05/10/2022
LA TIPOLOGÍA HISTÓRICA DEL LIBRO DE DANIEL
PARTE II
Tanto Daniel como Apocalipsis emplean una abundancia de símbolos exóticos. Se refieren a metales, bestias salvajes, cuernos misteriosos, acciones extrañas y números que nos dejan perplejos. Si queremos entender este lenguaje simbólico necesitamos descifrarlo o descodificarlo.
Las historias en la sección histórica de Daniel son más que meras historias que ocurrieron en el pasado (Daniel 1, 3, 4, 5 and 6). Estos relatos son historias de la vida real que ilustran las secciones simbólicas del libro. Es decir, nos ayudan a descifrar el significado de los símbolos. Estas historias son tipos locales y literales de eventos mundiales y espirituales al final del gran conflicto entre el bien y el mal. Una vez que sabemos de qué se trataba el conflicto en las secciones históricas, sabremos, a escala mayor, de que se tratara el conflicto en las secciones escatológicas del libro.
No todas las profecías de Daniel son de género apocalíptico. El libro de Daniel contiene dos clases de profecías—apocalípticas y tipológicas. Daniel 2 y 7 son claramente del tipo apocalíptico a donde hay que descodificar los símbolos y a donde hay solo un cumplimiento. Por el otro lado, Daniel 3 y 6 son del género apocalíptico a donde las historias que ocurrieron a nivel local presagian eventos globales en el futuro. Por ejemplo, los eruditos adventistas han visto claramente la relación tipológica entre la caída de Babilonia que se describe en Daniel 5 y la caída de la Babilonia espiritual en Apocalipsis 16. Y con respecto a Daniel 3, note como Elena White le aplica una hermenéutica tipológica a este capítulo: “Se ha levantado un sábado ídolo tan ciertamente como se levantó la imagen de oro en el valle de Dura. Y así como Nabucodonosor, rey de Babilonia, decreto que todos los que no se inclinaran y adoraran la imagen fueran mu***os, de la misma manera se dará una proclamación de que todos los que no reverencien la institución del Domingo sean castigados con el encarcelamiento y la
muerte.” 14MR, p. 91
Daniel 4
Después de la experiencia de Daniel 3 el rey reconoció que Dios está en control de las acciones de los hombres.
Daniel 4:2-3: “Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo. 3 ¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación.”
Pero el rey pronto olvidó la lección que Dios le enseñó. Dios le dio un sueño de un árbol, y, como de costumbre, los magos de Babilonia fueron incapaces de interpretar el sueño (4:4, 5). Dios nuevamente demostró públicamente que los métodos de adivinación de Babilonia estaban en bancarrota. El rey le contó el sueño a Daniel junto con la lección que Dios le quería enseñar:
Daniel 4:13-17: El rey le describió su sueño a Daniel, pero no cayó en cuenta que se aplicaba a él: “Vi en las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama, que he aquí un vigilante y santo descendía del cielo. 14 Y clamaba fuertemente y decía así: Derribad el árbol, y cortad sus ramas, quitadle el follaje, y dispersad su fruto; váyanse las bestias que están debajo de él, y las aves de sus ramas. 15 Más la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce entre la hierba del campo; sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra. 16 Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos. 17 La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.”
El rey reconoció que el Espíritu del Dios santo estaba con Daniel y que le revelaba sueños (Daniel 4:18).
Daniel 4:24-28: Daniel le interpretó el sueño al rey y lo amonestó: “. . . esta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey: 25 Que te echarán de entre los hombres y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere. 26 Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna. 27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad. 28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.”
Daniel 4:29, 30: Por un tiempo el rey recordó el sueño y la amonestación, pero con transcurso del tiempo se llenó de arrogancia por la grandeza de su reino y su gran majestad: “Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, 30 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?”
Daniel 4:31-33: Este pasaje emplea una serie de verbos en voz pasiva. Dios está en control de la vida del rey por medio de los vigilantes quienes son sus mensajeros. Dios quería que el rey se acordara que Él pone y quita reyes y reina en los eventos históricos:
“Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32 y de entre los hombres te arrojarán y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. 33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.”
Comenta Elena White: “La mente, joya que eleva al hombre por encima de las bestias, él ya no pudo retener. El cetro ya no está en manos de un monarca altivo y poderoso. El gran gobernante es un demente. Es apacentado como buey y come hierba como los bueyes. Acompaña a las bestias del campo. Las sienes que una vez lucieron una corona se encuentran desfiguradas por la ausencia de la razón y el intelecto.” 8T, p. 139
Es un milagro que haya sobrevivido en esta condición por siete años sin que alguien le usurpara el trono. Dios le preservo el reino mientras que estuvo desquiciado.
Daniel 4:34-37: Una vez más encontramos verbos en voz pasiva para demostrar que el rey aprendió la lección que Dios le quería enseñar: “Más al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. 35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga:
¿Qué haces? 36 En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. 37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.”
Daniel 5
Con frecuencia la gente hace la pregunta: ¿Por qué estaba el rey Beltsasar celebrando una fiesta cuando las tropas de los Medos y persas tenían rodeada la ciudad? La respuesta es que el rey pensaba que la ciudad era inexpugnable. ¡En su mente, Babilonia nunca iba a caer!
Daniel 5:5: Dios, por intermedio de un vigilante escribió la condena de Babilonia sobre la pared: “En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía.”
Daniel 5:7, 8: Una vez Más Dios desenmascaró la religión de Babilonia pues los astrólogos y adivinos no pudieron interpretar el significado de la escritura. Solo el que escribió el mensaje lo podía interpretar: “El rey gritó en alta voz que hiciesen venir magos, caldeos y adivinos; y dijo el rey a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y me muestre su interpretación, será vestido de púrpura, y un collar de oro llevará en su cuello, y será el tercer señor en el reino. 8 Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni mostrar al rey su interpretación.”
Daniel 5:12: Lo que Dios les veló a los magos le reveló a su fiel profeta. Según Daniel 2:21
Dios les da sabiduría a los sabios: “. . . por cuanto fue hallado en él [Daniel] mayor espíritu y ciencia y entendimiento, para interpretar sueños y descifrar enigmas y resolver dudas; esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Baltasar. Llámese, pues, ahora a Daniel, y él te dará la interpretación.”
Daniel 5:18: Daniel le dijo al rey que Dios le había dado el trono a Nabucodonosor: “El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad.”
Daniel 5:19-21: Nuevamente los verbos en voz pasiva demuestran que Dios causó lo que le ocurrió al rey Nabucodonosor: “Y por la grandeza que [Dios] le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba. 20 Más cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. 21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente fue hecha semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo
Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place.”
Daniel 5:22, 23: La misma vida de Beltsasar y todos sus caminos estaban en las manos de Dios: “Y tú, su hijo Beltsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto; 23 sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste.”
Daniel 5:26-28: La escritura sobre la pared indicaba que Dios quitaría a Beltsasar del trono y se lo daría a los Medos y persas. Nuevamente hallamos los verbos en voz pasiva. Hay alguien detrás del telón que está coreografiando la historia: “Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. 27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. 28 PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas.”
Daniel 5:30, 31: Lo que Dios había predicho ocurrió al pie de la letra: “La misma noche fue mu**to Beltsasar rey de los caldeos. 31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.”
Este capítulo nos da el trasfondo indispensable para comprender la profecía de Apocalipsis
16 y 17. En estos capítulos Babilonia se sienta sobre muchas aguas, se siente segura y le da vino a las naciones lo cual impide que distinga entre lo que es santo y lo que es común. En ambos capítulos se deja ver que el no distinguir entre lo santo y lo común lleva a la falsa adoración y la idolatría. En ambos capítulos la puerta de la gracia se cierra por un decreto divino (Apocalipsis 22:11) seguido por el secamiento del Éufrates y la caída de Babilonia. En ambos, el pueblo de Dios es librado de servidumbre para regresar a Jerusalén.
Daniel 6
Los príncipes pensaban que estaban en perfecto control de la situación porque los decretos de los Medos y persas no se podían cambiar.
El rey ejerció lo que él pensaba ser poder y libertad absoluta para emitir un decreto que no se podía cambiar y luego quedó atado por su propia ley (6:7, 8). Esto demuestra que el poder del rey no era absoluto. El decreto irrevocable tenía como fin exhibir el poder del rey, pero luego quedó atado por su propia ley y no pudo ayudar a Daniel. ¡Solo un poder mayor que el rey podía librar a Daniel!
Todo el poder parecía estar en las manos de los enemigos de Daniel y las apariencias indicaban que iba a ser ‘comida de gatos’.
Daniel 6:10: Daniel le oró a Dios porque sabía que estaba en control de la situación. No les tenía miedo a los leones porque sabía que Dios los había creado.
Daniel 6:14: El rey usó su poder para emitir una ley y ahora era impotente para librar a Daniel. El rey se dio cuenta que no estaba en control. Si alguien iba a librar a Daniel tendría que ser un Rey mayor que Darío. Por así decirlo, el rey le estaba diciendo a Dios: “yo me metí en este callejón sin salida y ahora sácame tú de él.”
Daniel 6:14-17: Estos versículos usan la palabra ‘cambiar’. Es Dios el que cambia los tiempos
y las sazones.
Daniel 6:20: El rey le preguntó a Daniel si su Dios lo había podido librar de las bocas de los leones.
Daniel 6:21: Daniel le dijo que Dios había cerrado las bocas de los leones que Él mismo había creado y así había salvado a su fiel profeta.
Daniel 6:24: Dios quitó su control de los leones y se comieron a los príncipes.
Daniel 6:26, 27: El rey Darío alabó la grandeza del Dios del cielo: “De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. 27 El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones.”
Este capítulo ilustra lo que ocurre cuando el poder político prohíbe la libre práctica de la religión. Nuevamente los puntos de contención son la ley y la adoración. Daniel simboliza al remanente final que tendrá un carácter fiel y resplandeciente. En Daniel 6 hay un decreto de muerte contra aquellos que rehúsan obedecer la ley que prohíbe la oración. El punto de contención tiene que ver con la ley de Dios y la ley de los hombres. Todo el poder parece estar en las manos de los enemigos del remanente. Pero el ángel cierra las bocas de los leones y Daniel es librado. También es significativo que los que planearon el complot contra Daniel murieron con el arma que habían preparado para Daniel. La palabra clave en el capítulo es ‘librar’.
Daniel 11:40-12:1
Las historias de Daniel 3 y 6 ilustran a escala menor lo que ocurrirá al final de la historia como se pinta en Daniel 11:40-12:1. Hacia el final del tiempo de angustia cuando el rey del norte (babilonia espiritual) salga con la intención de exterminar al remanente, Miguel se levantará para librarlos de una muerte segura. Después de la crisis, el remanente brillará como las estrellas en el reino a perpetua eternidad.
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