su celular una llamada urgente del trabajo la cual tuvo que atender, le exigían su presencia de inmediato, por lo cual se vio en la necesidad de dejar que las gemelas continuaran el camino solas.

Con mucho pesar despidió a las niñas, dando indicaciones para no se soltarse de la mano y tener mucho cuidado al cruzar. Las dos pequeñas siguieron las instrucciones de su madre, miraron a ambos lados de la carretera, y al ver que estaba libre cruzaron.

Apenas se giraba la madre para cambiar de rumbo, cuando se escuchó un golpe muy fuerte a sus espaldas, volteó de inmediato para ver con terror que sus hijas estaban debajo de un camión, fueron atropelladasperdiendo la vida en al instante.

El pesar duró mucho tiempo, pero transcurridos cuatros años, la madre dio a luz de nuevo gemelas, estas era muy parecidas a sus fallecidas hermanas, lo cual le hacía tener presente aquel fatal accidente. Esta vez tenía una terrible obsesión por su cuidado y no les permitía estar cerca de ningún peligro, en especial aquella temida carretera.

Pero no podía estar detrás de ellas las 24 horas, y un día, se vieron muy cercanas al peligroso lugar, decididas a cruzar vieron hacia los dos lados, no había ningún auto, con un paso en el asfalto, fueron tomadas del hombro bruscamente por su madre, quien lloraba desconsoladamente, diciendo –No crucen- a lo cual recibió una respuesta inesperada de las dos pequeñas: -No pensábamos cruzar, ya nos atropellaron una vez, no volverá a suceder…-

01/19/2018

💀echémoslo a la suerte💀
Lo encontré puesto a un lado de mi auto mientras salía de mi departamento. No sé por qué lo recogí. ¿Qué infinidad de centavos habré ignorado, siguiendo con mis asuntos? ¿Docenas? ¿Cientos?

Pero, por alguna razón, este me atrajo.

Este centavo desgastado y oxidado.

Cuando llegué a mi escritorio en el trabajo, empecé a sacar el contenido de mis bolsillos. Teléfono celular. Billetera. Llaves. Centavo.

Phil, uno de mis colegas, entró a mi oficina. Llevaba dos emparedados de desayuno en sus manos, de nuestro desayunador preferido.

—Oye, Steve. Solo tenían suficiente tocino para uno de los emparedados. El otro es de salchicha. Sé que a ambos nos gusta el tocino, así que… ¿nos echamos un pulso? —me dijo riendo.

Bajé la mirada al centavo. El rostro de Lincoln, con una tonalidad fina de verde, me estaba observando.

—Echémoslo a la suerte. El ganador se queda con el tocino.

Phil asintió y tiré la moneda. Cuando alcanzó su ápice, escogí cara.

Cayó en mi palma y le di la vuelta encima del reverso de mi mano.

¡Cara!

Me terminé mi emparedado y seguí con mi día.

Tras alrededor de una hora, empecé a darme cuenta de que iba a ser un día lento. Ninguna orden nueva. Ningún correo nuevo. Y cada respuesta de correo que recibí fue una notificación de ausencia. Naturalmente, era el día previo a una fiesta patria; todos estaban disfrutando sus vidas. Mientras tanto, yo estaba atascado en la oficina viendo mi Outlook fijamente.

Por la hora del almuerzo, llegó mi jefe con Phil detrás de él.

—Bueno, las cosas van lento y muchos se están yendo temprano. Solo necesito a uno de ustedes en caso de que el equipo tenga algún problema. Decidan quién podrá irse temprano.

Cuando mi jefe se fue, Phil se me quedó viendo.

—Pues, tú te quedaste con el emparedado, así queee…

—Ni v***a. Tú te fuiste temprano el viernes pasado… Y el viernes antes de ese.

—Ugh, anda. Tengo… planes… para esta tarde —dijo con nerviosismo.

Pasé mi atención al centavo. Pude haber jurado que el buen Lincoln me guiñó un ojo.

—Echémoslo a la suerte.

No me tomó mucho empacar mis cosas y dirigirme a la salida. Podía sentir a Phil clavándome la mirada por detrás. Lo siento, viejo amigo. Pero… ¡hoy es mi día! ¡Cruz nunca falla!

Contemplé el centavo y le dediqué una sonrisa de complicidad.

Me dirigí a Walmart para comprarle algunas flores a mi esposa. Quería sorprenderla, y quizá llevarla a una cena temprana.

Después me dirigí a la estación de combustible. Mientras estaba pagando, noté los boletos de la lotería. Mi**da, ¿por qué no? Hoy todo estaba resultando a mi favor.

«¿Cuál debería escoger?», me pregunté. Agarré el centavo de mi bolsillo. Cara, Siete Sietes. Cruz, Pata de Conejo de la Suerte. Lancé la moneda.

Cruz. Pata de Conejo de la Suerte.

Raspé el boleto mientras seguía parado a un lado de la caja registradora.

Uno.

Dos.

¡Tres Patas de Conejo de la Suerte!

Raspé el premio. ¡250 dólares!

Afortunadamente, la cajera tenía suficiente para pagarme las ganancias. Me fui dando saltos a mi auto, dinero en mano, y regresé a casa.

Llegué a mi departamento y me dirigí a la puerta. Estaba entreabierta. Mi corazón dio un vuelco cuando la abrí lentamente.

Podía escuchar la ducha de la habitación principal. Mi esposa gritó desde ahí:

—¡Oye, Phil, solo estoy tomando una ducha rápida! ¡Perdón si me mandaste un mensaje, se me rompió el teléfono esta mañana!

Casi sentí que las piernas me dejaron de funcionar.

Me di la vuelta y cerré la puerta sigilosamente. Recorrí los escalones y volví a mi auto.

No recuerdo haber conducido. Tampoco recuerdo haber entrado a la tienda. Pero lo siguiente que supe es que estaba parado en la sección de cacería de Walmart.

—¿Le puedo ayudar en algo? —me preguntó un empleado mientras yo esperaba frente a la vitrina que desplegaba una selección amplia de armas—. ¿Quiere pi***la o cuchillo?

Sentí que mi mano derecha se sumergió en mi bolsillo para sacar las ganancias de la lotería. Mi mano izquierda hurgó en el otro para tomar el centavo.

—Echémoslo a la suerte.

Esperé afuera de la puerta de mi departamento. Ahora estaba cerrada. Antes de que pudiera sacarme las llaves, se abrió de golpe. Mi esposa estaba hecha un mar de llanto.

—Steve… Ay, Dios, ¡no quería que te enteraras de esta forma!

Entré. Vi a Phil sentado en mi silla de la sala de estar.

En mi silla.

—Mira, Steve… Quiero que sepas que… Quiero que sepas que esto no tiene nada que ver contigo —se justificó mi esposa entre sollozos.

Caminé hacia Phil. Él se puso de pie desafiantemente.

—Escucha, amigo —comenzó—. Yo-

Le había hundido el cuchillo en su abdomen antes de que pudiera acabar. Se me quedó viendo a los ojos a medida que su cuerpo se entumecía. Desde la lejanía, podía escuchar los gritos de mi esposa.

—¡Steve! ¡Oh… por Dios! ¡¿Qué hiciste?!

Me giré hacia ella con el cuchillo ensangrentado aún en mi mano tensa. Ella estaba en el piso, aferrándose a una de las sillas de la cocina.

—Steve, no lo hagas por favor —suplicó—. ¡Por favor! ¡Por favor, no me mates!

Me detuve a unos cuantos metros de ella y busqué en mi bolsillo para agarrar el centavo.

—Echémoslo a la suerte.

Conforme me adentro en la autopista, alzo el centavo. Casi se ve nuevo. Brillante. Vibrante. ¡Un centavo jodidamente hermoso!

Caigo en un bache por la carretera y escucho el movimiento de los cuerpos en el baúl.

Mi**da.

¿Qué demonios haré con ellos?

¿Los entierro?

¿Los tiro?

Miro el centavo.

Echémoslo a la suerte.

01/17/2018

💀conoscì a un demonio en el metro de tokyo💀
Esta historia es un recuento de algo que me sucedió cuando tenía siete años. A medida que el tiempo ha pasado y he crecido, me he dado cuenta de que no es posible que esta historia sea real, pero aun así no me puedo sacudir la sensación de que lo es.

Pasó en Tokyo, en la estación del metro. Estaba parado junto a mi padre cuando vi el demonio, una criatura monstruosamente alta y peluda, con alas negras curtidas y un hocico como el de un oso hormiguero. Debí de haberlo estado observando desde cerca por más o menos diez minutos antes de que al fin hablara, con un murmullo leve que claramente solo fue pronunciado para sus oídos.

—Este humano me está sacando de quicio —dijo—. Pareciera que me está viendo a mí.

—Te estoy viendo a ti.

El demonio casi dio un brinco del susto.

—¿Puedes verme?

—Sí. ¿Los demás no pueden?

—No a menos que estén en la quinta dimensión.

—¿Estoy en la quinta dimensión?

—Tu mente debe haber divagado hasta aquí por error. ¿En qué estabas pensando antes de verme?

Lo medité por un momento, y luego sonreí.

—Trenes.

—Ah, pues los trenes son el vínculo entre nuestras dimensiones. Supongo que tu mente simplemente debió de haber deambulado hasta aquí. Eso, o te estás volviendo loco.

—Espero que no esté quedando loco.

—Estar loco es algo bueno en la quinta dimensión.

Me reí.

—¿Tienen líneas de metro en la quinta dimensión?

—Por supuesto. ¿De qué otra forma iríamos a trabajar?

—¡Tienes alas!

—Sí, pero ¿quién quiere ir volando? Tomar el metro es mucho más rápido, y si vuelo hasta el trabajo, estaré todo sudoroso cuando llegue.

—¿Entonces para qué usas tus alas?

—Las pongo sobre mi cabeza cuando llueve.

—¿Me enseñas?

—Claro.

Mi cabello se sacudió hacia atrás conforme abalanzaba sus enormes alas por encima de su cabeza. Me reí de nuevo.

—Eres gracioso.

El demonio se rio también, pero entonces su expresión cambió.

—¿Estás bien? Te ves triste.

—Sí, sí —replicó, sin verme, enfocándose en algo detrás de mí—. Dime, ¿te gustaría ver un truco de magia?

—Bueno.

El demonio se acercó y jaló un pañuelo multicolor de su hocico. Debió de haberse sacado cinco metros antes de que se le acabara.

—Eso fue gracioso.

Reí de nuevo, pero me detuve cuando me di cuenta de que ya no estaba sosteniendo la mano de mi papá.

Vi alrededor y noté que la estación del metro había desaparecido, siendo reemplazada por una pradera con vegetación exuberante que estaba repleta de trenes antiguos.

—Ya no puedo ver la estación…

—No pasa nada. A veces es mejor ver lo que no está presente, en lugar de lo que sí está.

—¿A qué te refieres?

—A veces, cuando estoy triste o aburrido, mi mente se desliza hacia la tercera dimensión, y veo personas como tú.

—¿Puedes ir a otras dimensiones también?

Pero el demonio no contestó. Estaba viendo al cielo.

—Comienza a llover —anunció, zumbando sus alas por encima de su cabeza.

Gotas de lluvia cálida golpearon mi rostro.

—¿Me puedo meter debajo de tus alas contigo?

—Ahora no. Tienes que irte a casa.

El mundo comenzó a centellear y fluir dentro de sí mismo, como una pintura de distintas tonalidades de verde y dorado, dando vueltas más y más rápido. Comencé a sentirme un poco mareado y cerré los ojos.

Cuando el mundo dejó de girar, las gotas de agua cálida aún caían sobre mi rostro. Abrí los ojos y vi a mi mamá llorando encima de mí, pero no vi a mi papá.

—¿Y papá? —le pregunté—. ¿Me trajo a casa?

—Sí, cariño —me dijo, pero no me vio cuando lo hizo—. Te trajo a casa y luego se tuvo que ir.

—Ah. ¿Cuándo regresará?

—No lo sé.

Mi papá nunca regresó, y pasaron años antes de que descubriera que ese día se había suicidado. Por la mañana, le había dejado una carta a mi mamá explicando que pretendía llevarme con él y tirarse frente al tren conmigo. Mi mamá la encontró cuando llegó a casa del trabajo, y llamó a la policía, pero fue demasiado tarde para detener a mi padre. Los testigos dicen que, justo antes de que brincara, yo me solté de su agarre y salí corriendo, desmayándome enseguida. Pero uno de los testigos, un niñito de mi edad, dijo que vio que algo me tomó de la mano y me alejó del tren en marcha.

Dijo que fue una criatura monstruosamente alta y peluda, con alas negras curtidas y el hocico de un oso hormiguero.

01/11/2018

💀el negocio de la muerte 💀

Se encontraba en la plenitud de su vida cuando se mudó a una comunidad pequeña en el campo. En ese entonces, era brillante y ambicioso, con planes para trabajar en el puesto de alcalde local o director del departamento de policía.

Sucedió en un nuevo día de verano, cuando el viento transportaba una brisa cálida y semillas de diente de león. Estaba sentado en una banca negra desgastada por el tiempo, con cautivadora flora de hierro forjado adornando los costados. Fue en esa misma banca de la plaza en la que un hombre anciano y encorvado tomó asiento a su lado.

Ajustándose sus gafas alineadas débilmente que descansaban sobre el puente de su nariz torcida, el anciano dejó escapar una risita leve y dijo:

—Es una forma de arte, en realidad.

Jacobo alzó su cabeza ligeramente hacia la izquierda, y por más peculiar que había sido la afirmación del sujeto, inquirió:

—¿El qué?

—Mi trabajo. Soy un comerciante en el negocio de la muerte. Pero no hay muchos que parezcan apreciarlo.

Menos de un mes ahí y ya estaba conociendo a alguien que tenía pinta de embalsamador. Con la curiosidad asomándose y nada más que hacer ese día, le permitió continuar al anciano.

—Nunca se lo esperan cuando aparezco y las despojo de la vida que han nutrido por tanto tiempo. Al principio, era un verdadero novato; no hacía más que torcer sus cabezas con mis manos desnudas. Pero conforme pasó el tiempo, recolecté un equipo de herramientas impresionante.

Los ojos de Jacobo se ensancharon cuando el anciano dirigió una sonrisa vacía pero sombría hacia la parcela de terreno que rodeaba el ayuntamiento de la ciudad.

Inclinándose hacia el joven incomodado, como si le estuviera contando un secreto, siguió:

—Te confesaré algo, y te prometo que no estoy presumiendo, pero soy el mejor del pueblo. Incluso tengo algunos de los espécimenes más preciosos; pregúntale a quien quieras. Si convences a don Roberto, el dueño de la funeraria de por acá, de que te deje entrar a su casa para una taza de té y una charla amena, podría ser que el id**ta cabeza dura te muestre su colección. ¡A veces he tenido el honor de ponerlas en sus mismísimos ataúdes!

Hubo un silencio intranquilo cuando se detuvo para recuperar su aliento, y Jacobo consideró salir corriendo hacia la estación de policía. Pero el anciano interrumpió su propia pausa al señalar con un dedo encorvado hacia un campo vacío no muy lejano. Vacío, excepto por el centro educativo que estaba despachando niños de todas las formas y tamaños, anunciados por una campana de cobre que estaba repiqueteando desde una torre cercana.

—¿Alcanzas a mirar? Por Dios, ¿no son unas verdaderas hermosuras? Si pudiera, me llevaría una a casa en este preciso momento, de no ser por ese ma***to director austero. Pero entonces mi señora tampoco estaría muy encantada… Al menos no sin haber pedido su consentimiento. Ah, pero si solo pudiera, les daría un nuevo hogar y el amor y los cuidados que se merecen.

Dejó escapar un suspiro pesado y jugueteó con algunos botones en sus bolsillos, murmurando:

—Pero me temo que me estoy volviendo demasiado viejo para esto. No me sorprendería si me quiebro la espalda la próxima vez que salga, con todo lo que hay que cortar y enterrar…

Sin embargo, por más atemorizado que estaba, Jacobo necesitaba algún tipo de sosiego antes de reportar los crímenes absurdos de quien tan solo parecía ser un hombre viejo y débil. Así que, tras una risa nerviosa, hizo una pregunta de la que esperaba arrepentirse totalmente:

—¿Cuál es su trabajo exactamente, señor?

—Pues solo soy un florista humilde, desde luego.

01/10/2018

💀la oscuridad de tres días💀
Sucedió a las 3:42 p.m. El mundo descendió hacia una oscuridad súbita y absoluta.

Resultó en caos. En nuestra oficina pequeña del décimo piso, nos reunimos entre la negrura ominosa esperando la luz. Había una televisión en la sala de descanso y alguien halló el control remoto. Usando la memoria de nuestros dedos, nos las arreglamos para cambiarlo al canal de noticias.

Por un largo tiempo, solo hubo silencio. Entonces, a través de la oscuridad aparentemente infinita, surgió una voz. Una locutora, buscando su escritorio valientemente y tratando de reconfortar a sus televidentes, nos habló con voz suave y temblorosa. Ellos tampoco tenían idea de qué estaba sucediendo, pero indiciaron que debíamos conservar la calma, y permanecer juntos en medio de los reportes de individuos desapareciendo en la oscuridad, alejándose de sus amigos y familia, perdiéndose o topándose con el peligro.

Pasamos los siguientes tres días en la oficina localizando nuestras posesiones en la oscuridad y logrando comer y dormir con comodidad relativa, a pesar de la sensación de que estábamos congelados en algún tipo de universo alterno.

Entonces, exactamente 72 horas después de que la oscuridad llegó, el manto se alzó. Nuestros ojos ardieron por la luz súbita, pero nos adaptamos dentro de poco y concordamos en que deberíamos dirigirnos al piso de abajo, como grupo, e ir afuera.

Mientras descendíamos por las escaleras, nos recibió un olor. Nauseabundo. Supe inmediatamente lo que era, y, reticente, giré por la última intersección de la escalera pensando que quizá alguien se había caído y había mu**to por sus heridas. Estaba equivocado.

Creo que solía ser una mujer, pero no puedo estar seguro. Había sido desollada y eviscerada, pero no sé en qué orden. Cada centímetro de su piel estaba ausente, pero sus ojos y dientes permanecían, convirtiendo su cadáver en un monstruo contemplativo y sonriente.

No fui el único que vomitó. Necesitando escapar de ese panorama, irrumpimos hacia el vestíbulo por la entrada principal, y nos congelamos. Cuerpos sin piel estaban esparcidos a lo largo del pequeño vestíbulo. Eran casi quince, según el cálculo con el pequeño vistazo que les dimos. No teníamos la intención de quedarnos por mucho tiempo; sin embargo, descubrimos que las puertas del vestíbulo estaban aseguradas y no podíamos quebrar el vidrio.

Alguien —no recuerdo quién— tuvo la idea de dirigirnos al cuarto de seguridad y ver si podíamos pedir ayuda por la radio. Seleccionando cuidadosamente nuestro trayecto por los cadáveres con estómagos revueltos, hallamos el cuarto de seguridad abierto y a su guardia desollado. Luego de un acuerdo mutuo, retiramos el cuerpo y nos encerramos.

Mientras que uno de nosotros trataba de establecer contacto, los demás comenzamos a ver las grabaciones de seguridad del vestíbulo de los últimos tres días. No pudimos creer lo que vimos.

No estuvo oscuro en lo absoluto: nos habíamos quedado ciegos. Y mientras estábamos ciegos, ellos habían llegado.

Sombras negras humeantes y fibrosas; sin rostro, solo ojos. Ojos extraños y resplandecientes.

Estaban desollando a las personas y vistiendo sus pieles como disfraces.

Sintonizamos la grabación de seguridad de nuestro piso, y observamos horrorizados cómo caminaban entre nosotros sin escoger a nadie. Hasta este día, no sé por qué lo hicieron. En cierta medida, se habían reunido para observarnos, pero partieron dentro de poco y causaron estragos en la oficina del piso de arriba.

Fuimos rescatados días más tarde. No obstante, el mundo descendió a la insania en el transcurso de las semanas siguientes. Todos sabían acerca de los desollamientos, acerca de los impostores; pero nadie sabía quién era real y quién no, hasta que fue muy tarde. Sin confianza, los humanos no pueden sobrevivir lado a lado.

Permanecí con dos de mis colegas, quienes sabía que no cambiaron. Reunimos equipo para acampar y tomamos la decisión de movilizarnos hasta el área arbolada afuera de la ciudad para mantenernos alejados de la sociedad, ahora que se estaba tornando más y más volátil.

Lo teníamos todo planeado, y atesorábamos grandes expectativas sobre la recuperación de la humanidad.

Entonces nos despertamos una mañana y estábamos ciegos de nuevo.

Tres días más tarde, la luz regresó, y me encontraba con mis dos amigos… y un cadáver.

12/18/2017

💀mi mejor amigo murió en un tiroteo escolar💀
Todos en mi pueblo tienen sus pensamientos centrados en un solo evento que ocurrió hace apenas dos días. Un evento que orilló a muchas personas a las lágrimas por el horror crudo de la situación; todos perdimos algo ese día. Mi mejor amigo, Andrew, murió en la pesadilla de todo padre: un tiroteo escolar.

Me mandó mensajes de texto desde que el altercado comenzó, hasta el final de su vida. No puedo dejar de leerlos una y otra vez con las emociones sobrecogiéndome en oleadas. No puedo hablar de esto con nadie, ni siquiera con mis padres; es un asunto bastante personal. Pero necesito dejarlo salir de alguna forma, y este foro es el único lugar que conozco en donde me pueden extender una mano. Es por eso que he decidido transcribir aquí las últimas palabras de mi amigo, totalmente inalteradas.



Andrew, 11:42 | oye viejo estamos teniendo un bloqueo de seguridad sorpresa bien estupido

11:42 | desearia estar en casa enfermo como tu xd

Yo, 11:43 | RIP por lo general te avisan de esos simulacros. Cuanto va durar?

Andrew, 11:44 | nc pero los profesores andan super maricas por esto como si creyeran que es una amenaza real jaja. En serio creen que su entusiasmo hara que nos importe XD

Yo, 11:45 | broo siempre andan jodiendo asi

11:50 | no me dejes en visto tan rapido

Andrew, 11:52 | No creo que sea un simulacro. Estan hablando de un perpetrador real y creo que escuche disparos

11:52 | Mi**da

11:53 | Uno de los niños de aqui dijo que vino de la cafeteria en donde alguien estaba haciendo disparos y los niños estaban corriendo de un lado a otro gritando

11:53 | Viejo las niñas de mi clase estan llorando muy ruidosamente y no se callan

Yo, 11:55 | me vacilaz

Andrew, 11:55 | No viejo hablo en serio joder! Creo que esto es real de verdad

11:57 | Espero que la policia llegue pronto. Algunas personas dijero que ya llamaron

Yo, 11:58 | andrew en serio espero que no solo me estes jodiendo no da risa

12:07 | men contestame

Andrew, 12:11 | Lo siento solo estaba preguntando si alguien sabia cuanto tiempo les va a tomar para llegar. Dicen que la estacion mas cercana esta como a 45 min de distancia pero hay un p**o accidente y un bloqueo en el camino

12:13 | creo que estoy asustado

Yo, 12:14 | alv men estas taan jodido si no bromeas

Andrew, 12:14 | no lo hago! No bromearia con esta mi**da!

Yo, 12:14 | ay dios aguanta

12:15 | hay una salida ahi?

Andrew, 12:15 | no, estoy en el salon 212

12:17 | Si salto por la ventana me quebraria las piernas porque esta en el segundo piso y me haria un blanco facil

12:17 | Los altoparlantes acaban de activarse y confirmaron que si hay un asesino ya salio de la cafe

Yo, 12:18 | esperemos que no te pase nada…tengo miedo

Andrew, 12:18 | Como crees que me siento yo? Estoy aterrado c**o!!!

12:20 | Lo siento no me quise desquitar contigo. Estoy algo abatido

Yo, 12:21 | esta bien se fuerte

12:21 | mantenme actualizado ok? Me preocupare si dejas de hablarme de la nada…

Andrew, 12:25 | viejo se esta moviendo bien rapido de clase en clase espero que se salte la mia

Yo, 12:27 | tienes un dios andrew?

Andre, 12:27 | que v***a?

Yo, 12:28 | No solo digo que si eres religioso entonces deberias rezar por seguridad y salvacion

Andrew 12:29 | Si tiene sentido. El muchacho a mi lado de echo esta haciendo eso ahorita

12:31 | Asi que es asi como se siente temer por tu vida. Mis manos estan frias porque sera

12:32 | No quiero morir siempre quise trabajar para nasa quise set un astronuata incluso de niño ay dios p**a mi**da por la p**a madre viejo no puedo no me quiero morir

12:33 | Se esta acercando tengo tanto miedo menlee mis mensajes porfa estas ahi

12:34 | porfa eres la unica persona q tengo

Yo, 12:35 | espero que termines bien

12:34 | estoy preocupado y con miedo

Andrew, 12:40 | P**A CRWO Q ESTA CERCA PUEDO ESCUCHAR DISPAROS MUY FUERTES P**A MADRR

Yo, 12:40 | quedate dondeestas y no trates de escapar ote puede disparar!

Andrew 12:41 | LO SE

12:43 | VI SU SOMBRA POR LA VENTANA

Yo, 12:44 | mi**da!

12:44 | quiza si no aces ruido entonces no te nota

Andrew, 12:49 | ESTA PATENADO LA PEURTA

12:49 | ERES MI MEJOR AMIGO RECURDAME

12:50 | DILE A MI FAMILIA QUE LOS AMO

12:50 | LA PUERTA SE ABRIO ESTA DENTRO



La puerta cedió rápidamente ante mis patadas violentas. El estruendo que produjo al chocar contra la pared adyacente se sintió como un preámbulo digno para mi entrada triunfal. Antes de empezar a atiborrar a mis compañeros de clase con una avalancha de balas, vi a mi querido mejor amigo, Andrew, enviando su último mensaje, y alzó la cabeza para verme con una incredulidad muda.

11/30/2017

💀masacre de guarderia 💀

Esto será barrido bajo la alfombra por la cobertura del Huracán Matthew. Incluso si no es así, sea lo que sea que será mencionado en las noticias habrá sido saneado para el consumo público. No se supone que las personas se enteren de este tipo de cosas, especialmente cuando tomas en cuenta lo asustadas que están ya.

Hay una guardería en Charleston, Carolina del Sur. Está en un vecindario terrible. Hoy me encontraba patrullando el área antes del amanecer, cuando la dueña salió corriendo hacia la calle y me hizo señas. Estaba cubierta en sangre. Me bajé del auto y pedí refuerzos. Los oficiales Firtzgerald y Ndoma estaban a una cuadra de distancia y llegaron ahí un minuto más tarde. Ndoma se quedó con la dueña inconsolable y temblorosa, mientras que Fitz y yo desenfundamos nuestras armas y entramos al edificio.

Había seis niños dentro. Desnudos. Mu***os.

Llamé a los paramédicos y a un supervisor. En medio del caos de las preparaciones para el huracán, Fitz y yo ya habíamos revisado el pequeño edificio para cuando llegaron. Si la dueña de la guardería no había matado a los niños, quienquiera que lo hizo se había ido.

Los medios de comunicación, que habrían estado encima de todo esto, ni siquiera se habían percatado de nuestras conversaciones por radio. Estaban demasiado ocupados informando sobre la tormenta. Para ser sincera, no pude estar más aliviada. La ciudad aún no necesitaba saber acerca de esto.

La dueña de la guardería no ha emitido palabra. La tenemos en custodia y es obvio que necesita una evaluación psiquiátrica, pero eso está fuera de la discusión al menos hasta mañana. Sacamos los registros de los niños de la guardería y estamos empezando a notificar a los padres. Los últimos dos de los seis cuerpos están siendo examinados. El hospital ha sido preparado para un influjo de heridas relacionadas con la tormenta, así que los fallecidos son llevados directamente al médico forense. Las examinaciones son someras y extraoficiales. Conozco al encargado de ahí. Mi padre fue su padrino de bodas. Siempre que quiero saber algo acerca de un caso que está por encima de mi rango, él usualmente me pone al tanto. Hoy no fue diferente. Sé lo que vi, pero había varias preguntas sin respuesta.

Cuando Fitz y yo entramos al edificio y vimos a las víctimas, supimos la causa de muerte de inmediato. Las heridas eran enormes y evidentes. De hecho, no creo haber parpadeado hoy sin haberlas visto en esa fracción de segundo de oscuridad. Para mí, era claro que la dueña no pudo haberlo hecho. Mide metro y medio, y si les dijera que pesa noventa libras, me sorprendería. Además, su boca era pequeña. Sí, eso es relevante.

Este es el asunto: a simple vista, asumí que los niños tuvieron que haber sido asesinados por alguna clase de animal. Las mordidas, que provocaron la pérdida masiva de sangre, debieron de provenir de algo grande y con mandíbula poderosa. Pero, después de que revisamos el edificio, y mientras Fitz estaba afuera con Ndoma tratando de hacer que la dueña nos dijera lo que pasó, le di un vistazo más minucioso a las heridas. Eran demasiado uniformes. Demasiado precisas.

A lo que me refiero con eso es que todos los niños habían sido mordidos en el mismo lugar, entre sus piernas; todo el recorrido desde el ombligo hasta su espalda baja se había ido. Había manchas en sus muslos. Algo blanco. Era más obvio en las víctimas de piel oscura, aunque estaban presentes en cada uno de ellos. Estuve a punto de examinar las fibras que vi sobresaliendo de las heridas, pero fui interrumpida por los paramédicos y la sucursal del médico forense. Necesitaban hacer sus cosas, así que los dejé con eso.

He pasado toda la mañana en mi escritorio llenando reportes y escribiendo este recuento para ayudarme a aclarar mi mente. Hace cerca de una hora, llamé a mi contacto en la oficina del médico forense. Me dijo, como mencioné anteriormente, que habían revisado a cuatro de los seis. Ciertamente, fueron las mordidas lo que los había matado. Se desangraron en cuestión de segundos.

Le pregunté qué pensaba que pudo haberlo hecho, e hizo una pausa. Para mí, eso significó que aún no lo sabía con certeza. Después de unos segundos de silencio, le pregunté acerca de las fibras que había visto.

—Cabellos rojos —me dijo—. Cabellos rojos ásperos. Josh pensó que pudieron haber sido de un chimpancé, dado que se conoce que atacan el área ge***al, pero usualmente hacen daño en otros lugares también.

—¿Qué hay de la cosa blanca?

—Aún no estamos seguros. El laboratorio tendrá que hacer un análisis después de la tormenta, pero, según lo que todos aquí han podido determinar, es un tipo de maquillaje.

Le agradecí y estaba a punto de colgar, pero me dijo que me esperara.

—Hay una cosa más. Algo que descubrimos metido en lo que queda de la vejiga del niño caucásico.

Me estremecí, pero le dije que continuara.

—Bueno, cuando lo sacamos, solo era algún tipo de masa amorfa. Pero cuando Josh la lavó…

Mi amigo divagó y lo escuché suspirando profundamente en el receptor del teléfono. Le di un segundo, pero le insistí que continuara. Él suspiró de nuevo.

—Maxine, era una de esas narices rojas de goma. Las mismas que usan los payasos.

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