07/01/2024
A veces soy las lágrimas del llanto y, en muy raras ocasiones, de la felicidad también soy la sonrisa. Quizás el calor de una tarde de verano y la brisa fría de una mañana de otoño que se aleja de la vista.
Nube cargada de lluvia que presagia el aguacero y el viento destructor. Atardeceres pintados con los más cálidos colores y los reflejos sobre las olas de mis más antiguos amores.
Soy el recuerdo de lo que fui y la idea de lo que pude haber sido. De donde estuve y donde pude haber estado. De lo que fue y de todo lo que pudo haber pasado. De lo que amé y de cuanto pude haber amado. De los labios que besé y de todos aquellos que soñé con haber besado.
A veces soy la tristeza del ayer y el motivo de mis desencantos. Pero también soy fortaleza y, con orgullo, soy la fe de lo que en mi alma tengo y que con amor, muy profundo, llevo guardado. Soy la esperanza que sobró del ayer y soy la ilusión de lo que, en el alma, me ha quedado.
Mi amor lo ofrezco con bondad a quien lo quiera y que, de mi parte, realmente lo merezca. Porque soy un simple soñador y, en mi simpleza, me entrego sin miedos ni rencores, sin medidas y sin reproches.
Doy por completo lo que tengo y por entero lo que soy. Porque mi mayor sueño es que mis ideas y mis sentimientos, se vuelvan eternos en sus memorias.
Quiero ser solo un hombre más que, por las calles de mi ciudad muy en silencio camine, procurando no llamar la atención y sin que nadie se entere de lo que hago ni hacia donde voy.
Seguiré trabajando para quienes quieran leer mi corazón y mis experiencias de vida. Hoy sé bien que soy todo lo que soy, porque ustedes son todo lo que, a lo largo de ésta vida mía, estuve buscando.