18/07/2026
Hubo un día en el que yo también fui esa niña.
La que se sentaba al lado de su abuela, la miraba mover las manos y soñaba con poder hacer lo mismo.
Sin saberlo, ella no solo me estaba enseñando crochet.
Me estaba regalando tiempo, paciencia y un recuerdo que todavía hoy me acompaña.
Años después, verme rodeada de niños aprendiendo sus primeros puntos me hizo entender por qué disfruto tanto enseñar.
Porque, tal vez, alguno de ellos no recuerde dentro de unos años cuál fue el primer punto que aprendió.
Pero sí recuerde cómo se sintió crear algo con sus propias manos.
Y si este taller logra convertirse en un recuerdo tan lindo como los que mi abuela me dejó a mí, entonces todo habrá valido la pena.
Lucia 🫀
Gracias Pilar Fotografía sin vos y tu cámara transmitir y compartir esto no sería lo mismo 🤍
Cada carita de alegría, cada momento de felicidad
Sentir que podemos ser pacientes, de concentrarnos en lo que estamos haciendo
Aprender algo nuevo, entusiasmarnos y continuar superándonos
Conectar con cada uno, con el amor y el sacrificio del trabajo de nuestras manos
Trabajar en equipo y avanzar juntos
Equivocarnos, desarmar y ser capaces de comenzar de nuevo
Hacer amigos, con los cuales hablemos de nuestros logros y avances
Divertirnos en el proceso, a la misma vez que aprendemos
Elegir ser feliz y hacer las cosas que nos gusta
Usar las herramientas que hoy en día nos rodean para crecer
Compartir: tiempo, momentos, recuerdos
Rodearte de cosas y personas que te hagan bien
Ser “diferente”, ser la persona en la que te queres convertir
Gracias a ellos, mi primer grupo infantil. Aprendimos muchas cosas juntos 🤍