06/08/2026
Hay una razón por la que Dios nos consuela en la aflicción — y no es solo para que nos sintamos mejor.
Es para que podamos consolar a otros con el mismo consuelo que recibimos de Él. El sufrimiento que viviste se convierte en ministerio hacia quienes atraviesan lo mismo.
¿A quién en tu vida puedes consolar hoy con lo que Dios te dio en tu momento más difícil?