03/03/2023
El día 3 de marzo de cada año la iglesia que peregrina en méxico celebrará la memoria litúrgica de la santa María de la Concepción Cabrera de Armida, tal y como lo expresa la Carta Apostólica del papa Francisco mediante la que concede que sea llamada Beata, documento fechado el 4 de abril de 2019, precisamente un mes antes de su beatificación en la basílica de Guadalupe, de la arquidiócesis de México, en la santa Misa presidida por el cardenal Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la sagrada Congregación para las Causas de los Santos en compañía de unos 80 obispos de México.
La beatificación de Concepción Cabrera se traduce en una mayor gloria de Dios, en un para bien de la Iglesia, en una honra para México y en orgullo para los mexicanos. Fue una mujer mexicana valerosa y creyente cuyo “fuerte deseo apostólico fue el de salvar las almas, de convertir a los pecadores por cuya salvación ofrecía sus sufrimientos voluntarios. Pero su mayor preocupación, que constituía casi una obsesión, fue por la santidad de los sacerdotes por quienes rezaba y se sacrificaba” expresó el cardenal Becciu y exaltó estas virtudes en ella: “Los momentos difíciles y dolorosos que le llevaron a configurarse cada vez más a Cristo sobre la Cruz, no le hicieron perder su jovialidad natural. Esto es indicador de su total comunión con Dios de quien experimentó de modo concreto la paternidad. Su casa estaba llena de alegría y de animación: simplicidad, dulzura, afabilidad eran los principales rasgos de su carácter. Mamá sonreía siempre, testifican sus hijos. Marcada por el amor a la voluntad de Dios, estaba abierta con ánimo sereno a cuanto el Señor disponía en la alegría y en el dolor. Nos encontramos frente a una mujer de fuerte personalidad, dotada de dotes excepcionales, tanto humanas como cristianas. Una mujer de oración y de celo apostólico que, anticipando los tiempos, encontró en sí la fuerza moral para imponerse como líder en el campo social y en el ámbito eclesial. Supo realizar una magnífica síntesis de contemplación y de acción: las figuras evangélicas de Marta y María se encuentran fusionadas y sincronizadas en la existencia de la nueva Beata. Ella se nos presenta hoy, especialmente a las mujeres, como un modelo de vida apostólica: oraba y actuaba, tenía la mente fijada en el cielo y los ojos vueltos hacia la tierra; adoraba y exaltaba la grandeza de Dios y se ocupaba de las miserias y de las necesidades de los hombres”.
Nacio en la Cuidad de San Luis Potosi, Mexico, el 8 de diciembre de 1862 fallecio el 3 de marzode 1937 a la edad de 72 años.