03/08/2024
Una tarde despuĂ©s de caminar los largos pasillos de un centro comercial, en la bĂşsqueda de un regalo para una amiga; un poco cansada pero contenta de haber conseguido justo lo que buscaba, me sentĂ© en una de las mesas que suelen estar afuera en los restaurantes para tomar un cafĂ© y deleitar unas galletas de chocolate. Mientras veĂa pasar la gente, observĂ© a una mujer de mediana edad, que calculo estará entre los 60 o 65 años, con su cabeza blanca, donde lucĂa una larga y bonita crineja de medio lado, con unos zarcillos dorados y en sus labios un brillo que le hacĂa parecer muy femenina. Vistiendo un delantal y unos guantes del mismo color hasta los codos, abriĂł dos contenedores de basura; y con determinaciĂłn, más que con fuerza, sacĂł las pesadas bolsas cambiándolas por unas nuevas. Me vine a casa con esa imagen. Todos mis pensamientos quedaron flotando allĂ; en aquella escena, y pensĂ© escribir para las mujeres anĂłnimas que a diario mueven el mundo a travĂ©s de sus labores. En todas las edades, nacionalidades, profesiones, religiones, estatus sociales, oficios; cada una a su manera, en sus creencias; algunas diametralmente opuestas, ellas están allĂ realizando su funciĂłn. En el rompecabezas que es el mundo, donde todas son importantes, aunque no las vean, nombrarĂ© algunas ya que son muchas las que en este dĂa tan especial son recordadas. Y voy a comenzar con las mujeres indĂgenas, las más vulnerables, que trabajan la manufactura; las inmigrantes, que dejan sus hijos en sus paĂses para ir a trabajar y darles un mejor futuro; las ancianas, que aĂşn trabajan para mejorar su economĂa; las profesionales, que paran en el mejor momento de sus carreras para dar paso a la maternidad con generosidad; las abuelas madres, que se ven obligadas a realizar los dos roles; las amas de casa que llevan el hogar y la educaciĂłn de las futuras generaciones; las jĂłvenes madres, que ahora trabajan desde el hogar y que mientras amamantan a sus bebĂ©s simultáneamente están atendiendo una reuniĂłn de trabajo; las camioneras, que transportan mercancĂas; las enfermeras, que ejercen su profesiĂłn con mucho cariño; las mujeres, que sobreviven en las guerras con el dolor de sus pĂ©rdidas; y finalmente las mujeres polĂticas, tanto en paĂses subdesarrollados donde son abusadas en sus derechos humanos por luchar contra las dictaduras como las que están en paĂses desarrollados que no son apoyadas por mujeres de sus mismos partidos logrando sus victorias con grandes dificultades.
Las mujeres somos inspiradoras. Recordemos que una sola es
vulnerable, pero unidas somos un poder con proyecciĂłn global.
Feliz dĂa, mujeres del mundo.