18/05/2026
CUANDO BARÁ ENGAÑÓ A IKÚ
En el Batuque de Río Grande del Sur y de la Cuenca del Plata, los viejos de antes nos dejaron una regla sagrada; "a Bará se lo atiende primero". Siempre se dice, pero pocas veces se profundiza en el verdadero porqué.
El secreto milenario está en un Itán muy antiguo que nos muestra cómo Bará logró engañar a la muerte.
Cuenta la historia que Ikú (la Muerte) andaba suelto por el mundo, llevándose vidas antes de que los Ayànmọ́s (destinos) finalizaran, sin ningún control. Entonces, Olodumaré envió a su mensajero para solucionar el problema. Pero Bará, el Orixá del engaño, usó sus artimañas para frenarlo.
Lo desafió a un duelo de comidas; sentarse a comer hasta que uno de los dos no pudiera más. Ikú, confiado, empezó a devorar plato tras plato y se llenó enseguida. Bará, haciendo gala de su carácter engañoso, cada vez que el otro se distraía, tiraba la comida debajo de la mesa disimuladamente. Al terminar, Ikú estaba totalmente derrotado, mientras que el dios del engaño seguía intacto y con toda su fuerza.
Al verse vencido por la picardía del Orixá de las llaves, Ikú no tuvo otra opción que pactar con él. Para dejar en paz a los seres humanos, Bará le exigió la condición a Ikú y le pidió a Olodumaré que, a cambio de semejante hazaña, él debía tener el derecho de comer primero y recibir sus ofrendas antes que cualquier otro Orixá.
Por eso los viejos tenían tanta razón. Cuando atendemos y saludamos primero a Bará antes que a cualquier Orixá, él le recuerda a Ikú su pacto y frena el paso a la negatividad y al resto de Ajoguns. Al cumplir con este fundamento, aseguramos que la armonía reine en el Ilé y que la balanza juegue a nuestro favor.
Primero Bará, siempre. Para que los caminos se abran y la vida no se detenga antes de tiempo.
¡Alupo Bará!
Buena semana para todos.