09/14/2026
Todo consejo que das descansa en una autoridad. La única cuestión es si sabes cuál.
Robert Cale lo plantea así de directo: nadie aconseja desde cero. Detrás de cada consejo hay algo que estamos tratando como palabra final. Puede ser la Biblia. Puede ser nuestra experiencia. Puede ser lo que se dice hoy. Casi nunca lo decimos en voz alta.
Su respuesta la saca del Salmo 119, que es el capítulo más largo de la Biblia y no usa ni una vez la frase «suficiencia de las Escrituras», pero la demuestra versículo tras versículo.
Hay una imagen suya que ordena todo lo demás: «Lámpara es a mis pies Tu palabra, y luz para mi camino» (Salmo 119:105). Una lámpara alumbra el siguiente paso, no el camino entero. La Biblia quizá no te diga qué empleo aceptar; sí te da con qué decidirlo.
Y en el versículo 24 el salmista dice algo que a un consejero le pone el trabajo en su lugar: «Tus testimonios son mis consejeros». No sobra el pastor ni el amigo sabio. Queda claro de dónde tiene que venir lo que dicen.
Cierra con unas preguntas para revisarse, estés del lado del que aconseja o del que está sentado enfrente.
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En el corazón de todo sistema de consejería existe un fundamento. Para comprender a las personas, interpretar sus problemas y ofrecer soluciones, es necesario